Lisboa se con­vierte en la puerta de en­trada del ca­pital pú­blico chino en Europa

China desbarata las ambiciones de Gas Natural Fenosa, Enel y Engie en Portugal y España

La OPA china sobre Electricidade de Portugal (EdP) re­vo­lu­ciona los in­tereses co­mu­ni­ta­rios

China
China está que lo tira.

Isidro Fainé, que los úl­timos meses viajó un par de veces Lisboa para ha­blar de una even­tual fu­sión de Gas Natural Fenosa (GNF) con la eléc­trica na­cional EdP -cuya fi­lial de re­no­va­bles EdPr tiene su sede en España y además es pro­pie­taria de la an­tigua Hidrocantábrico es­paño­la-, no se habrá sor­pren­dido por el anuncio de la OPA de China Three Gorges (CTG) sobre la eléc­trica lusa. El go­bierno de Lisboa,, del so­cia­lista Antonio Costa, ya tenía de­ci­dido apostar por el ca­pital pú­blico chino para en­grosar las arcas se­mi­va­cias pú­blicas lu­sas, más abiertas a los chinos que a la in­ver­sión es­pañola.

Al margen del silencio de los reguladores españoles, la primera reacción oficial portuguesa es buena prueba de ello. El gobierno minoritario socialista, que para dirigir el país sin tener que rendir cuentas a la oposición social demócrata (PSD) cuenta con el apoyo parlamentar de la izquierda radical (PCP, BE) y de los ecologistas, solo ve aspectos positivos en la ola de inversión pública china en Portugal, que se hizo con fuertes posiciones en sectores tan estratégicos como la energía, la banca y los seguros.

O sea, ya anunció que no pondrá ninguna reserva a que el Estado chino invierta otros 8.000 millones de euros para hacerse con el control absoluto de EDP, donde ya controla 28% a través CTG (23%) y CNIC (5%). Todo un síntoma.

De hecho, Portugal es ahora mismo el único país en la UE que no ve motivos para cerrar el sector estratégico de la energía al capital público chino, que además de EdP también se hizo prácticamente con el control de REN (red nacional de transporte de electricidad y gas), donde State Grid invirtió 388 millones para hacerse con 25% del capital. Y eso que la UE prevé aplicar un régimen de reciprocidad al capital chino, para que las grandes eléctricas europeas pueden entrar en China con las mismas facilidades reglamentarías. Y de momento, China es un fortín de resistencia.

Condiciones de inversión, ninguna

Para llegar a poner sobre la mesa casi 8.000 millones, en el caso, ahora mismo poco probable de que el 70% del capital disperso en bolsa y en manos de fondos internacionales como Capital Group (12%), el español Oppidun (7,2%), Black Rock (5%), Mubadala (4%) decidieran acudir a la OPA, que también se dirige al 17% de la filial española de energías renovables EDPr que no están en manos de EdP, CTG pone dos condiciones: exige que su participación supere el 50% (es decir, el control), y además, quiere que EdP suprima la norma estatutaria que no permite a ningún accionista tener más de 25% de derechos de voto. ´

LLama por tanto la atención la hostilidad manifiesta de Bruselas a que el capital público chino entre el sector estratégico energético europeo como si fuera su casa, y sabiendo además que antes de hacerse efectiva, la OPA deberá superar serios obstáculos de regulación y de competencia, en Portugal, en España (es donde EDPr tiene su sede), en Bruselas y todos aquellos países donde opera la eléctrica lusa, como USA, Brasil, Canadá, Francia, Polonia, etc.

Queda igualmente saber cuál será la reacción del consejo de EdP, cuyo polémico presidente Antonio Mexia, está siendo investigado por la justicia por su presunta implicación en sendos escándalos de corrupción política relacionados con beneficios financieros atribuidos a la eléctrica nacional. En los medios políticos y financieros, se comenta que, pese a haber sido reelegido hace poco al frente de EdP con el visto bueno de CTG, Mexia no tiene una muy buena relación con el accionista chino: su idea es que EdP tiene que seguir desarrollando su estrategia de expansión internacional al margen de los intereses específicos del Estado chino.

