Monitor de Latinoamérica

España es el se­gundo in­versor en un país que es uno de sus mer­cados clave

México: las empresas españolas, a la expectativa ante el 1-J

El iz­quier­dista AMLO po­dría ganar la Presidencia y la ma­yoría en el Congreso

Elecciones
Elecciones en México.

Las más de 5.800 em­presas es­pañolas es­ta­ble­cidas en México se man­tienen a la ex­pec­ta­tiva, con cierta in­quietud y cau­tela ante el pre­vi­sible giro po­lí­tico y eco­nó­mico que la se­gunda eco­nomía la­ti­noa­me­ri­cana po­dría re­gis­trar el 1 de ju­lio, si bien man­tienen la con­fianza en uno de los grandes mer­cados de su in­ter­na­cio­na­li­za­ción. BBVA es la en­tidad que más se juega, ya que más de un 40% de sus be­ne­fi­cios pro­ceden del país az­teca.

Los sondeos muestran que el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y ex PRD, López Obrador, cuyos postulados económicos llevan fustigando todas las patronales mexicanas desde hace meses, podría convertirse en el nuevo mandatario del país.

Las encuestas apuntan a que probablemente se produzca lo que en círculos económicos mexicanos e internacionales se observa como el ‘peor escenario’, el triunfo del izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aunque ya está en parte asimilado a tenor de su ventaja en los sondeos. López Obrador logra a escasos días del 1-J el 38% del voto, con 18 puntos sobre el segundo aspirante, Ricardo Anaya (20%), candidato de México al Frente, alianza de tres partidos que lideran PAN y PRD.

Más atrás está José Antonio Meade (17%), de la coalición Todos por México, liderada por el PRI de Peña Nieto. Y los sondeos indican que la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PES y PT) podría conseguir también la mayoría en las dos cámaras del Congreso.

Las patronales aztecas han insistido en la campaña en que AMLO plantea fórmulas económicas peligrosas para el país, con un esquema de economía mixta, un aumento del rol del Estado, un alza de subsidios y gastos y un retorno a prácticas que ya en el pasado condujeron a crisis y que pueden generar desconfianza y ahuyentar la inversión. Pero el tono del enfrentamiento se ha moderado en las dos últimas semanas, en especial en torno a la cuestión del nuevo aeropuerto internacional de la capital, un proyecto en el que están implicadas FCC y Acciona dentro de un consorcio liderado por ICA y Carso.

México no es un país más para España, segundo proveedor de IED al país (10% del total), solo por detrás de EEUU. Las firmas españolas han invertido en 16 años 39.776 millones, tienen previsto invertir 8.000 millones más y exportan más de 3.500 millones al año. Por su parte, México es el sexto inversor en España, y el se¬gundo ex¬tra¬co¬mu¬ni¬tario tras EEUU, con un stock superior a 24.000 mi¬llones. Las compañías españolas están presentes en todos los rubros, con notable incidencia en infraestructuras, energía y turismo. Especialmente activas allí se muestran Iberdrola, FCC, Acciona, Santander, BBVA-Bancomer, Telefónica, Gas Natural, OHL, ACS, Mapfre, Sacyr, Inditex, Iberia, Siemens-Gamesa, Meliá, NH, Agbar, Barceló, Duro Felguera, Meliá, Indra, Ríu, Isolux, Repsol, Gestamp, La Caixa-Inbursa y Grifols.

Lo cierto es que el probable triunfo de AMLO y su plan económico inquieta. El semanario ‘The Economist’ acaba de enviar un ‘recado’ en este sentido, al tildar de “experimento arriesgado” una eventual presidencia izquierdista cuando el país, pese al aumento récord de violencia y corrupción, los choques con Trump en comercio y migración y la incertidumbre sobre el TLCAN, se ha consolidado como economía abierta y uno de los mercados más atractivos para invertir y lidera la Alianza del Pacifico. ‘The Economist’ recoge el temor a que AMLO entrañe un paso atrás en la senda aperturista y reformista y le incluye entre los “populistas” que ‘venden’ prosperidad: “es la respuesta mexicana al descontento popular. Su reto es reforzar las instituciones que sostienen economía y democracia, pero hay riesgo de que haga justo lo contrario”.

El FMI, que prevé un crecimiento de México del 2,3% em 2018 y del 3% en 2019, también ha pedido a México que no desvíe el rumbo. “El próximo presidente debe seguir buscando la estabilidad macro y avanzar en los cambios estructurales para impulsar el crecimiento, dando prioridad a reformas en beneficio del Estado y de la disminución de informalidad y corrupción, trabas a la inversión”, ha dicho el Fondo, que recuerda que la reforma energética, que AMLO podría poner en solfa, y la de las telecos han impulsado la economía.

Las compañías españolas en el país se muestran prudentes. A nadie se le escapa que prefieren que continúe la senda reformista, pero seguirán operando con el presidente que los mexicanos decidan. El mensaje podría resumirse en las recientes declaraciones de la presidenta del Santander, Anta Patricia Botín. Tras dejar claro que la entidad continuará trabajando con el gobierno elegido, deslizó el deseo de que reformas y rumbo económico prosigan.

“México puede aspirar a tener un mejor desarrollo y crecimiento, y para ello, debe pensar en implementar reformas estructurales adicionales a las aplicadas por el actual Gobierno”, y a las que se deben las buenas cifras económicas. “Vamos a trabajar con cualquier gobierno elegido democráticamente”, dijo, para añadir que México sigue siendo una gran oportunidad ante la favorable perspectiva futura que mantiene y la transformación iniciada en los últimos años.

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