OPINIÓN

A pro­pó­sito del libro de la co­rres­ponsal en Barcelona de "le Monde"

Teatro en las Ramblas… y no es el Liceu

El in­de­pen­den­tismo ca­talán ba­talla en una con­tienda por la imagen ex­te­rior

Andrés Iniesta y Caixabank
Andrés Iniesta.

En contra de lo que se piensa en España, el in­de­pen­den­tismo ca­talán ha per­dido al final “la ba­talla del re­lato” en Europa; es de­cir, que su ra­zo­na­miento en pro de la se­pa­ra­ción de España ya no con­vence en el viejo con­ti­nente desde la huida de Puigdemont al ex­te­rior. En todo caso se de­bate sobre la ido­neidad del de­lito de re­be­lión para aplicar a los pro­ta­go­nistas del golpe a la Constitución.

Esta es la tesis de Sandrine Morel, la corresponsal en España del diario francés Le Monde, que mantiene el prestigio informativo desde que se fundó en 1944. La periodista ha vivido todo el proceso independentista en Cataluña y ha escrito sus experiencias y sus conclusiones En el huracán del procés, libro que se acaba de publicar. También ha ampliado su razonamiento en el programa La noche en 24 horas, de TVE. Y el resultado es revelador.

Sandrine cuenta cómo los políticos nacionalistas se tiraron al monte desde 2012 sin ninguna certeza y luego los siguieron dos millones de personas de los siete millones que pueblan la comunidad autónoma. Tenían un relato para contar en público y una confesión muy distinta para hablar en privado.

De esa forma, los periodistas extranjeros creyeron que iba a ocurrir algo cuando pareció que habían declarado la independencia y luego se encontraron con una farsa que nadie entendía. Habían anunciado que iban a encerrarse en el Parlament tras la puesta en vigor del artículo 155 de la Constitución. Y resultó que al telefonear a uno de los políticos para aclarar la situación, se desentendió del asunto manifestando que se encontraba en la playa “disfrutando de unos días de libertad”.

Morel refiere cómo los independentistas han cuidado al milímetro la propaganda con los periodistas extranjeros; tenían un chat de guasap especial para ellos por donde enviaban todo tipo de información, incluidas noticias que no se referían al procés, pero que dañaban a España.

En este campo, el gobierno del PP apenas mantuvo contactos. Suponían que no era necesario y que el independentismo se vendría abajo por sí mismo. Un grave error de Mariano Rajoy, que además nunca trató de seducir a los nacionalistas de a pie con un plan de integración y respeto a la legalidad. La representante de Le Monde recibió alguna amenaza encubierta para que se mostrara favorable al procés en sus crónicas; naturalmente la artimaña no surtió efecto.

El libro y las opiniones de la informadora desnudan la posición del independentismo, pero esto no significa que vaya a parar la agitación. La llegada del nuevo gobierno de España parece que ha abierto un periodo de relativa tranquilidad, pero esto no afecta al clima irrespirable en la convivencia del día a día para los no nacionalistas.

A esa atmósfera tóxica parecía referirse Alberto Iniesta, el capitán del Fútbol Club Barcelona y de la Selección española en unas declaraciones en las que explicaba las causas de la no renovación contrato con su equipo de siempre y se marchaba a Japón.

Entre otras cosas, Bartomeu, el presidente del citado club, manifestó hace unos días que no deseaba que ganase España el campeonato mundial, lo que quería es que triunfase Messi. Una estruendosa y contundente bofetada a sus jugadores españoles de la Selección y a los demás componentes extranjeros de la plantilla azulgrana, que participan en el torneo con Francia, Croacia, Portugal o Brasil. Pero todo se puede olvidar si Iniesta levanta otra copa antes de su inminente viaje a Japón…

La vida diaria tiene muchas espinas al noreste del Ebro en esa representación dramática y estéril en la que, como señala Sandrine, “todos los periodistas extranjeros que cubrimos el procés nos hemos sentido utilizados. Hemos estado informando de una obra de teatro”.

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