OPINIÓN

Pablo e Irene: los amos de Podemos

Cuentan, al margen de la po­lé­mica del cha­let, con el apoyo de sus fi­nan­cia­dores

Alberto Garzón y Pablo Iglesias
Alberto Garzón y Pablo Iglesias

Pablo Iglesias tiene una po­de­ro­sí­sima razón para estar se­guro de que se­guirá al frente de Podemos a pesar del asunto del chalé o de cual­quier otro desafío in­terno de la mi­li­tan­cia. No es que tenga un li­de­razgo cua­jado de prendas per­so­nales sin igual que le hacen único; ni tam­poco que con un es­fuerzo de­no­dado e in­tenso se haya tra­ba­jado el con­trol del par­tido. La clave re­side en que es el único que tiene los con­tactos y la con­fianza plena de sus fi­nan­cia­do­res. Esta es la ex­pli­ca­ción de que los amos de Podemos se hayan arries­gado a dar el paso de ad­quirir “una re­si­dencia bur­gue­sa”.

Gracias a esa circunstancia crematística, ya controla los mandos intermedios que le van a hacer el trabajo de que la militancia le dé su apoyo. En el supuesto, harto improbable, de que cosechara un rechazo en la votación que ha abierto fundaría otro grupo y seguiría actuando. Desde luego la mayoría de los diputados que ya cobran el sueldo del Parlamento no le van a poner trabas. La identidad de los financiadores ya es conocida desde siempre. Irán, Venezuela (que ahora tiene la suerte de que la cotización del petróleo vuelve a subir, Rusia que está apoyando a los grupos que trabajan seriamente en pro de la ruptura de la Unión Europea.

Y es más que posible que Iglesias reciba apoyos de los independentistas catalanes que quieren destruir la Constitución de 1978 que da base al Estado democrático y la monarquía parlamentaria. Las actuaciones políticas de este líder y su grupo político así lo atestiguan. En estos círculos se mueven las personas e instituciones que le han concedido la hipoteca, a un interés poco realista, tal como ha revelado ampliamente CapitalMadrid.

Lo que sí puede ocurrir es que, ante la opinión pública, el líder populista vea erosionado su crédito político, después de haber predicado tanto contra la casta que vive en lujosas urbanizaciones y tras haber puesto en la picota al exministro de Economía Luis de Guindos, que precisamente se había comprado un apartamento por el mismo precio que el de Iglesias-Montero.

En los futuros debates parlamentarios les van a freír con alusiones irónicas a este asunto. Y sin olvidar los escraches que hasta hace poco patrocinaban contra los opositores políticos, al estilo de los que hacían Vittorio Gasman y Ugo Tognazzi en la película de 1962, dirigida por Dino Risi, La marcha sobre Roma en la que interpretan a dos seguidores de Mussolini. (Por cierto, que hay una escena en la que a los dos protagonistas les meten en la cárcel por golpear a un policía y luego los fascistas los liberan por tratarse de “presos políticos”).

A Iglesias y Montero no les aguarda un futuro inmediato tranquilo, aunque tal vez confíen en que la situación de Cataluña y en seguida el veraneo contribuyan a pasar página. En cualquier caso, son los p…. amos de Podemos, por emplear el calificativo con el que Guardiola se refirió a Mourinho hace unos años, cuando ambos entrenaban a los dos equipos punteros de la liga española de fútbol.

Gracias a esa circunstancia crematística, ya controla los mandos intermedios que le van a hacer el trabajo de que la militancia le dé su apoyo. En el supuesto, harto improbable, de que cosechara un rechazo en la votación que ha abierto fundaría otro grupo y seguiría actuando. Desde luego la mayoría de los diputados que ya cobran el sueldo del Parlamento no le van a poner trabas.

La identidad de los financiadores ya es conocida desde siempre. Irán, Venezuela (que ahora tiene la suerte de que la cotización del petróleo vuelve a subir, Rusia que está apoyando a los grupos que trabajan seriamente en pro de la ruptura de la Unión Europea.

Y es más que posible que Iglesias reciba apoyos de los independentistas catalanes que quieren destruir la Constitución de 1978 que da base al Estado democrático y la monarquía parlamentaria. Las actuaciones políticas de este líder y su grupo político así lo atestiguan.

En estos círculos se mueven las personas e instituciones que le han concedido la hipoteca, a un interés poco realista, tal como ha revelado ampliamente CapitalMadrid.

Lo que sí puede ocurrir es que, ante la opinión pública, el líder populista vea erosionado su crédito político, después de haber predicado tanto contra la casta que vive en lujosas urbanizaciones y tras haber puesto en la picota al exministro de Economía Luis de Guindos, que precisamente se había comprado un apartamento por el mismo precio que el de Iglesias-Montero.

En los futuros debates parlamentarios les van a freír con alusiones irónicas a este asunto. Y sin olvidar los escraches que hasta hace poco patrocinaban contra los opositores políticos, al estilo de los que hacían Vittorio Gasman y Ugo Tognazzi en la película de 1962, dirigida por Dino Risi, La marcha sobre Roma en la que interpretan a dos seguidores de Mussolini. (Por cierto, que hay una escena en la que a los dos protagonistas les meten en la cárcel por golpear a un policía y luego los fascistas los liberan por tratarse de “presos políticos”).

A Iglesias y Montero no les aguarda un futuro inmediato tranquilo, aunque tal vez confíen en que la situación de Cataluña y en seguida el veraneo contribuyan a pasar página. En cualquier caso, son los p…. amos de Podemos, por emplear el calificativo con el que Guardiola se refirió a Mourinho hace unos años, cuando ambos entrenaban a los dos equipos punteros de la liga española de fútbol.

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