En España la ma­yoría de las com­pañías dis­tri­buyen altos di­vi­dendos

Las empresas que recortan dividendo suelen ser más rentables a largo plazo

La dis­tri­bu­ción de be­ne­fi­cios a sus in­ver­sores busca solo el corto plazo bur­sátil

Rentabilidad del bono español
Rentabilidad del mercado español.

El in­versor es­pañol tiene tra­di­ción de apostar por di­vi­dendos como fór­mula para ga­ran­tizar ren­ta­bi­li­dad. Sin em­bargo, esa es­tra­tegia no tiene por qué ser la más ade­cuada para ob­tener ren­ta­bi­li­dades más fuertes a fu­turo, sino más bien todo lo con­tra­rio, como apuntan mu­chos ex­per­tos. En Estados Unidos, mu­chas em­presas no re­tri­buyen con grandes can­ti­dades a sus ac­cio­nis­tas, pero son más ren­ta­bles en tér­minos de ren­di­miento. En al­gunos casos re­cor­tar, el menos es más, puede ser po­si­tivo para su de­ve­nir.

Habitualmente se tiende a pensar, por parte del inversor minorista, que aquellas empresas que optan por reducir dividendo para cuadrar sus resultados y sus objetivos en el horizonte son menos de fiar. Dicho de otra manera, son menos rentables a futuro, puesto que no han podido cumplir con las promesas que previamente habían puesto sobre la mesa. Se trata de un sentir realmente generalizado.

De hecho, los mercados han castigado con asiduidad en el corto plazo a las compañías que no han sido capaces de consolidar su disciplina financiera, optando por disminuir acciones cambiar acciones o incluso dejar de lado su política de retribución al inversor con el fin de afrontar en la mayor parte de los supuestos una caída de las ganancias, que es el motivo más habitual detrás de estas determinaciones en términos empresariales.

Sin embargo, lo que muestran es lo contrario a lo que se tiende a pensar en un principio. Sin ir más lejos, Emma Stevenson, redactora de inversión de Schroders indicaba recientemente que una y otra vez, las empresas que distribuyen dividendos interesantes son “las que ya no se benefician de la reinversión de sus ganancias”, en contraste con esas empresas que ofrecen una gran capacidad de expandirse en todas las partidas de su balance”.

Así pues, al mismo tiempo que la atracción de los que reciben los dividendos es absolutamente constatable la duda es cómo puede resultar interesante el caso diametralmente opuesto. A pesar de que aparentemente, un recorte de dividendos no es nada positivo para los inversores, lo que justifica el descenso de las cotizaciones de las empresas que anuncian esta clase de medidas, recortar el dividendo puede constituir una estrategia muy sensata, según opinan los expertos. De este modo, en inversiones de largo plazo en compañías, tanto europeas (incluidas españolas) como estadounidenses, intentar mantener el dividendo en unas cotas insostenibles puede ser muchos más gravoso para la compañía y sus inversores que si se interrumpen de forma temporal o directamente se eliminan.

De hecho, Stevens recientemente señalaba que el grado de poder ser más vulnerables de esas firmas que prefieren apalancarse más con el fin de acometer el pago de dividendos es mucho más grande, puesto que el recorte de la compensación a los inversores en forma de dividendo suele ser uno de los primeros pasos que realizan las compañías con el objetivo de volver a tener sostenibilidad financiera lo más pronto posible”.

La interpretación de una reducción del dividendo

La determinación de hacer una reducción de los dividendos podría traducirse en que si el equipo gestor da prioridad al escenario del negocio más a futuro o los efectos en su cotización en el corto plazo. En esta línea sería preferible para todas las compañías, teniendo en cuenta que las españolas son del ámbito europeo las que mejor retribuyen vía dividendo a sus accionistas, que recorten su dividendo para proteger su balance o que reinviertan en el negocio a que distribuyan un dividendo insostenible.

También Stevenson indicaba que, cuando una empresa considera que la mejor alternativa es pegar un hachazo a su dividendo, esta medida suele ir de la mano de una huida de los inversores que suelen caracterizarse por cazar dividendos, al deshacerse de esos títulos inmediatamente. Inversiones que se caracterizan más por los efectos cortoplacistas en contraste con una visión más amplia.

Acto seguido, teóricamente, los gestores de las empresas estabilizan el negocio, se restablece la distribución de dividendos y el nivel de cotización recupera niveles previos. Este esquema podría dar alguna oportunidad para los accionistas que optan más por el potencial de subida de los títulos en el mercado.

En el ámbito español, por ejemplo, una de las empresas que tuvo que disminuir su dividendo para cumplir con sus metas fue Telefónica. En un principio se tomó de manera adversa, pero luego se consiguió la tranquilidad dentro del terreno de la inversión. Efectivamente, muchas veces, menos es más.

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