OPINIÓN

El estreno de Pedro Sánchez en una Unión Europea en crisis

Inmigración, Brexit y ten­siones con EE.UU. son el pa­no­rama que afronta el pre­si­dente

Angela Merkel
Angela Merkel

La se­mi-­cumbre eu­ropea sobre in­mi­gra­ción y la Cumbre formal de fin de mes de junio en una Unión Europea en crisis son el es­treno del pre­si­dente Pedro Sánchez en la es­cena co­mu­ni­ta­ria. Acuerdos sobre in­mi­gra­ción, Brexit y guerra co­mer­cial con Estados Unidos mar­carán la agenda eu­ropea de los pró­ximos meses en una UE a dos, o más, ve­lo­ci­dades im­puestas por las di­fe­ren­cias entre los 28 Estados miem­bros, donde los par­tidos po­lí­ticos ya co­mienzan a afinar can­di­da­turas plu­ri­na­cio­nales ante la cita elec­toral para re­novar el Parlamento Europeo, en mayo de 2019.

Al ser un encuentro informal – ya que en los Consejos Europeos cada país tiene asignado un sillón fijo – Pedro Sánchez se estreno en la foto al lado de la cancillera Angela Merkel, la líder del país que marca, desde siempre, el ritmo de la UE. Aunque a veces comparta, más o menos, su poderío con Francia. Significativo, también, que Sánchez hizo escala en París para reunirse con el presidente Emmanuel Macron, antes del encuentro comunitario en Bruselas.

Hay acuerdo, en principio, para abordar el problema migratorio de manera más o menos conjunta en un eje Madrid-Paris-Berlín, mientras Roma mantiene una línea radical de rechazo a los inmigrantes y Atenas – Grecia es el otro gran receptor de inmigrantes, junto con Italia y España – estará de acuerdo con cualquier solución que atenúe sus problemas después de haber salido hace una semana del tutelaje de la UE tras la crisis económica.

Sin olvidar unos países centro europeos (Hungría, Chequia, Austria o Polonia) donde crece el rechazo a las políticas de la UE, sobre todo en tolerancia y acogida de inmigrantes. Mientras en Bruselas trataban de emigrantes, en Londres vivían una multitudinaria protesta contra el Brexit, aún pendiente de negociaciones y tensiones. Será otro de los capítulos candentes de España en el seno de la UE.

Y, como telón de fondo, los europeos se enfrentan a la oleada de proteccionismo que ha originado la política del presidente estadounidense Donald Trump – con elecciones a la vista, el próximo noviembre, para renovar la Cámara de Representantes y un tercio del Senado – que suponen un reto, pero también una oportunidad, para la UE. Los aranceles de Tump afectan a los productos de la UE que reacciona con contrapartidas.

Pero, la radicalización de Trump, puede estimular oportunidades en la UE incluido en el capítulo de la defensa, donde EE.UU. pide mayor contribución financiera en el seno de la OTAN. De momento Francia logra reactivar su propuesta de una Iniciativa Europea de Intervención (IEI), a la que se sumarían Alemania, España e, incluso, Gran Bretaña aunque prospere el Brexit, para no estar pendientes de la OTAN para intervenciones humanitarias o militares exteriores que consideren prioritarias, sin necesidad de Estados Unidos, es decir de la OTAN.

En resumen, al presidente Pedro Sánchez le esperan grandes retos europeos – con la ventaja que puede intercambiar puntos de vista en directo con sus homólogos comunitarios gracias a su dominio del inglés y que ya vivió en la entrañas de la eurocracia con el equipo del entonces embajador Carlos Westendorp – en una Europa que como definía uno de los padres fundadores en su Memorias, el francés Jean Monet, “Europa se hará en la crisis y será la suma de las soluciones aportadas a esas crisis”.

Puedo dar fe de ello, de que la UE avanza tras las crisis, al cumplir el cincuenta aniversario de mi primera llegada a Bruselas – aquel 1 de julio de 1968 en que se inició el libre comercio para productos industriales entre los seis países fundadores del entonces denominado Mercado Común Europeo – y donde residí durante más de una década escribiendo sobre asuntos comunitarios.

Y es mirando hacia atrás, durante un congreso de periodistas celebrado estos días en la capital que acoge las instituciones europeas, que solo puedo ser optimista y compartir las palabras de Jean Monet. Aunque la Unión Europea avance a diferentes velocidades. Sobre todo porque en un mundo globalizado no quedan, seguramente, otras alternativas.

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