Según el semanario Expresso, que fue el primer a anunciar la operación china, es muy posible que, aunque no llegue a clasificar la OPA de “hostil”, decida ponerle la etiqueta de “oferta no solicitada”. Ocurre, además, que EdP no es una de aquellas empresas cuyos accionistas no tienen clara la rentabilidad de su inversión, Al revés, con o sin CTG como accionista de control, la eléctrica lusa tiene una gran proyección internacional, es muy generosa en la remuneración de sus accionistas y no le faltan novios, como Gas Natural, el italiano Enel y el galo Engie.

Privatización

En 2011, cuando del concurso internacional abierto para la privatización de EdP, con el social demócrata Passos Coelho al frente del gobierno y el país tutelado por la “troika” BCE/UE/FMI (a cambio de un rescate de 78.000 millones), CTG se hizo con el 21,35% de la eléctrica por 2.700 millones, un 50% más que el precio de la acción en bolsa.

Ahora, su generosidad no llega tan lejos, pero, aunque ofrezca un 5,5% menos que hace siete años, la OPA de 9.150 millones por 100% del capital aun representa un premio del 4,8% sobre la última cotización y un 10,8% más que el precio medio ponderado de los últimos seis meses en Bolsa.

Presencia insuperable

Es que además de tener así abierta la puerta de entrada en Europa, en Latinoamérica y en Norteamérica, que muy por encima del mercado doméstico nacional es donde está el futuro de la eléctrica lusa, CTG también no tiene por qué arrepentirse de su apuesta financiera en Portugal: desde su entrada en EdP, el grupo público chino ya recuperó unos 870 millones en dividendos, prácticamente una tercera parte de la inversión. Solo el último año, la eléctrica ganó 1.113 millones, de los cuales 691 millones serán distribuidos a los accionistas.

La OPA anunciada también se extiende al 22,5% de la “española” EDPr que no están en manos de casa madre portuguesa. En este caso, CTG puso a EDPr un precio de referencia de 6.390 millones, con que pagaría casi 1.100 millones para tener igualmente el control total de la eléctrica con sede en España y que lleva la bandera de la expansión mundial del negocio de las energías limpias (eólica, solar…) de EdP. Para ello, CTG ofrece un 6,5% menos que la última cotización, pero un 8,6% más que el precio que EdP pagó en 2017 reforzar su posición.

Y, según los expertos, es en EDPr que se concentra la principal fragilidad de la OPA: el negocio de las energías limpias es el que más concentra la atención de los reguladores, en Europa y más aún en Estados Unidos, donde nadie contempla la posibilidad, aunque sea remota, de ver la administración Trump abrir las puertas del mercado americano al capital publico chino.

Y esa sería una buena razón para que eventualmente Antonio Mexia logre convencer la junta de accionistas de EdP (los fondos norteamericanos controlan 17% del capital) de rechazar la OPA. Quien si lo tiene todo claro, a favor de la OPA, es Antonio Costa, que antes de final de año recibirá la vista del presidente chino Xi Jiping. El gobierno socialista no hará nada para frenar la ola de inversión pública china, que a través CTG, State Grid, Fosum, Haitong, asciende a casi 10.000 millones de euros, principalmente en empresas estratégicas u de primer plano.

Así, además de EdP y Ren, el Estado chino tiene casi un 30% de BCP, el mayor banco privado del país; controla la mayor aseguradora nacional Fidelidade; entró en la trasportadora aérea TAP; es muy activo en el inmobiliario; compró el Hospital Luz; y tiene también grupos de prensa.

Y todo ello sin suscitar en la clase política y en la opinión publica la misma aversión que salvo raras excepciones, como las operaciones lusas del Santander y de CaixaBank, sigue provocando la inversión española. Una reacción que, aunque no tenga ya la misma fuerza de antaño, solo se explica por la rivalidad ancestral y la proximidad geográfica, pero que no es la exclusividad de Portugal y de España, ya que lo mismo pasa en otras latitudes y por las mismas razones.

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