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Se llena el buzón de quejas y sugerencias a Josep Borrell: Cataluña, Europa, Gibraltar…

'Las re­la­ciones de buena ve­cindad son la de­fi­ni­ción de Europa’

Ojalá el gobierno socialista hubiera aprobado algunas medidas del ...
Josep Borrell.

Josep Borrell no suele decir ese la­ti­guillo tan con­fuso y di­fuso hoy día de que es ‘ciudadano del mun­do’. Prefiere pun­tua­li­zar, para que nadie se llame a en­gaño y como acto de afir­ma­ción en estos tiempos un tanto re­vuel­tos: ‘Soy ca­ta­lán, es­pañol y eu­ro­peo’. Es su res­puesta ta­jante a quienes le pre­guntan cómo se siente en medio del ‘procés’ se­ce­sio­nista. Y es lo que les reiteró poco antes del 1-O a Ryan Heath y David H. Herszenhorn.

Fue en una entrevista en el influyente digital internacional Politico. Entre otras frases, dejó claro que no es un provinciano, ni un nacionalista excluyente, ni mucho menos un fanático. En esa entrevista y en cuantas ocasiones ha tenido, y que le han granjeado el odio o por lo menos el rencor visceral de la incultura, explicó a quienes saben poco de lo que está pasando en Cataluña los mitos del independentismo.

Y en una frase nada agresiva pero perfecta para describir el adoctrinamiento desde hace casi 40 años, reveló a quienes no lo sabían que: ‘La historia es que Franco es España y España es lo mismo que Franco; eso es lo que escuchan los estudiantes’. Gracias a sus horas de vuelo y a su educación, no mencionó otros ejemplos mucho más vergonzosos de cómo se retuerce y falsifica la historia. Sí pulverizó con datos, eso sí, las mentiras de los separatistas cuando hablan de ‘Cataluña’ como si sólo fueran ellos, cuando no llegan ni a la mitad.

Pero Puigdemont, que desde Berlín pretende dominar Cataluña y tiene abducidos a los que se dejan, se permite el lujo de quejarse de Borrell como ministro de Exteriores del Gobierno Sánchez porque según él es uno de los responsables de la ‘escalada del odio’ en Cataluña. Con todo desparpajo ignora Puigdemont sus tuits, sus ruedas de prensa, su pequeñez moral y cultural. ¿Y Torra?

Este martes, la prensa internacional está empezando a calibrar la irrupción de Borrell en el tablero ‘catalán, español y europeo’, según su autodefinición. Y por lo pronto, no hay nada en contra, sino más bien lo contrario. Como en Financial Times, diario que al contrario de otros siempre recuerda que la Constitución establece que España es ‘patria común e indivisible de todos los españoles’. El corresponsal de FT en Macrid, Michael Stothard, no se olvida de recordar que Borrell ‘ha sido estos años una prominente voz en la oposición a la independencia catalana’.

En el mismo diario de la City, el columnista Tony Barber, redactor jefe de Europa, atribuye al separatismo catalán ser uno de los factores que han contribuido a la ‘desintegración del sistema político del bipartidismo’ creado a la muerte de Franco. Y como tantos otros especialistas estos días, separa con cuidado los caos de incertidumbre de Italia y España.

La ‘fragmentación’ en el país transalpino ha llevado al fenómeno del euroescepticismo, y eso que Italia ha sido uno de los países más beneficiados de la UE desde el Tratado de Roma de 1957. Lo que pasa es que cuando llegan las horas bajas como ‘las dos décadas de estancamiento de Italia’, hay buscar culpables. Y entonces vale cualquiera, menos los propios italianos.

En España es muy distinto, argumenta Barber. Nadie culpa a Europa por los males del país, económicos o políticos, y ‘no hay nada más cierto que España tratará, como en el pasado, de marcar diferencias con Italia’ en ese terreno.

La vuelta de Josep Borrell a las primeras páginas de la prensa la acredita con todos los honores el Gibraltar Chronicle a tres columnas en su primera página de este martes: ‘May y Sánchez hablan sobre Gibraltar, mientras Borrell parece destinado a ser el nuevo ministro de Exteriores de España’.

La información, firmada por Brian Reyes, destaca la nota distribuida por el 10 de Downing St tras la conversación telefónica ayer entre la primera ministra británica Theresa May y Pedro Sánchez. Llamó ella y ‘felicitó al presidente Sánchez por su nueva misión y destacó que España es un aliado’.

También subraya que May espera que siga la colaboración entre los dos países, en seguridad y comercio, y que ‘Reino Unido se va de la UE pero no de Europa’. Es decir, que ante el Brexit, ‘ambos estuvieron de acuerdo en la importancia de proteger los derechos de los españoles en el Reino Unido y de los muchos ciudadanos británicos en España’.

Sobre Gibraltar: ‘La primera ministra dijo que Reino Unido seguiría dialogando constructivamente con el Gobierno de Gibraltar y España para afrontar los asuntos derivados de la salida del Reino Unido de la UE’. La conversación May-Sánchez coincidió con un viaje a Londres del ministro principal de la Roca, Fabian Picardo, y su número dos, Joseph Garcia, para una reunión específica sobre las consecuencias del Brexit.

El Gibraltar Chronicle define a Borrell como ‘un socialista catalán partidario de la unidad de España’, y recuerda un viaje suyo al Peñón en 2014 para un acto relativo a la cooperación transfronteriza. En esa cita, Borrell ‘habló del proyecto europeo y de su condición de promover la unidad y el objetivo común de ir más allá de las fronteras’. Y terminó con una cita directa de Borrell: ‘Las relaciones de buena vecindad son la definición de Europa’. Igualito que la ferocidad de Puigdemont y Torra.

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