El des­cuento en la venta casi coin­cidía con el di­vi­dendo que no co­brarán los com­pra­dores

Por qué no llegó la sangre al río cuando TCI vendió parte de su participación en Aena

La apuesta por ges­tionar ae­ro­puertos sin com­prarlos au­men­tará sus in­gresos fu­turos

Aena
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La co­lo­ca­ción ace­le­rada del 2,7% del ca­pital de Aena que pro­ta­go­nizó el fondo TCI el 16 de mayo pro­vocó una con­vul­sión en la co­ti­za­ción del gestor ae­ro­por­tua­rio, pero la nor­ma­lidad volvió 24 horas des­pués. Los nú­meros no en­gañan ya que la ope­ra­ción de venta de TCI era una más dentro de la es­tra­tegia de tapar agu­jeros con ju­gosas plus­va­lías. Aena pre­para un plan para au­mentar sus in­gresos fuera de España apli­cando su ex­ce­dente de caja y sin ne­ce­sitar que el Gobierno cambie su es­tatus ac­tual de em­presa se­mi­pú­blica.

Que el segundo mayor accionista de una empresa cotizada venda parte de su participación suele provocar siempre un pequeño o gran terremoto, dependiendo de cómo esté la compañía y de por qué se vendan los títulos. El pasado 15 de mayo, poco más de una hora antes de abrir la sesión en la Bolsa de Madrid, la CNMV registraba un escrito remitido por Citigroup Global Markets Limited y UBS, en el que se daba cuenta del inicio de una operación de venta de un paquete de acciones de Aena mediante una colocación acelerada entre accionistas institucionales.

Los vendedores eran TCI Luxembourg, S.Á.R.L. y Talos Capital Designated Activity Company, dos fondos agrupados bajo el paraguas de TCI Fund Management limited, y cuya participación figura en la CNMV a nombre de Christopher Anthony Hohn. En el momento de la notificación, las tres instituciones agrupadas bajo el nombre de TCI (TCI Luxembourg, S.Á.R.L., Talos Capital Designated Activity Company y The Children’s Investment Master Fund) ostentaban la propiedad de un 10.996% del capital de Aena. Un 7,389% de forma directa y un 3,607% a través de derivados (Equity Swaps).

La intención era colocar alrededor de un 2,6% del capital del gestor aeroportuario y las luces rojas saltaron de inmediato entre los bróker. En la jornada bursátil siguiente, la del día 16, los títulos de Aena comenzaron a cotizar con caídas superiores al 5%. El mercado daba casi por hecho de que la venta de TCI se producía por la negativa del Gobierno a ceder el control de Aena, cuyo 51% está en manos del Estado español.

A medida que la jornada fue avanzando, la caída se fue suavizando, hasta el punto de que al cierre la pérdida quedó en el 3,73%, cifra respetable, pero que analizada con un poco más de profundidad tiene su explicación. Justo 19 minutos después de cerrar la sesión bursátil del 16 de mayo, Citigroup Global Markets Limited y UBS registraban en la CNMV un nuevo comunicado en el que daban los detalles de la operación.

Habían sido vendidas 4 millones de acciones de Aena, representativas de un 2.7% de su capital social, por un importe de 696,48 millones de euros, siendo el precio de venta unitario de 174,12 euros por acción. Tras la venta, la participación de TCI en Aena se quedaba en un 8,29%.

Dos caras

Estas cifras ponían de relieve dos cosas. La primera, positiva, que TCI no abandonaba el barco, sino que hacía caja. La segunda, a primera vista negativa, es que la venta había sido realizada a un precio que suponía un descuento del 3% con respecto al cierre del día anterior. Pero veamos el detalle. TCI ya había vendido en marzo un 0,325% de las acciones de Aena.

Con la operación de estos días, se ha desprendido del 2,925% del capital del gestor aeroportuario español, con unas plusvalías que superan con creces los 500 millones de euros. Hay que tener en cuenta que TCI entró en el capital de Aena en el momento de la salida a Bolsa, en febrero de 2015, a un precio de 58 euros por acción, que es casi la tercera parte del que tiene ahora en el mercado.

Todos los fondos del mundo van ajustando sus carteras a medida que van necesitando plusvalías para cubrir minusvalías de otras inversiones menos rentables. Pero, ¿Por qué TCI vendió con un descuento del 3% en su operación del 16 de mayo? Según fuentes del mercado consultadas por Capitalmadrid, la razón parece simple. Aena había repartido el 19 de abril 6,50 euros por acción en concepto de dividendo que los nuevos dueños de las acciones ahora vendidas ya no cobrarán. El descuento en la venta fue de 5,38 euros sobre el cierre de la jornada anterior, con lo que fue incluso menor de lo que la lógica podía exigir.

A la espera

Durante las siguientes sesiones, el comportamiento de Aena en Bolsa ha sido muy parecido al de las semanas anteriores a la operación, con pequeñas subidas y bajadas, típicas de un valor que había superado ya el precio objetivo marcado por el consenso del mercado.

Según la media realizada por la propia compañía con las 27 recomendaciones hechas por analistas desde principios de 2017, el precio objetivo es de 171,6 euros por acción, con 8 recomendaciones de comprar, 13 de mantener y 6 de vender.

De acuerdo con el consenso del mercado de Facset, el precio objetivo se sitúa en 171,95 euros con 6 recomendaciones de compra (una de ellas moderada), 11 de mantener y 5 de vender. La cotización de Aena se situaba en 171 euros al cierre de la sesión del 21 de mayo. Todo, pues, en orden.

Además, el mercado está expectante ante la aprobación del nuevo plan estratégico de la compañía, que verá la luz verde antes de final de mayo y será hecho público en junio. En el se prevé, según las fuentes consultadas, una fórmula para poder crecer en el exterior sin necesidad de que el Gobierno cambie su idea de mantener a Aena como empresa con un 51% del capital bajo control estatal.

Esta participación le cierra puertas para comprar aeropuertos extranjeros, cosa que podría permitirse, dado de que su ratio de deuda financiera sobre margen bruto (Ebitda) se sitúa en 2,6 veces, muy por debajo de la media del sector en el que opera. Pero la idea es entrar como socio industrial a gestionar los aeropuertos que compraría una sociedad en la que Aena no tendría la mayoría del capital. Así podría crecer y subir el exiguo 4,1% del Ebitda que ahora aporta su negocio internacional.

Aena genera más de 500 millones de euros trimestrales de flujo de caja, que si no fuera una empresa controlada mayoritariamente por el Estado podría invertir en compras por el mundo. Pero con la fórmula de ir de socio industrial podrá poner ese excedente de caja en negocios rentables. El crecimiento dentro de España tiene sus límites y parece que la compañía ha dado con la tecla para aumentar su negocio exterior sin tener que forzar al Gobierno a privatizar una parte superior de su capital.

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