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Caída de Cifuentes: del ‘serio revés’ para Rajoy a esquivar el ‘bochorno’

‘Hacerla di­mitir sig­ni­fica que se re­tira la mo­ción de cen­sura y que no se pierde Madrid’

Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy.

La ver­sión pe­si­mista, que ve el vaso medio vacío o peor, la ex­presa así Thomas Urban: la caída de Cristina Cifuentes ‘es tam­bién un serio revés para Rajoy’. O peor aún, en pa­la­bras de Alasdair Sandford: ‘La di­mi­sión deja a Rajoy en una si­tua­ción to­davía más vul­ne­ra­ble’. En Europa y EEUU, el vídeo de las cremas Olay Regenerist es el colmo para un PP que se des­ploma en las en­cues­tas, tanto en Madrid como a nivel na­cio­nal.

Pero también hay este jueves análisis más optimistas para Rajoy y los suyos. Y con algo de cinismo al sugerir que el fuego amigo es el que ha acabado con Cifuentes y que el bombazo del vídeo ha servido para frenar la sangría de votos. Con el escándalo del máster todavía haciendo ruido, o se daba la puntilla o era peor. Es lo que viene a decir Ian Mount en Financial Times al referirse a las versiones de que el video, ‘divulgado por un medio próximo al PP, fue hecho público como una forma de evitarle al partido más bochorno’.

FT cita al profesor Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III, en torno a que había que tomar una decisión: ‘El dilema del PP era simple, o se dejaba caer a Cifuentes y se contaba con la continuidad del apoyo de Ciudadanos, o se respaldaba a Cifuentes y se perdía Madrid por un Gobierno del PSOE respaldado por Cs’. Juan Rodríguez Teruel, profesor de la Universidad de Valencia, coincide: ‘Hacerla dimitir significa que se retira la moción de censura y que no se pierde el Gobierno’ madrileño.

Dicho de otro modo: cortar por lo sano. Elegir el mal menor. Para el PP y para Rajoy, se entiende, no para Cifuentes, a quien la prensa internacional le demuestra hoy más bien poca simpatía. La llaman desde ‘autoritaria’ a ‘ladrona’ y ‘ratera’, después de recordar que la hasta ayer presidenta madrileña apuntaba maneras como ‘estrella emergente’ del PP y figuraba en listas de eventuales candidatos a suceder a Rajoy.

Sólo Sara Gandolfi muestra algo de piedad relativa y se refiere a Cifuentes como ‘vulgar cleptómana’. Claro que también dice que cuando apareció ayer para anunciar su dimisión, ‘maquillad y tensa, ya era un cadáver político’. Para Gandolfi, fue ‘patético’.

Thomas Urban, el corresponsal de Süddeutsche Zeitung mencionado al principio, dice en honor de Cifuentes que la ‘elocuente rubia’ era ‘una de las líderes del ala reformista’ del PP. Otros medios también elogian la agenda más centrista de la ex presidenta en comparación con la política tradicional pepera. Pero su énfasis contra la corrupción le pasa ahora una dramática factura.

Ahora, ni lo uno ni lo otro, como resume Alasdair Sandford, también citado al principio, en The Daily Telegraph: ‘Su marcha pone más en riesgo todavía el frágil Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid’. Le Monde martillea sobre la cuitas del PP en Madrid, ‘bastión de la derecha española gangrenado’ turbios asuntos que ya alejaron del poder a otro presidente.

FT y otros ponen en contexto los problemas de Rajoy y el PP no sólo en Madrid, sino en otras CCAA, y cómo poco a poco va labrándose su hueco para llegar al poder Cs, ‘un joven partido liberal con una fuerte postura contra la corrupción y contra el nacionalismo catalán’.

En Politico, Diego Torres considera que la marcha de Cifuentes es un ‘alivio’ para Rajoy, quien ‘difícilmente puede permitirse contratiempos como el del máster o el del vídeo’ dados los resultados de las encuestas sobre estimación de voto. Por tanto, tras el vídeo y la dimisión, ‘a la hora de echar cuentas ‘Cs puede cantar victoria en su política de tolerancia cero sobre la corrupción, mientras Rajoy esquiva al menos por el momento la amenaza de perder el control de un baluarte regional’.

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