ANÁLISIS

Egipto sale de su postración económica

El FMI y la Unión Europea, claves para re­cu­perar el desa­rrollo

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Egipto pro­mete abrirse a los ne­go­cios y res­tringir los sec­tores es­ta­tales de la eco­nomía bajo la pre­sión y el li­de­razgo del Fondo Monetario Internacional. La Unión Europea apoya el es­fuerzo. El pre­si­dente Al-Sisi dis­fruta del su­fi­ciente apoyo de la opi­nión como para pro­fun­dizar en unas re­formas ya ini­ciadas que, de todas for­mas, han su­puesto pe­na­li­dades para la po­bla­ción.

El subdirector de Gestión del Fondo, David Lipton, visitó El Cairo el pasado fin de semana, y aunque alabó los progresos realizados bajo el plan de reformas patrocinado por su agencia, señaló que “ampliar y profundizar esa agenda” es condición necesaria para que Egipto aproveche la favorable coyuntura económica internacional.

A finales de 2016 el Fondo instituyó un préstamo de $12.000 millones, como apoyo a un estricto plan de reformas. Ese préstamo es sólo uno de los componentes de un programa de financiación más amplio en que participan el Banco Mundial, los Emiratos Árabes Unidos, la Organización de la Unidad Africana y la Unión Europea. Un grupo de inversores europeos ha prometido créditos por $800 millones.

Como parte del programa de reformas, Egipto ha realizado reducciones progresivas de los subsidios al combustible y la energía. Este año se propone reducir los primeros un 26% y los de la segunda un 46%, según informó Al Bawaba News.

Una fuerte la devaluación de la moneda empujó la inflación el pasado año al 33%, pero en los primeros meses de este año se ha reducido al 13,3%. Egipto vive ahora en un régimen de flotación de la libra. Parte del programa de reformas es la introducción del impuesto al valor añadido, que incrementa los ingresos de un estado muy deficitario.

El FMI se muestra optimista sobre la marcha de su programa: si el pasado año pronosticaba un crecimiento para éste, del 4,1%., ahora su previsión es del 5,1%. También crecieron las exportaciones: el déficit comercial se redujo el pasado año un 20%, aunque gran parte se debe a la devaluación. Ahora el reto es mantener la tendencia. Egipto necesita expandir su base industrial, constreñida por numerosos intereses sectoriales, como la fuerte penetración de las fuerzas armadas en la industria.

El Cairo pone grandes expectativas en el yacimiento gasístico de Zhor. El comisario europeo de energía visitó El Cairo este pasado abril. Compañías británicas e italianas han mostrado interés en su explotación.

El FMI y la Unión Europea atribuyen gran importancia a que el gobierno promueva planes para que la extensa población joven del país entre en los sectores productivos. Dada la alta demografía (100 millones de habitantes) y la alta natalidad, este es un problema de especial preocupación. Aunque el país parece, en general, calmo, no se deben olvidar los dramáticos acontecimientos sociales y políticos que llevaron a la caída del presidente Mubarak, el corto gobierno de la Hermandad Musulmana y su caída por golpe militar, seguido de una fase de intensa represión política y recorte de libertades.

La Unión Europea y Egipto tienen acuerdos de asociación en diversas áreas. Una de ellas se refiere al futuro político de Egipto. En orden a asegurar la estabilidad del Mediterráneo, ambas partes declaran “guiarse por un compromiso común con los valores universales de democracia, el imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos”. Queda por ver si una ley que el gobierno prepara sobre entidades culturales extranjeras beneficiará a dos fundaciones norteamericanas y una europea (la Konrad Adenauer), gravemente restringidas por decisiones del gobierno.

Egipto necesita el apoyo internacional para mantenerse fuerte en una cuestión vital para su futuro: el efecto que sobre las aguas del Nilo tendrá la terminación, aguas arriba, de la Gran Presa del Renacimiento, de Etiopía. Este pasado fin de semana los técnicos de esos dos países más los de Sudán se reunieron para examinar los problemas que les afectan, que son muchos pues sus intereses se contraponen. La presa se empezó a construir en 2011, y ya está en fase de embalsamiento, lo que tendrá efecto sobre el curso del Nilo, su navegación y su agricultura.

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