Debe soltar lastre por otros 20.000 mi­llones este año y po­dría du­plicar esta cifra

La banca acelera la reducción de activos tóxicos en 100.000 millones en cuatro años

Quedan pen­dientes otros 116.000 mi­llo­nes, apenas un 3,3% de los to­ta­les, casi al nivel eu­ropeo

Luis Linde, ex gobernador del Banco de España.
Luis Linde, gobernador del BdE.

A co­mienzos de este año, la agencia de ca­li­fi­ca­ción cre­di­ticia Standard & Poor´s pro­pinó un fuerte tirón de orejas a la banca es­pañola, al re­co­mendar que se­llara grandes ope­ra­ciones con el ob­je­tivo de re­ducir sus ac­tivos tó­xi­cos. Pero el Banco de España con­si­dera que las en­ti­dades es­pañolas no son pre­ci­sa­mente las úl­timas de la fila de Europa en ha­cerlo. En 2017 re­du­jeron sus ac­tivos du­dosos to­tales nada menos que en más de 29.000 mi­llones de eu­ros, hasta si­tuarlos en una cifra li­ge­ra­mente su­pe­rior a los 116.000 mi­llones de eu­ros.

A lo largo del año pasado, redujeron sus activos dudosos totales nada menos que en más de 29.000 millones de euros, hasta situarlos en una cifra ligeramente superior a los 116.000 millones de euros. En los últimos cuatro años, la banca se ha desprendido de la mitad de los activos tóxicos que tenía en diciembre de 2013.

Distintas instituciones iniciaron el año pasado una campaña para acelerar el proceso de eliminación de activos tóxicos de las carteras de las entidades. Este constituye uno de los lastres de la industria. No sólo representan unas inversiones equivocadas, sino que también obligan a depositar provisiones por pérdidas.

Dinero cautivo que tampoco pueden poner a rentar las entidades. A este negativo escenario para los bancos se suma la falta de rendimiento del dinero, ya que el Banco Central Europeo (BCE) se ha visto obligado a situar los intereses en tasas negativas para evitar una recesión muy seria en Europa.

El BCE ha sido el principal impulsor de la idea de acelerar la reducción de activos tóxicos de las entidades financieras a través de una serie de pronunciamientos realizados el pasado año. Desde este ejercicio, los bancos tienen que provisionar más por los préstamos dudosos, al tiempo que disponen de un calendario más estricto a la hora de realizar dotaciones por créditos fallidos.

Agoreros y optimistas

La agencia de rating S&P advertía en febrero que las entidades españolas necesitaban imprimir un ritmo mayor en la digestión de los activos dudosos totales que todavía mantienen en sus carteras. Recomendaba un ritmo anual de 20.000 millones de euros en los dos próximos años. Los datos dados a conocer por el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera revelan que, al menos el año pasado, el ritmo de reducción de activos malos superó en un 50% los consejos de la agencia de calificación.

Durante el ejercicio, el recorte se situó muy próximo al 21%. De unas “malas hierbas” en las carteras de las entidades por 145.289 millones de euros, la cifra se ha reducido hasta los 116.086 millones del cierre de ejercicio. Y lo que es más importante, estos activos tóxicos se han reducido desde el 4,1% sobre los activos totales medios hasta el 3,3%. La cifra es homologable con los registros de los sistemas bancarios europeos.

Frente al alarmismo de la agencia de rating, otros foros de opinión sostienen que las entidades no sólo van a seguir el proceso de reducción de activos malos, sino que lo van a acelerar. Así lo aseguraba la consultora Axis Corporate hace algunas semanas, al indicar que los bancos lograrán disminuir estos activos en 40.000 millones de euros en 2018.

En la reducción de activos malos han jugado un papel fundamental las importantes operaciones de venta de carteras de activos tóxicos llevadas a cabo el pasado año por los principales bancos españoles.

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