China Three Gorges ofrece abrir el ultra pro­te­gido mer­cado chino a la eléc­trica lusa

EdP complica la OPA china y exige más dinero, garantías de futuro e independencia

Pese al apoyo os­ten­sible de las au­to­ri­dades lusas su éxito no está ga­ran­ti­zado

EdP
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Si la OPA que la em­presa es­tatal china CTG lanzó sobre la eléc­trica lusa EdP – donde ya es el mayor ac­cio­nista, con un 23,27% - lle­gara a una casa de juego, hoy ten­dría se­gu­ra­mente más apuestas en contra que a fa­vor. Pese a haber sido pac­tada con las au­to­ri­dades lu­sas, que hasta cam­biarán la nor­ma­tiva para fa­ci­litar la ope­ra­ción, ante el riesgo de even­tuales ofertas al­ter­na­tivas de Gas Natural Fenosa (GNF), de la fran­cesa Engie y de la ita­liana Enel, EdP ha re­cha­zado el precio ofre­cido y duda que CTG tenga la in­ten­ción de cum­plir con todo lo que pro­mete.

Antes siquiera de entrar en el meollo de la cuestión, empezando por la compleja cadena de autorizaciones reglamentarias en Portugal, Bruselas y en aquellos países donde opera EdP, directamente o a través la fíliale de energías renovables EdPr (tiene la sede social en España y su principal mercado está en Estados Unidos, donde Donald Krump no está nada dispuesto a abrir el mercado a la inversión pública china), está la cuestión del precio.

Y ahora, además, la gestión de EdP, que en este caso tiene las manos libres, sin ningún deber de neutralidad en relación con la oferta de su mayor accionista (CTG no cotiza en Bolsa, y por lo tanto no tendría que hacer frente a una contra OPA), considera que la oferta china carece de la habitual prima de toma de control.

El consejo de la eléctrica lusa dirigido por Antonio Mexia, cuyo mandato de CEO fue renovado hace poco por tres años más sin ninguna oposición, recomienda a los accionistas que rechacen por insuficiente el precio de 3,26 euros por acción que ofrece la empresa estatal china para tener el control absoluto de EdP, lo que representaría una inversión de 9.150 millones si llegara a alcanzar el 100% del capital.

El precio refleja una mejora del 10,8% sobre la cotización media ponderada de los últimos seis meses, pero solo representa una quinta parte de prima del 50% que CTG pagó en 2011, cuando invirtió 2.700 millones (3,45 euros por acción) para hacerse con una participación minoritaria del 21,35%.

Pero al margen del problema clave del precio, que según los expertos podrá ser superado por CTG (solo tendría que hacer un esfuerzo en línea con la práctica habitual de las operaciones de toma de control de “utilities” en Europa), la gestión de EdP advierte a los accionistas que queda aún mucho por dilucidar, en relación con el futuro de la eléctrica y su participación en el plan industrial del accionista chino.

Incógnitas a largo plazo

No está claro, por ejemplo, como una EdP bajo el control absoluto de la República Popular China (RPC) tendría garantizado a largo plazo la “identidad nacional portuguesa”, la continuidad de la sede social en Lisboa y la cotización en Bolsa, la autonomía de la gestión y los términos y el alcance de su participación al plan industrial de CTG.

Lo que si hace EdP es reconocer los méritos de la propuesta china: ademas de abrirle las puertas del ultra protegido mercado eólico “offshore” en el Mar de China, donde CTG tiene ya 5 GW instalados y activos, otros 10 GW en fase de construcción y más de 7 GW proyectados (es aquí donde intervendría EdPr), propone que la eléctrica portuguesa sea su vehículo inversor en mercados tan importantes como el continente americano (USA y Brasil, principalmente, que es donde tiene mas de la mitad de su negocio eólico), Europa, África (las antiguas colonias portuguesas, como Angola y Mozambique) y en algunos países asiáticos.

CTG contempla también la posibilidad que en aquellos mercados donde ya coincide con EdP, de que ambas operaciones queden bajo la responsabilidad de la eléctrica portuguesa. En todo o caso, el consejo presidido por António Mexia advierte a los accionistas que aún no está nada claro, hasta donde podría llegar la actuación de EdP en el seno del grupo CTG, su margen de maniobra, sus compromisos financieros, y un largo etcétera, sin comprometer, por ejemplo, su estrategia de desarrollo y expansión sostenibles, en relación con la generación de Ebitda, la rentabilidad y el retorno de la inversión, la remuneración de los accionistas, y la reducción de la deuda que en la última década bajó de 18.200 para 12.900 millones de euros.

Lo único que no ofrece ninguna duda, es la apuesta que hizo el gobierno portugués dirigido por el socialista Antonio Costa a favor de CTG, cuya oferta de más de 9.000 millones por el control absoluto de EdP y de otros 1.000 millones para la adquisición de los 17,4% de EdPr que no están en manos de la eléctrica lusa, solo cosecha reacciones oficiales positivas.

Tanto es así que aun antes de que fuera anunciada la OPA, Lisboa ya había hecho sus deberes. Sin consultar con la autoridad bursátil CMVM, cambió las reglas del juego para para facilitar la eliminación del top de 25% de derechos de voto exigida por CTG, con que el Estado chino tendrá el 28,25% de los votos, la suma de las participaciones estatales de CTG (23,27%) y de CNIC (4,98%).

Personaje interpuesto

Otro dato a tener en cuenta es que el hombre clave del gobierno para el sector eléctrico tuvo seguramente mucho que ver con la apuesta a favor de la inversión publica china: es Siza Vieira, ministro adjunto de António Costa, que antes de entrar en el gobierno llevaba 20 años como socio del bufete jurídico, fiscal y financiero Linklaters, que defiende los intereses de CTG en Portugal.

La reacción de Siza Vieira cuando se hizo pública su vinculación a Linklaters, y su probable asesoría de las empresas estatales chinas, no fue presentar su dimisión, sino que, de acuerdo con Antonio Costa, ostensiblemente a favor de la OPA de CTG, decidió apartarse provisoriamente de los temas eléctricos… o sea hasta que se aclare el futuro chino de EdP.

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