Los re­cortes y la cap­ta­ción de in­ver­sores vía di­vi­dendo son sus prin­ci­pales armas

OHL aún esconde muchas incógnitas en su plan estratégico

El margen de Ebitda pro­yec­tado por el grupo es ex­ce­si­va­mente am­bi­cioso

Villar Mir, OHL
Villar Mir, OHL

El ca­mino de OHL lleva siendo si­nuoso desde hace años. La pre­sen­ta­ción del plan es­tra­té­gico fue bien re­ci­bido por parte de al­gunos ana­listas y ex­per­tos, pero el ob­je­tivo de la re­duc­ción de su apa­lan­ca­miento con­trasta con el ex­ceso de am­bi­ción que muestra en otras mé­tricas y que no pueden darse si no hay un au­mento de su pa­sivo con­si­de­ra­ble. Las es­ti­ma­ciones si­túan el be­ne­ficio antes de im­puestos bas­tante ele­vado, pese a las des­in­ver­siones y re­duc­ciones de plan­ti­lla. El op­ti­mismo no siempre es la llave del éxito.

OHL ha decidido redimensionar el grupo y centrarse en las actividades de construcción y promoción de concesiones, concentrando su actividad en tres áreas geográficas con atractivo potencial, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Hasta aquí, todo bien. Lo complicado del nuevo plan estratégico de la compañía llega cuando se desgranan las previsiones que tienen sobre el papel una a una.

La empresa parece haberse limitado significativamente el riesgo de los proyectos (pendiente salida de 120 millones de euros por Legacy Projects entre 2018 y 2019). Así lo consideran muchos expertos, entre los que se encuentran los analistas de Renta 4.

El grupo espera disminuir los costes de estructura un 50% antes de la segunda mitad de 2019, como respuesta al ERE que afecta a su plantilla y la salida de los proyectos en las geografías y divisiones no estratégicas. 270 millones de euros de adelgazamiento de su deuda antes de que concluya el ejercicio en curso. La incógnita no está en que pueda cumplir con esta hoja de ruta, sino en la manera con la que cree que los ingresos compensarán a los gastos.

Y es que la compañía se ha fijado el objetivo de mantener la deuda neta por debajo de cero, y teniendo en cuenta que actualmente cuenta con una posición de caja neta por unos 1.200 millones de euros, unido a las palabras de Juan Osuna, nuevo CEO de la firma, que afirmaba estar pendiente de estudio y aprobación el pago de un dividendo este año, tendría en mente el pago de dividendo que podría ser más elevado si se produce una mejora significativa del circulante a final de año.

Fuentes consultadas consideran que esta herramienta no es más que una “desviación de atención para el inversor”. Los errores del pasado deben de haber servido de aprendizaje y lo primero, según estos expertos, es que “OHL sea capaz de generar ingresos de manera recurrente sin que su nivel de deuda se vea seriamente afectado”. Algo que está muy en entredicho si se visualiza el planning que tiene en mente la compañía.

En concreto, los objetivos de este año son la facturación de entre 2.500 y 3.000 millones de euros con un margen bruto superior al 8%, y un margen EBITDA superior al 5%, que atribuyen a la reducción de costes. Estas cifras, sobre todo los márgenes de ganancias, resultan excesivamente ambiciosas tras ver que en el primer trimestre reflejó márgenes del 1% sobre beneficios.

Para obtener esos números deberían entrar grandes proyectos para apoyarlos que, según fuentes del sector, podrían ser incompatibles con mantener el nivel de apalancamiento que se desgrana en el plan estratégico. Por eso, sostienen, habrá que estar pendientes “de la evolución de OHL cada trimestre”.

La compañía busca una línea estratégica más selectiva a la hora de acudir a las licitaciones de proyectos, primando la rentabilidad y la generación de caja. En este sentido el grupo espera alcanzar un margen bruto del 8% a final de año (en comparación con el 6,2% en 2017), con un ratio de conversión en caja de entre el 70% y el 80%, explican desde Renta 4.

Menos gastos

Por otro lado, las tendencias del mercado de las infraestructuras están llevando a los fondos que invierten en este tipo de activos a buscar proyectos greenfield (no hay proyectos brownfield que cubran toda la demanda). Esta situación lleva a una nueva forma de financiar estos proyectos, llevando a OHL, como socio industrial, a obtener una participación minoritaria en el proyecto, mientras que el fondo tendría una participación mayoritaria, limitando la aportación de OHL significativamente, y reduciendo el riesgo de desinversión.

Con este redimensionamiento la compañía busca reducir sus costes estructurales a la mitad antes de la segunda mitad de 2019, reestructurando la plantilla, los costes asociados a esta menor plantilla y la salida de los proyectos en las geografías y divisiones no estratégicas. Para ello estiman un gasto de 100 millones de euros permitiéndole ahorrar cerca de 120 millones de euros. El adelgazamiento de gastos será, así, una de sus principales estrategias.

Artículos relacionados