GEOPOLÍTICA

Venezuela: claros indicios de que Maduro negocia su salida

Las elec­ciones pre­si­den­ciales del do­mingo, ta­pa­dera del desastre eco­nó­mico total

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El pró­ximo do­mingo se ce­le­bran en Venezuela unas elec­ciones pre­si­den­cia­les, que fueron ade­lan­tadas por el pre­si­dente Maduro al margen de los pro­ce­di­mientos cons­ti­tu­cio­na­les, al ob­jeto de ase­gurar la re­no­va­ción de su po­der, antes de que se pro­duzca una crisis eco­nó­mica to­tal.

Las elecciones han sido rechazadas por el Grupo de Lima, de la OEA, que reúne a Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía. Todos ellos han hecho una apelación al gobierno venezolano para que las suspenda. Varios senadores de Estados Unidos han formulado un ruego similar. La oposición se ha negado a participar en unos comicios que creen ilegales y sesgados en favor de Maduro.

Fuentes bien informadas interpretan que, de ganar la elección, Maduro aprovecharía los meses que quedan hasta enero próximo, cuando el nuevo presidente debería tomar posesión, para negociar el abandono del poder, junto con la élite del régimen, bajo una suerte de inmunidad contra persecuciones internacionales por motivos de corrupción y crímenes contra la oposición. La principal amenaza contra todos ellos procede, hoy por hoy, de los tribunales de los Estados Unidos. En los últimos meses, miembros de la Cámara de Representantes y del Senado han visitado discretamente Caracas, so capa de interesarse por la liberación de tres ciudadanos norteamericanos detenidos en Venezuela.

El triunfo en las elecciones es vital para un régimen que se encuentra al borde del colapso económico. Las encuestas están divididas. Datanálisis asegura que si la participación es del 45% del electorado, Henri Falcón, el candidato reformista y antiguo mando militar del chavismo, obtendría el 45% de los votos, y Maduro 3l 35%. Pero si la participación roza el 35%, el vencedor sería Maduro, lo que reflejaría el desaliento o desconfianza de la oposición, que no iría a votar, y la movilización de los bolivarianos en una coyuntura en que el régimen está ‘a las últimas’ económicamente. La campaña electoral ha sido mortecina y no ha suscitado ni entusiasmo ni interés. Otros dos candidatos apenas tienen posibilidad alguna.

Fedecámaras emitió el día 15 un comunicado para decir que “en un país donde predominan los conflictos y una profunda inestabilidad política, económica y social, el Gobierno insiste en adelantar una jornada electoral que solo generará más incertidumbre, caos y desconfianza”, y pidió a los candidatos “reconsiderar su participación en el evento…, en vista de que no es imparcial, transparente, equilibrado y auditable”.

El país vive abrumado por la crisis económica. Se acumulan las malas noticias. Una especialmente ominosa es la condena a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a pagar $2.000 millones a Conoco Phillips por activos expropiados por el gobierno chavista en 2007. La acción judicial es el resultado de un arbitraje en la Cámara Internacional de Comercio, que ya ha tenido como consecuencia el embargo de los activos de Petróleos de Venezuela en las islas de Bonaire y St. Eustasius, bajo soberanía holandesa; otro tribunal de Curasao ha dispuesto la incautación de un tercera instalación. Otros acreedores esperan su turno.

Este año PDVSA ha visto reducida su capacidad de extracción de petróleo en 500.000 b/d, hallándose actualmente en 1.400.000 b/d. Estas pérdidas de ingresos son fatales para un régimen cuyos leales más acérrimos e influyentes derivan grandes beneficios a costa de las arcas de la compañía, hasta el punto de perjudicar al empleo de su personal profesional, que en gran parte abandonó la compañía, además del descuido de los recursos materiales y deterioro de las infraestructuras de esa industria.

Los problemas de caja de PDVSA han tenido como consecuencia la reducción de las reservas de oro, que según el FMI cayeron en enero en 11,95 toneladas, para quedar en 150,2tn.

La Agencia Internacional de la Energía señaló el miércoles 26 a la caída del crudo de Venezuela, junto con la previsible disminución de la producción iraní, como causas de la subida de los precios del petróleo. También señaló como causa del declive venezolano las bajas de los empleados por los bajos salarios que reciben de PDVSA.

El pasado día 10 el gobierno decretó el estado de excepción y de emergencia, dadas las extraordinarias circunstancias en los ámbitos económico, social y político.

El posible triunfo de Falcón el próximo domingo se interpreta por algunos como una apuesta del régimen para formar una presidencia que se prestaría a dar salida a la alta jerarquía del régimen, a cambio de desmontar las estructuras políticas más impopulares y otras reformas. Si este arreglo fuese posible, aún habría que ver si los individuos implicados en delitos pueden encontrar refugio en el extranjero o evadir la prisión gracias a una amnistía.

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