La con­fianza de los in­ver­sores sigue mer­mada y re­cuerda a crisis de Abengoa

La refinanciación de Duro Felguera no resuelve sus problemas de medio plazo

La com­pañía aún no tiene ca­pa­cidad para ge­nerar es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera

Duro Felguera
Duro Felguera

Duro Felguera busca oxí­geno con la apro­ba­ción de la nueva fi­nan­cia­ción, pero la realidad siempre suele ser más dura que las pre­vi­siones tra­zadas en el ca­len­da­rio. El poco atrac­tivo para los in­ver­sores y las dudas con la pla­ni­fi­ca­ción de cara al fu­turo, hacen que lel grupo tenga muy di­fícil le­van­tarse en los pró­ximos ejer­ci­cios. Además, se es­pera que este mismo año siga en pér­didas y que, in­cluso, muestre nú­meros rojos adi­cio­nales por el ERE que va a aco­me­ter.

Engordar para morir. Eso suele ser lo que sucede con muchas refinanciaciones que viven las empresas en España. Hay casos contados y como muestra se puede observar con el dato de que dos tercios de las compañías que cotizaban en el índice Ibex 35 desde su puesta en marcha en 1992 ya han desaparecido. Otras, de ser gigantes han pasado a tener negocios residuales, como es el caso de Abengoa con una mala gestión y una penalización extrema para los inversores minoritarios.

Las tablas de salvaciones muchas veces no son tales, y eso es lo que le puede estar sucediendo en estos momentos a Duro Felguera. Su situación financiera se convirtió en una auténtica pesadilla, por lo que se vieron obligados a buscar una reestructuración para evitar la quiebra absoluta. Un proceso de refinanciación que, si bien garantiza su sostenibilidad en el presente más inmediato, no permite que las dudas desaparezcan en el horizonte por los problemas que ya posee.

En este caso, los bancos acreedores de Duro Felguera están tramitando internamente la prórroga del acuerdo para refinanciar la deuda de la empresa, que hasta la fecha se encontraba con un grado de apalancamiento absolutamente desmesurado. De esta manera, la empresa suscribió con Banco Santander, Santander de Leasing, Caixabank, Sabadell y Popular una prórroga (novación modificativa no extintiva) al acuerdo de espera, a la que se sumaron BBVA y Bankia.

La compañía pretende mantener una deuda sostenible de 85 millones de euros, con una entrada de liquidez de 25 millones de euros y líneas de avales para nuevos proyectos por un total de hasta 100 millones de euros. Sobre el papel, parece que queda bastante claro. La realidad y la experiencia sobre lo que ha sucedido con otras firmas en situaciones similares hace mucha más compleja la operación.

Para empezar, porque Duro Felguera tendrá que lidiar ahora con el azote de los accionistas minoritarios, que han sido duramente castigados tras la ampliación de capital de 125 millones de euros, que los ha llevado a diluirse hasta un 97,5%. Es decir, actualmente han pasado a poseer tan solo el 2,5% del capital, aproximadamente, en el caso de que la estrategia llegue a buen puerto. En acontecimientos pasados, como sucedió con Abengoa, los litigios se sucedieron en los meses posteriores.

Sin embargo, la metalúrgica presidida por Acacio Rodríguez tiene la intención de analizar y todo con detalle. De hecho, dentro del proceso de refinanciación que está llevando a cabo con sus entidades bancarias de referencia, se está realizando por parte de las mismas la aprobación pertinente de sus respectivos comités de riesgos de los términos y condiciones concretas. El proceso no es sencillo.

Fuentes del mercado consultadas comentan que si bien la operación “salva los muebles de Duro Felguera para su supervivencia más inmediata” no garantiza que la gestión sea la correcta a partir de ahora. No hay garantías de cara a los inversores de que las estrategias futuras “sean las adecuadas para hacer rentable a la empresa”, sino más bien lo contrario, teniendo en cuenta que “agigantar su apalancamiento sin un modelo sostenible le ha llevado al precipicio”. Algo, que “podría volver a suceder.

Valoración bajo tierra

La empresa, que tiene una plantilla próxima a los 2.100 empleados, tiene un valor de cero o incluso tasación negativa para los analistas. Por eso, la ampliación de capital será aproximadamente de 0,01 euros por títulos. Cifra absolutamente ridícula y que, pese a la inyección de liquidez no salvaguarda los obstáculos en el horizonte más lejano.

De hecho, uno de los temas pendientes por solucionar es si los inversores de la actualidad tendrán la opción de suscribir la emisión de forma preferente, tal y como ha solicitado el regulador del mercado (CNMV), o bien si directamente se apela a los inversores institucionales para completar la operación con más celeridad.

La compañía, además, seguirá este año reflejando números rojos en sus cuentas, puesto que tiene previsto llevar a cabo un duro plan de ajuste con un ERE que afectará a casi el 25% de su plantilla, que supondrá unos nueve millones de euros. Paralelamente, podría tener pérdidas adicionales de algunos de los proyectos que le han dado problemas o que están cerca de desarrollarse. Por eso, su Ebitda no debería exceder los 10 millones de euros.

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