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Guerra sorda Bruselas-Londres por los satélites Galileo, con Madrid en medio

‘Hammond trama sa­bo­tear el pro­yecto de sa­té­lites de la UE, de 10.000 mi­llones de eu­ros, des­pués de un desaire’

Brexit
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¿Otra víc­tima del Brexit? No es pro­bable que Madrid pierda la sede que la UE le ad­ju­dicó el pa­sado enero. El Centro de Respaldo de Monitorización de la Seguridad del sis­tema eu­ropeo de na­ve­ga­ción por sa­té­lite, más co­no­cido como Galileo, se alo­jará en La Marañosa, entre los mu­ni­ci­pios de San Martín de la Vega, Getafe y Rivas Vaciamadrid. Pero ya hay su­dores por un pulso cada vez más ai­rado entre Bruselas y Londres por la tec­no­logía del Galileo.

Es una guerra sorda, aunque también los gritos suben de volumen a diario. También es un partida de póker, y un juego del gallina, a ver quién se rila antes. Un asalto entre otros tantos dentro de las negociaciones par el Brexit, que son como una montaña rusa. Ayer la primera ministra británica Theresa May parecía tener ganada su apuesta de un Brexit blando con una ‘asociación aduanera’ con la UE: el nuevo ministro del Interior, Sajid Javid, fue siempre partidario de la permanencia.

Pero hoy, toda la prensa de Reino Unido destaca que fue el propio Javid el que se cargó esa asociación en una reunión del gabinete con el argumento de siempre de May, que ‘Brexit es Brexit’. Y que ‘se acaba el tiempo’. Y que ‘el sistema híbrido’ de dejar la UE pero menos, ‘está muerto’. Vuelta a empezar.

Algo parecido, pero con mucha mayor unanimidad en las islas, está ocurriendo con el Galileo. Es un proyecto de gran ambición, para competir con el GPS de EEUU. Está en marcha desde principios de este siglo y el plan acordado establece que los 30 satélites previstos estarían en órbita en 2020. Pero llegó el Brexit y las cosas se han torcido, entre otras cosas porque Reino Unido es uno de los grandes contribuyentes, en financiación y en tecnología.

Hace días se reveló que Londres está estudiando un plan para tener su propio sistema global de satélites, como el Galileo, el GPS y el Glonass ruso. Mucho para un país que anda con mil otros problemas y que ya está viendo cómo se desacelera su economía por el Brexit. Pero con todo, una meta que conecta perfectamente con la idea de los líderes del Brexit de que Reino Unido debe estar por sí solo en primera división, como una gran potencia ‘global’.

Por todas estas razones, juega fuerte. Y hoy da un nuevo paso en forma de un titular a cuatro columnas en primera plana de Financial Times: ‘Hammond trama sabotear el proyecto de satélites de la UE, de 10.000 millones de euros, después de un desaire’. Tal desplante se refiere a la negativa de Bruselas a permitir el acceso de Reino Unido a la información de más alta tecnología, como la codificación o encriptación.

¿Problema? Los científicos británicos son los que han creado esa tecnología de codificación. Algunas empresas ya se han instalado en Holanda o piensan llevar su sede al continente después del Brexit para continuar en el proyecto. En esas circunstancias, según FT, el ministro de Economía, Philip Hammond, ha amenazado con retirarse del todo y seguir adelante con un sistema de satélites 100% británico.

No sólo eso: Londres pediría la devolución de 1.400 millones de euros invertidos hasta ahora. Gran Bretaña ha asumido en torno al 12% del coste del Galileo hasta ahora, y ha desarrollado el 15% de los trabajos. Bruselas mantiene que las empresas británicas pueden seguir pero que su Gobierno no podrá acceder después del Brexit a los datos más confidenciales.

La respuesta de Hammond es que hará todo lo posible para que la UE se quede sin la tecnología de los programas de codificación del Public Regulated Service (PRS), el sistema de información para Gobiernos. Actualmente la UE está negociando con EEUU y Noruega que puedan acceder al PRS, y esa posible cooperación es la que Bruselas le ofrece a Londres, pero nada más.

En un editorial que acompaña la información, FT recomienda: ‘La UE estará mejor con el Reino Unido dentro en una carrera espacial’. Y advierte de que en este caso de Galileo, ‘Bruselas se las apañado para alienar incluso a los miembros del Gobierno británico más amigos de la UE’. De hecho, Hammond es el ministro que más se ha peleado para convencer a sus colegas de gabinete de que el Brexit duro no beneficia en nada al país.

Claro que el diario de la City también le da un coscorrón a Theresa May, al recordar que fue ella la primera que amenazó al principio con utilizar el gasto en Defensa como una baza de negociación. Lo mismo hizo con la cooperación antiterrorista, para horror de muchos.

Lección para todos: sin la tecnología británica, Galileo se retrasará y su coste aumentará; y por otro lado, ‘no es realista’ que Gran Bretaña pueda desarrollar su propia sistema de navegación por satélite. Así que lo mejor sería encontrar la manera de que ‘los beneficios de este ejemplar proyecto de la UE sean protegidos para todos los implicados’.

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