OPINIÓN

El recibo de la luz, el precio del kWh y los impuestos relacionados

Sánchez tiene una opor­tu­nidad para arre­glar un desa­gui­sado al que han con­tri­buido todos

electricas
Chispas eléctricas.

El re­cibo de la luz es un 30% más caro en España que en Alemania. Una re­baja del precio de la elec­tri­cidad me­jora con ca­rácter in­me­diato la ca­pa­cidad ad­qui­si­tiva de un co­lec­tivo tan ex­tenso como el de los pen­sio­nis­tas. Una ini­cia­tiva que puede ser in­cor­po­rada a los fir­mantes del Pacto de Toledo.

El 7 de junio pasado, comentando el papel determinante de la subasta de energía en el precio del kwh, el periodista Jesús Mota escribía: “En el mercado eléctrico el precio del kwh más barato (el eléctrico) se paga al precio de kwh más caro (al generado por gas)”. Ha llovido todo lo que querido y sin embargo el precio del kwh es un 25% más caro que el alemán. Una carga para las familias consumidoras y para las empresas no eléctricas.

(Cierto, pero hay que añadir el mecanismo de impuestos, directos e indirectos, que grava el recibido de la luz. Basta con estudiar bien la explicación del recibo que recibe el consumidor cada mes. Las compañías se defienden.)

Sánchez ha creado un nuevo ministerio, el de Cambio Climático, que asume las competencias de la Secretaría de Estado de Energía. Bien, pues manos a la obra. La subasta por la que se fija el precio del kwh no deja de ser una martingada recubierta por el brillante postulado económico de los costes marginales, según el cual el coste de la última actividad productiva determina el precio de mercado.

Los kilovatios que se subastan tienen diversos productores, costes distintos y en consecuencia no hay un coste marginal unitario por el lado de la producción.

Se trata de un sistema bien vendido y con sus trucos, pero basta con consultar a ingenieros, mejor jubilados de las compañías eléctricas, que han explicado con sencillez y claridad el entramado del llamado “Marco Regulatorio”.

La nueva ministra de Medio Ambiente y sus colaboradores no tienen más que consultar el programa de la Sexta, Salvados de Jordi Évole, en el que se recoge una entrevista con un ingeniero eléctrico. Su opinión es contundente: el elevado precio del kwh en España es sólo consecuencia del Marco Regulatorio.

El nombre del nuevo ministerio y el currículum de su titular apuntan por una decidida apuesta por las energías limpias. ¡Bravo!. Comencemos por bajar el precio de la electricidad que es la mejor manera de estimular este consumo frente a otros alternativos. El primer paso puede ser la solar. En efecto hay mucho sol en nuestros cielos que, curiosamente, no llega a los tejados ni a los yermos páramos sedientes de huertas y parques solares.

Tenemos sol y no tenemos petróleo ni gas, y tampoco llueve tanto como en los últimos meses.

La ilusión de ver el precio del barril del petróleo en el nivel de los 20 dólares está siendo puesto en cuarentena por el acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita para reducir las extracciones. Está también el desastre de Venezuela y las incertidumbres de Irán, alentadas por la negativa de Trump a mantener el paco nuclear.

La retirada de ese acuerdo con Irán no deja de ser un incentivo para que Arabia Saudita mantenga el control de las extracciones y del precio del petróleo. Finalmente si el precio es alto existen mejores expectativas para los productores estadounidenses cuales quieran que sean las consecuencias sobre el medio ambiente. El camino de la sustitución del petróleo no será fácil. Las petroleras jugarán su baza. Así mismo, la construcción de los molinos de viento y el desarrollo de las baterías de litio requieren materias primas no demasiado abundantes en la naturaleza y como en el caso del cobalto concentradas, por ejemplo en la República del Congo o China.

Las energías limpias también precisan de unas estructuras para su distribución en la que el cobre deberá aportar prácticamente la mitad de la cantidad extraída desde 1900 (Henry Sanderson). China apuesta por el coche eléctrico basándose en sus buenas reservas de litio y su penetración en el mercado chileno.

El abastecimiento está asegurado y como quiera que la contaminación de las ciudades chinas empieza a convertirse en un problema político Occidente tendrá que espabilar para competir con el gigante asiático en el automóvil eléctrico. No es oro todo lo que reluce en el camino del cambio climático, pero rebajar el recibo de la luz es un gran paso hacia delante. Un fuerte apoyo a la hora de negociar las pensiones echando una mano a los administradores del Pacto de Toledo.

Artículos relacionados