El re­traso de la oferta pú­blica de Azora deja el saldo de ope­ra­ciones mí­nimos en 2018

Las salidas a bolsa se agotan en España por las altas valoraciones

Muchas de las ope­ra­ciones pre­vistas para este año no sal­drán ade­lante, al menos de mo­mento

PwC
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En los cuar­teles ge­ne­rales de los grandes bancos de in­ver­sión crece la preo­cu­pa­ción. El primer se­mestre de 2018 que se anun­ciaba como muy pro­picio para una ava­lancha de sa­lidas a bolsa puede acabar bajo mí­ni­mos. El re­traso de la co­lo­ca­ción de la in­mo­bi­liaria Azora ame­naza con dejar a Metrovacesa en so­li­tario en el ca­si­llero de com­pañías que ate­rrizan en el mer­cado es­pañol. Una realidad preo­cu­pante a la vista de cómo se desa­rro­llan los acon­te­ci­mientos en otras plazas eu­ro­peas.

Según los datos de PwC, las ofertas públicas de venta (OPV) de acciones en Europa crecieron casi un 25% en el primer trimestre del año hasta las 67. Más importante aún es que el importe de las mismas casi se triplicó hasta los 12.500 millones de euros. Por lo tanto, las empresas europeas han recurrido con fuerza al mercado para financiarse, todavía en un entorno de tipos de interés cero en Europa y en unas bolsas sostenidas por los estímulos que Mario Draghi se resiste a dejar de aplicar.

A estas alturas del año pasado, la bolsa española ya tenía tres nuevos inquilinos como Prosegur Cash, Neinor Homes y un gigante como Gestamp. ¿Por qué ahora cuesta más poner compañías en el mercado? Entre otras cosas, porque un año después la subida de los tipos de interés en Europa está mucho más cerca y porque las valoraciones en los mercados se han vuelto mucho más exigentes. En definitiva, las bolsas no están baratas y los inversores miden muy bien sus riesgos.

“Hay un problema de precedentes. La única OPV del año, la de Metrovacesa, no ha sido un éxito. Las acciones fueron vendidas a 16,5 euros y a pesar de que la inmobiliaria ha rebotado desde mínimos, sigue claramente por debajo. La sensación de los grandes inversores es que los precios que manejan los vendedores son bastante altos, y mucho más en el sector inmobiliario, donde se están fraguando la mayoría de las salidas a bolsa que vienen”, señalan en fuentes bursátiles.

Los bancos de inversión ya dan por hecho que muchas de las operaciones en marcha se retrasarán como mínimo hasta la vuelta del verano e, incluso, hasta el año que viene. “Primero, porque no hay sitio para todas. Y, en segundo lugar, porque las cosas se han complicado. Los mercados están fuertes, pero las tensiones en Irán y la situación financiera de Argentina introducen la dosis suficiente de incertidumbre para frenar el interés de los inversores en nuevas colocaciones”, señalan en una firma nacional.

La nómina de empresas que buscan sitio en Bolsa es amplia. A la espera de Azora, que está pendiente de que se resuelva la OPA de Blackstone por Hispania que valora a la socimi en 1.900 millones de euros, Testa Residencial, AmRes, Cortefiel, Cepsa, Haya Real State, Azora y Vía Célere esperan su turno y el mejor momento para dar el salto a la bolsa en lo que queda de año. Los expertos dan por ello que no todas lo conseguirán. “Es demasiado papel para un mismo perfil de inversor”, aseguran en un gran ‘broker’ internacional.

Precios exigentes

Testa es la que tiene más papeletas para desembarcar antes del verano, aunque todo dependerá del apetito inversor por un grupo con cerca de 3.300 millones de euros en activos que se puede convertir en el gran termómetro en clave nacional. Mientras, fuera, otras compañías de otros sectores distintos al del ladrillo prueban ya la dureza del mercado. El caso más significativo es el del grupo de ciberseguridad Avast, que ha protagonizado la mayor salida a bolsa en Londres desde hace un año.

Los valores tecnológicos, que hasta hace muy poco eran sinónimo de ganancia casi segura en su debut bursátiles, tampoco son ya una garantía. Las acciones de Avast bajaron casi un 3% en su estreno y han ido dando una muestra tras otra de debilidad en los días posteriores. Un buen aviso para navegantes en todos los mercados europeos, porque las valoraciones serán clave para el éxito de las futuras OPV. Los bancos de inversión españoles ya están tomando buena nota.

A la espera de que arranque la gigantesca y sin precedentes salida a Bolsa de Aramco –calentada en los últimos meses por la fuerte subida del precio del petróleo- con un valor estimado de 1,5 billones de dólares, las empresas españolas que quieren salir a bolsa y sus bancos asesores contienen la respiración. No solo tienen una competencia extraordinaria a nivel global, sino que los inversores piden precios muy atractivos tras la fuerte recuperación de los índices desde los mínimos de marzo.

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