Mantiene una alta ren­ta­bi­lidad frente a las caídas de sus com­pe­ti­doras eu­ro­peas re­sul­tados

Cuáles son los principios activos de la vacuna de IAG para mantener el tipo en Bolsa

El au­mento de ac­ti­vidad y unas pre­vi­siones rea­listas blindan su cuenta de re­sul­tados

Tripulación de Iberia
Tripulación de Iberia

Los grandes grupos de lí­neas aé­reas eu­ro­peos afrontan la lle­gada del ve­rano con si­tua­ciones muy di­fe­ren­tes. La his­pa­no-­bri­tá­nica IAG acu­mula una ren­ta­bi­lidad po­si­tiva del 12% en lo que va de año, mien­tras sus dos grandes com­pe­ti­doras (Air France-KLM y Lufthansa) caen en Bolsa. Los grandes se­cretos de la di­fe­rencia son, aparte de una cuenta de re­sul­tados prác­ti­ca­mente blin­dada, la es­ta­bi­lidad so­cie­taria y la­bo­ral, aparte de una di­ver­si­fi­ca­ción del ne­gocio que no ne­ce­sita pe­ren­to­ria­mente cre­ci­mientos inor­gá­ni­cos.

En un año marcado por el alto precio del petróleo, lo cual es siempre una mala noticia para las compañías aéreas, IAG se comporta en Bolsa como si estuviera vacunada contra los males del sector. Es más, sus directivos mantienen las previsiones de aumento de beneficio para el año completo y el grupo ha decidido subir su dividendo un 15%, hasta situarlo en 0,27 céntimos por acción (uno de 0,125 a cuenta ya pagado y otro complementario de 1,145 aprobado en la junta de accionistas celebrada el pasado jueves, día 14 de junio en Madrid.

Tras dicha junta, los máximos directivos de IAG aseguraron que se mantiene su interés por hacerse con la compañía aérea Norwegian, especializada en vuelos trasatlánticos low cost, pero no a cualquier precio. Y es que el grupo hispano-británico cuenta ya entre sus compañías con Level, una filial de Iberia que fue creada el pasado año precisamente para competir en el segmento de los vuelos baratos intercontinentales. Además, IAG tiene previstos fuertes incrementos de actividad en 2018.

Cuenta blindada

Según los datos transmitidos por el grupo a los analistas tras la presentación de resultados trimestrales, IAG tiene previsto aumentar su capacidad en un 6,8% en el conjunto del año en curso, después de que todas las compañías que lo conforman vayan a crecer. Vueling lo hará en un 13,3%, Aer Lingus en un 10,1%, Iberia un 7,9% y British Airways en un 2,6%. Para Level, el grupo contempla añadir tres nuevos aviones a su flota, que contará cinco este verano. Para el primer trimestre del año, IAG presentó unas cuentas que le dan unos ingresos por billetes de 6,21 céntimos por kilómetro, frente a unos costes (excluido el combustible) de 5,11 céntimos de euro por kilómetro. Eso le da un margen de 1,10 céntimos por kilómetro sin tener en cuenta el gasto de combustible, que es considerablemente más alto que los 0,84 céntimos del primer trimestre de 2017. Y esto se explica porque el ingreso por kilómetro ha caído mucho menos que el coste, lo que le da un cierto colchón para absorber el mayor gasto en combustible por la subida del crudo.

Los datos presentados a los analistas dan los pormenores de cómo el grupo ha pasado de 160 a 280 millones de beneficio operativo trimestral. La fortaleza del dólar estadounidense y de la libra esterlina frente al euro ha sumado 58 millones a la cuenta de resultados de IAG al convertir todos los ingresos a euros. El crecimiento de la oferta disponible de asientos (ASK) ha sumado otros 7 millones. Los ingresos por billetes vendidos a pasajeros aportan otros 156 millones extra, a los que hay que sumar 33 millones más de ahorros de costes operativos. En el lado contrario, los ingresos diferentes de la venta de billetes a pasajeros han caído en 19 millones y el coste del combustible ha subido en 115 millones con respecto al primer trimestre de 2017.

Todo esto pone de relieve dos cosas importantes. Una, que la suma de los mayores ingresos y el ahorro de costes operativos (189 millones en total para el primer trimestre de 2018) absorbe con creces el mayor coste del combustible. Y otra, que la diferencia de cambio de las divisas con las que opera el grupo ha tenido este año un efecto favorable. Un ejemplo significativo de este comportamiento positivo puede verse en el aumento del coste efectivo del combustible, que en el primer trimestre fue del 4,7% y que habría llegado a ser del 10,4% si los tipos de cambio de divisa no hubieran variado de forma favorable para los intereses del grupo. Por otra parte, el aumento de capacidad previsto para el conjunto de 2018 llevará consigo un crecimiento de los ingresos por pasaje que, salvo cataclismos, deja bastante blindada la cuenta de resultados.

Previsiones realistas

Además, el escenario sobre el que IAG ha realizado sus previsiones para 2018 prevé un precio medio del crudo en el conjunto del año ligeramente inferior a los 75 dólares por barril, lo que le da un coste de 700 dólares por tonelada de queroseno para sus aviones, y ello con un tipo de cambio medio de 1,21 dólares por euro. Los analistas consideran que estas previsiones son realistas y tienen una parte importante de la “culpa” de que el grupo hispano-británico tenga en Bolsa un comportamiento mucho más firme que el de sus competidoras.

Así, mientras IAG lleva ganado en Bolsa un 12% en lo que va de año (con datos del cierre del 15 de junio), Lufthansa pierde un 22% y Air France-KLM se deja más del 47%. El caso de esta última, sin embargo, es especial, ya que a los problemas financieros que acumula se ha sumado este año un conflicto laboral que le está haciendo perder mucho dinero. En el primer trimestre de 2018 este grupo franco-holandés presentó una cuenta de resultados que arrojaba unas pérdidas de 274 millones de euros, achacables en gran parte al efecto negativo de las huelgas y las consiguientes cancelaciones de vuelos, que según la compañía le han costado en el período 269 millones. Si a esto se le suma que el Gobierno francés (dueño del 14% del capital) ha dicho que no saldrá al rescate de la aerolínea, muy endeudada, se llega a la tormenta perfecta para la cotización.

A primeros de agosto próximo, ya en plena campaña veraniega, IAG dará a conocer los resultados semestrales correspondientes al período enero-junio de 2018. Ahí se podrá ver si sus previsiones se cumplen. Mientras tanto, los 7.442 millones de caja que tenía al terminar el primer trimestre, junto al descenso de la deuda neta del grupo, le dejan margen de maniobra para poder seguir creciendo, aunque los analistas valoran positivamente que lo haga sin locuras ni guerras de precios por comprar compañías más pequeñas en un mercado que tiende a tener menos actores en los próximos meses y años.

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