El pre­si­dente de ACS se em­bolsa casi 52,5 mi­llones vía di­vi­dendos con cargo a 2017

Florentino Pérez se 'forra' en ACS mientras Villar Mir hunde OHL en la miseria

El ex man­da­tario de OHL re­duce su ex­po­si­ción al grupo hasta un 12% del ca­pital

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS

Diferentes es­tra­te­gias para dis­tintos mo­men­tos. Dos de las cons­truc­toras más im­por­tantes del país -ACS y OHL- están lle­vando ca­minos bien di­fe­ren­cia­dos. Sendas que tam­bién con­trastan entre sus ac­cio­nistas ma­yo­ri­ta­rios y lo que están pes­cando a través de la com­pañía, al mismo tiempo de la pre­vi­sión de lo que pueden ob­tener de ren­di­miento en el fu­turo. También, el sín­toma que vive a nivel em­pre­sa­rial cada cons­truc­tora en tér­minos fun­da­men­ta­les.

Florentino Pérez y Juan Miguel Villar-Mir son dos de los empresarios que han tenido mayor presencia en el terreno de la construcción en las últimas décadas. Sin embargo, sus modelos de gestión no han ido de la mano, sino más bien lo contrario, en los últimos años. Y como muestra tenemos el proceso de expansión que vive ACS en comparación con la travesía en la que sigue abundando OHL.

Partiendo de esta base nos encontramos un escenario en el que la captación del inversor se antoja como una tarea fundamental. Por eso, las dos compañías han intentado abordar estrategias con el objeto de captar mayor capital.

En este sentido, la última adoptada por el grupo que preside Florentino Pérez decidió que el dividendo total que ACS repartirá con cargo al resultado de 2017, sumando el pago de febrero y el previsto para julio, ascendiera a 1,39 euros por acción, lo que suponía un incremento del 16,8% en comparación a la retribución total del pasado año.

Más allá del grueso de los números lo que se deja clara es la declaración intenciones: seguir premiando al accionista por ese crecimiento exponencial. Un beneficio del que se aprovecha todo aquel que se encuentra dentro del accionariado, entre el que se encuentra el propio Florentino Pérez.

Tanto es así que, de las 314.665.000 acciones que componen el capital de la constructora, Pérez posee el 12,5%. Por detrás se encuentran Alberto Cortina y Alberto Alcocer, con cerca del 9%; seguido de BlackRock, que posee el 3,1%.

Por tanto, la política al alza de retribución al inversor le encaja al máximo dirigente de la constructora española como un guante. Casi 52,5 millones de euros se ha embolsado a través de este mecanismo y con un grado de satisfacción bastante notable para el resto de inversores.

Y es que el horizonte que se han trazado desde las oficinas de ACS parece que empieza a palparse. En los mercados esto se ha trasladado con alzas continuas desde que el valor tocara máximos el pasado mes de marzo. A día de hoy, iniciando la cuenta en ese mes, sus acciones no han parado de remontar, hasta sumar más de un 5%.

Apuesta por la flexibilidad en ACS

Con todo, la flexibilidad sigue siendo la tónica imperante para afrontar el pago del dividendo. Así, a los socios que opten por cobrar el dividendo en nuevas acciones de la compañía, ACS valoraba realizar una ampliación de capital por valor de hasta 441 millones de euros.

Por el contrario, la empresa amortiza a continuación un volumen de títulos propios de los que tiene en autocartera equivalente al que emite para pagar el dividendo para sortear así la dilución participación en el grupo de sus accionistas. Por tanto, las nuevas acciones comenzarán a circular el próximo 20 de julio.

Villar-Mir opta por reducir

Esta estrategia se contrapone, efectivamente, con la adoptada por el grupo Villar-Mir después de haber vendido un 12,2% del capital de la constructora OHL, lo que supone que la familia del empresario perdiera su posición mayoritaria en la compañía, de la que poseía el 53%, reduciéndola hasta el 40,9%, pese a seguir siendo el principal accionista referente.

Pese a ello, lo cierto es que el grupo decidió recortar su exposición tras el cobro del dividendo a través del cual obtuvo en torno a 53 millones de euros, en comparación con los 41 millones de euros que le corresponderían con su nueva participación, una vez computada la colocación.

Un movimiento bien distinto al realizado por su homólogo en ACS. Aun así, la empresa recalcaba que seguirá siendo “un accionista comprometido” con OHL después de la operación, y asumía el compromiso de no vender el resto de sus títulos en un plazo de los próximos 180 días. Los objetivos principales serían reducir su deuda, equilibrar su cartera de inversiones, proporcionar más independencia a OHL e incrementar la liquidez de las acciones de la constructora, tal y como comunicaba la empresa al regulador.

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