DESDE EL PARQUET

Pros y contras de los algoritmos

La in­tensa vo­la­ti­lidad vi­vida en los mer­cados de va­lores en el inicio del mes de fe­brero ha abierto un in­tenso de­bate en los foros res­pecto a la cre­ciente uti­li­za­ción de al­go­ritmos para in­vertir en Bolsa. Muchos ana­listas creen que los mo­mentos de pá­nico su­fri­dos, con in­tensos des­plomes en pe­ríodos muy cor­tos, se de­bieron a las ór­denes de venta pro­gra­madas por las má­qui­nas.

Una situación que provoca un cierto sentimiento de indefensión, extendiendo el temor a las incontrolables consecuencias al hecho de que la mayor parte de las operaciones realizada en la actualidad en Bolsa procedan de algoritmos.

Aunque los números son imposibles de conocer con exactitud, los expertos calculan que entre el 60% y el 70% de las decisiones de inversión son tomadas ya por máquinas, hay incluso que eleva esa cifra por encima del 75%, cuando en 2004 ese porcentaje apenas llegaba al 25%.

Hasta tal punto se está extendiendo esta corriente que, según los expertos, el verdadero “trading”, las inversiones de corto plazo, se realiza ya prácticamente por robots Es lo que se denomina el envío inteligente de órdenes, mediante el cual los especialistas introducen una serie de reglas en el ordenador para que los algoritmos analicen de forma instantánea el mejor momento de compra o de venta.

“Estos algoritmos son capaces”, señala Álvaro Gallego, CEO de Wannabot –plataforma de desarrollo de chatbots basados en IA-, “de recoger, analizar y aplicar gran cantidad de información para responder de forma automática y precisa al mercado en tiempo real”. Eso es precisamente lo que dicen que ocurrió en febrero en las bolsas estadounidenses, cuando los algoritmos estaban preparados para vender ante un dato de fuerte creación de empleo.

Este “trading” hecho por robots, cada vez más “inteligentes”, tiene la ventaja de la respuesta inmediata, la velocidad es un factor fundamental en Bolsa para optimizar las inversiones, y la reducción de errores, lo cual está afectando notablemente al mundo de las inversiones.

El gran duda ahora es qué pasará cuando prácticamente todas las operaciones las realicen máquinas. Cómo afectará eso a la volatilidad o a las tendencias de mercado. Cómo maximizarán los beneficios los robots inteligentes cuando compitan entre sí. Y, sobre todo, cómo afectará su operativa a la función primordial de las bolsas que es generar financiación a las empresas y no la especulación pura y dura. Incógnitas que están aún por resolver, pero que seguramente cambiarán la forma de entender los mercados financieros en menos de una década. Por lo hay quien ya se empieza a replantear sus inversiones a largo plazo.

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