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Portugal 3-3 España: el partido de infarto, en el Top Ten de la historia del fútbol

El em­pate fue ‘como la ex­plo­ra­ción del Atlántico en el siglo XV: des­pués de que los por­tu­gueses se ade­lan­ta­ran, los es­pañoles lle­garon ru­giendo es­pec­ta­cu­lar­men­te’.

CaixaBank patrocina  la seleccion española futbol.
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De in­farto. Frenético. Memorable. Delicioso. Admirable. Fantástico. Inolvidable. Los ex­pertos bom­bar­dean este sá­bado con estos y otros mu­chos ca­li­fi­ca­tivos más para des­cribir el Portugal-España de anoche en Sochi. Con este par­tido co­menzó en realidad el Mundial de Rusia 2018, tras el 5-0 del en­tre­na­miento de los an­fi­triones con Arabia Saudí y las medio abu­rridas agó­nicas vic­to­rias de Irán sobre Marruecos y de Uruguay sobre Egipto.

Pero el Portugal-España ya ha traspasado muchas fronteras. No sólo por el ‘hat-trick’ de Cristiano Ronaldo con su arte inimitable tanto para caerse como para golear; ni por la doble remontada española tras el desconcierto por la destitución de Lopetegui; ni por la fatídica cantada de De Gea. Sobre todo, el partido entre los amigos y vecinos de la Península Ibérica ha entrado en el Hall of Fame por su belleza, su calidad, su emoción, sus alternativas y sus polémicas con el VAR y sin el VAR.

Cody Brunner, especialista de Yahoo Sports, titulaba así esta madrugada su crónica: ‘En qué lugar se sitúa el Portugal-España en el ránking de los mejores partidos de la historia en los Mundiales? Su respuesta: ‘Para mí, está entre los diez mejores de la historia: tuvo un poco de todo y no decepcionó ni una pizca’.

Costará muy seguramente que se consolide a tanta altura un primer partido de la fase de grupos de un Mundial. La gloria suele reservarse para las finales. En tenis, por ejemplo, hay pocas dudas: los Top Ten de los expertos se refieren fundamentalmente a finales de torneos entre dos gladiadores de la raqueta. Unos ránkings en los que mayoritariamente aparece en primer lugar el electrizante Rafa Nadal-Roger Federer del 6 de julio de 2008. Era la final de Wimbledon. Rafa ganó los dos primero sets 6-4, 6-4. El suizo remontó a lo grande y empató con otro doble 6-7. El quinto set se lo llevó finalmente el mallorquín 9-7 tras cuatro horas y 48 minutos de juego.

El Portugal-España de anoche no fue tan dramático, aunque sí está ya adornada por una serie de circunstancias que lo hacen único, como reconoce el propio Brunner: ‘¿Cómo puede ser un partido del Mundial uno de los mejores de la historia si acabó en empate? ¿Cuándo un penalti discutible acaba en gol en los primeros minutos? Cuando uno de los mejores jugadores del mundo, y posiblemente el mejor de los porteros, se deja meter un gol crítico? ¿Cuándo otra polémica falta en los últimos minutos lleva al empate?’. Además, la ironía es que ahora el líder del Grupo B es Irán.

Más allá de la prensa deportiva nacional e internacional, que suelen inundar con superlativos sus titulares y sus crónicas futbolísticas, Tunku Varadarajan echa mano de la épica en su primer párrafo en el portal Politico: ‘Iba ya una hora de partido en Sochi, con España por delante 3-2 después de remontar dos veces, cuando el historiador inglés Tom Holland, un forofo del deporte, tuiteó que ‘es como la exploración del Atlántico en el siglo XV: después de que los portugueses se adelantaran, los españoles llegaron rugiendo espectacularmente’.

Total, que para Holland, el 3-3 fue algo así como el Tratado de Tordesillas que se repartió las rutas al Nuevo Mundo y todos contentos. O algo así, porque todavía quedaba mucho por delante. Como queda ahora.

Centenares de titulares celebran el partido, su calidad, los goles, la emoción y la contribución que hicieron las dos selecciones por el fútbol y para el éxito del comienzo del Mundial. Pero destacan algunos. Como en The Wall Street Journal, donde Jonathan Clegg dice que el partido tuvo a todo el mundo ‘sin respiración’ y que la selección ahora en manos de Fernando Hierro mostró ‘señales de los días de gloria’, de cuando ganó las Eurocopas 2008 y 2012 y el Mundial 2010.

O como en The New York Times, que hace una cobertura abrasadora con crónicas y más crónicas, titulares y relato minuto a minuto, todo ello bajo el paraguas de la cabecera de la información base: ‘España y Portugal, un empate para la posteridad con un jugador protagonista por los siglos de los siglos’.

Sí, Cristiano se lleva la palma de su gloria, y hasta el cronista Rory Smith muestra su admiración de que el astro portugués no se viera afectado tras el acuerdo con Hacienda para admitir dos años de condena y pagar 18,8 millones de euros. Para el NYT, este partido mereció por todos los conceptos el haber sido la final del Mundial. Claro que entonces no podría haber acabado en empate.

Lo más lamentable de todo, en cambio, lo ha protagonizado el portal de la mismísima FIFA, que confundió a Diego Costa, con sus dos goles, con Douglas Costa…

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