ANÁLISIS

Primera alarma seria en el comercio exterior en el año

En marzo ca­yeron las ex­por­ta­ciones en 2,5% pero aún más las im­por­ta­ciones (4,5%)

comercio internacional
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En marzo de 2018, las ex­por­ta­ciones han re­tro­ce­dido en tasa in­ter­anual un 2,4%, la pri­mera vez que esto su­cede en la serie de los úl­timos 10 años. En el primer tri­mestre de 2018, sin em­bargo, la evo­lu­ción es po­si­tiva con un mo­desto avance in­ter­anual del 1,8%.. Las im­por­ta­cio­nes, por su lado, des­cienden un 4,5% en marzo. ¿Efecto Semana Santa o una ben­dita pre­mo­ni­ción?

Estos valores si se desestacionalizan y se corrigen los efectos de calendario, como hace La Secretaría de Estado de Comercio, muestran un incremento del 3,6% tanto por el lado de las exportaciones como por el de las importaciones.

La evolución tan modesta en marzo y en el trimestre de las exportaciones medidas en euros se corresponden con el aviso contenido en la Encuesta de Coyuntura de la Exportación del primer trimestre de 2018 que marcaba el descenso de un punto en el Índice que mide la actividad exportadora.

La caída de las importaciones en euros, un 4,5% y su modesto avance del 3,7% en el trimestre constituye una sorpresa tanto por la evolución de la demanda nacional como por la del crecimiento del crédito al consumo: 17% en 2017 y 18% en los primeros meses de este año. Además la evolución del precio del petróleo no se está todavía reflejando en nuestras cuentas exteriores. En efecto, en el primer trimestre el saldo deficitario del sector energético se ha reducido en un 6%.

El valor de las exportaciones en el primer trimestre se elevó a 71.025 millones de euros y el de las importaciones a 77.958 millones de euros y, en consecuencia, se ha registrado un déficit comercial de 6.333 millones de euros, inferior no obstante al de 7.193 millones del primer trimestre de 2017. La explicación está en la evolución del déficit energético, porque el déficit no energético ha aumentado en el trimestre en un 25%.

La distribución geográfica de nuestros intercambios registra un superávit comercial con la UE, incrementado en un 6,5%, en tanto que el superávit se mantiene estable con la zona euro. En cuanto al resto del mundo se mantiene el déficit comercial con los países no comunitarios en el entorno de los 12.000 millones de euros que representa casi el doble que el déficit comercial total de 6.933 millones.

El número de exportadores, 93.000, es un 21% más elevado que el del año anterior. El número de exportadores regulares (aquellos que han exportado en el año de referencia y en cada uno de los tres precedentes) asciende a 42.883, un 46,1% del total y un 1% superior al del mismo período del año anterior. Las ventas de estos exportadores regulares ascienden al 92% del total de ventas con un incremento sobre el primer trimestre de 2017 de 2,3%.

La comparación internacional con nuestros competidores próximos ha invertido el signo. Sus exportaciones crecen más rápidas que las nuestras: 3,3% en la UE y 2,9% en la eurozona. El menor pulso exportador es manifiesto en los productos no energéticos con un avance interanual en el primer trimestre del 1,4% en tanto que los productos energéticos avanzan a un ritmo del 12,1%. Las importaciones crecieron un 1,3% en el primer trimestre impulsadas por el aumento, 1,4% de los bienes no energéticos, en tanto que los productos energéticos bajaban un 2,5% en tasa interanual. ¿Ahorro energético?.

En el desglose de las exportaciones por sectores los bienes de equipo conservan el primer puesto seguidos por el automóvil y los alimentos, todos ellos con avances modestos e incluso algún descenso como el del capítulo de alimentos. El sector más expansivo es el de los productos energéticos. ¿Ahorro energético más incremento de las ventas de productos refinados?

En resumen, un comercio exterior menos intenso por ambos lados, con la sorpresa del descenso de las importaciones lo que acaso implicaría una contracción de nuestra elevada propensión a comprar en el exterior o una mayor competitividad de los productos nacionales .La globalización pierde su jerarquía en el desarrollo de nuestra economía con el interrogante de esa anunciada guerra comercial impulsada por el presidente de los EEUU. Guerra comercial que algunos de sus partidarios más sofisticados la defienden como una buena estrategia en el “gran juego de las negociaciones internacionales”.

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