Monitor de Latinoamérica

Argentina se des­liza hacia el caos en es­pera de la de­ci­sión del FMI

Las empresas españolas no terminan de creer ni digerir el nuevo susto argentino

Mantienen su con­fianza en Macri, pero toman aire ante la in­cer­ti­dumbre

Macri y Rajoy. Gobierno argentino.
Macri y Rajoy.

No ha pa­sado un mes desde que Mauricio Macri y Mariano Rajoy coin­ci­dieran en la me­jora del clima eco­nó­mico en Argentina y alen­taran a las em­presas es­pañolas a elevar una in­ver­sión re­du­cida du­rante la era Kirchner. Por eso, la pe­ti­ción de Macri al FMI para que res­cate a Argentina ante un des­plome del peso, ha sor­pren­dido y al mismo tiempo ago­biado a unas em­presas ha­bi­tuadas a los vai­venes de la eco­nomía aus­tral, que sufre un fuerte de­te­rioro cam­bia­rio, tipos de in­terés al 40% y una in­fla­ción su­pe­rior al 15%.

El FMI analiza la ayuda de 30.000 millones de dólares solicitada por Macri para afrontar el deterioro económico acelerado por la caída del peso (11% en mayo) y el alza de tipos (el banco central los ha situado en el 40% para defender el cambio y apuntalar una divisa devaluada por la subida de tipos en EEUU. La decisión podría adoptarse este viernes y todo indica que Argentina logrará el apoyo del FMI, pero mientras el peso encadena mínimos históricos cada día y la crisis comienza a pasar factura política a Macri. Argentina, que admite que esa ayuda “no es la solución mágica”, ha pedido también respaldo a BM y BID.

Macri asegura que mantendrá sus metas de inflación (15% en 2018; 10% en 2019 y 5% en 2020), pero en Buenos Aires se teme que la apreciación del dólar por la subida de la Fed no haya acabado: se otea un contexto de más alzas. Y la inflación no es el único problema. Los analistas apuntan que Macri no ha logrado captar la inversión deseada y que Argentina es muy vulnerable al entorno internacional por su dependencia de financiación externa, motivada por sus altos déficit. El ‘agujero’ fiscal es del 3,2% (y del 10% si se suman los de Gobierno nacional, regionales y deuda del banco central). El déficit corriente de la balanza de pagos está en el 5% del PIB y la deuda externa supera ya el 30% del PIB. Y Moody’s alerta de que la “turbulencia” cambiaria y en tipos muestran las “debilidades estructurales” del país y puede dañar el crecimiento.

De momento, y pese al impacto de la devaluación, la alta inflación y una situación que impactará en sus activos y cuentas, las firmas españolas con intereses en el país mantienen la confianza en un mercado al que muchas llegaron a inicios de los 90 y en el que se han mantenido en tiempos difíciles (crisis de 2001, choques en la ‘era Kirchner’). Es un voto de confianza al rumbo económico de Macri, que ha restablecido la seguridad jurídica, y también a su decisión de pedir apoyo al FMI, valorada como posibilidad de reconducir la crisis, y que de momento aleja decisiones apresuradas, pero no elimina el desasosiego. Y es que, aunque se confíe en el liderazgo y política de Macri, la situación crea temor a una nueva etapa de incertidumbre económica en el país.

Para las firmas españolas, que asistieron a la falta de predictibilidad de la era Kirchner y a golpes como la expropiación de YPF a Repsol, y que han vivido todo tipo de situaciones adversas en el país, a las que se han adaptado, la opción Macri es la mejor posible. Ese apoyo se extiende al FMI, que no solo negocia una ayuda preventiva, sino que en medio de la crisis acaba de mantener su previsión de un crecimiento del 2% en Argentina en 2018. Inversión española superior a 5.800 millones La inversión acumulada de las casi 300 empresas españolas (16 del Ibex-35), con presencia en Argentina (en la que España es segundo inversor tras EEUU) se eleva a 5.800 millones de euros. Llegó a superar los 9.300 millones en 2010, pero retrocedió por la percepción de inseguridad jurídica en la última etapa del kirchnerismo. Con gran arraigo en energía, transporte, infraestructura, agua, telecos y finanzas, las firmas españolas generan 90.000 empleos en el país. Y su cifra de negocio en el país se estima en algo más de 52.000 millones.

Entre las firmas más expuestas por la necesidad de ajustar el tipo de cambio y el impacto del alza de tipos están BBVA, Santander, Telefónica, Abertis y Gas Natural. Los sectores más afectados son telecos, energía, finanzas, infraestructuras (previsible atraso en proyectos y concesiones tras verse forzado Macri a frenar el gasto en obra pública) y el turismo. Mapfre y BBVA (para el que Argentina es el 6% del beneficio del grupo y que ganó 219 millones allí en 2017) han expresado públicamente su apoyo a la petición de Macri al FMI. El resto opta por la cautela. Es el caso de Telefónica, cuyo 6,7% de ingresos globales y 27,8% en Latam procedió de Argentina en 2017, donde facturó 3.495 millones, y a la que la devaluación puede poner en peligro su plan colocar en Bolsa un 40% de su filial. O del Santander, para el que el país es más del 3% del beneficio del grupo y que obtuvo allí 359 millones en 2017.

También es el caso de otras grandes firmas presentes en el país como ACS Cobra, Duro Felguera y Abertis), Gas Natural, Abertis (que en 2017 acordó inversiones por 680 millones y para la que Argentina aporta el 4% de sus ingresos) y de Dia, que tiene en Argentina el tercer país por facturación (1.747 millones en 2017). Prosegur, Acerinox, Arcelor, Grifols, Iberia, Inditex, Indra, Meliá, NH, Técnicas Reunidas, Viscofan, Abengoa, Air Europa, Cementos Molins, Grupo San José, Comsa, Gestamp, Isolux, Antolín, Roca, Urbaser o Viajes El Corte Inglés también se mantienen expectantes ante la situación.

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