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NYT: cómo la energía eólica va a dominar y por qué Siemens Gamesa es líder mundial

Andreas Nauen: los nuevos mer­cados se am­pliarán por Asia y EEUU, y ‘va en se­rio’

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Es un re­por­taje fas­ci­nante. Para leer y para ver. Muy lla­ma­tivo, con fotos en alta de­fi­ni­ción a 360º que trans­portan al es­pec­tador en cá­mara lenta a un parque eó­lico, ya sea en tierra o en el mar. A las al­turas de los ge­ne­ra­do­res. O al in­te­rior del centro de con­trol, desde donde se vi­gila el fun­cio­na­miento de tur­binas en todo el mundo. El tí­tulo no es menos re­ve­la­dor: ‘Cómo ae­ro­ge­ne­ra­dores tan an­chos como aviones están do­mi­nando las ener­gías lim­pias’.

Con una presentación espectacular en la apertura de la web de The New York Times, la información no tiene nada que ver directamente con la que firma aquí al lado J. Muñoz en torno a la oportunidad para los inversores por la evolución económica y en Bolsa de la cotización de Siemens Gamesa. Y tampoco hay ninguna relación ni alusión a las reticencias de Iberdrola por la gestión de la multinacional.

Pero indirectamente, tiene que ver todo y es una invitación no ya a invertir sino a convertirse a las energías limpias. Firmado por Stanley Reed, Carston Snejbjerg y Rasmus Degnbol, el reportaje está fechado en Osterild, Dinamarca. Allí, al norte de la península de Jutlandia, funcionan algunos de los aerogeneradores más grandes, de hasta 180 metros de altura. Con palas de 80 metros, ‘equiparables a la envergadura de un Airbus A380, el avión comercial más grande del mundo’. Precio: unos 10 millones de euros.

Allí, en Dinamarca, fue donde empezó todo, al menos en esta era de alta tecnología, justo después de la crisis del petróleo de 1973. Allí, donde hace un frío que pela y un viento que como dicen los periodistas del NYT, hace que ‘las filas de árboles crezcan en una dirección, como banderas sacudidas’.

Por allí nacieron algunas pequeñas empresas como Vestas, Kuriant, Nordtank y Bonus. Luego siguieron otras en otros países, aunque esto no lo cuenta el NYT, como cuando en 1995 Gamesa dio el salto a la energía eólica. Siemens echó a andar más tarde, al comprar en 2004 Bonus, una de las pioneras.

Hoy todo se ha consolidado y ‘el sector ha crecido hasta ser dominado por empresas como Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa Renewable Energy’, tras la fusión de la alemana y la española en 2017, justo hace ahora un año. Esos gigantes tecnológicos e industriales son ‘actores globales que consiguen enormes hazañas en ingeniería’. El resto es la historia de una carrera ganadora.

Primero, los precios descomunales del principio han ido bajando. Y al caer, han arrastrado las generosas subvenciones y ayudas estatales, que ‘se han colapsado’, confiesa Andreas Nauen, director general de offshore de Siemenes Gamesa.

Segundo, las turbinas, los rotores y las palas han ido aumentando de tamaño, de potencia, de capacidad. Ahora la palas más grandes pueden pesar 30 toneladas cada una. Con una ecuación fundamental: cuanto mayor es la pala, más energía produce y menos cuesta generar esa energía.

Y tercero, otro corolario o silogismo: a menor coste, más atractivo es el empleo de la energía eólica. Aparte de que la concienciación por la contaminación y el cambio climático empuja en esa dirección. Es la profecía o apuesta que hace Nauen con optimismo sobre ‘nuevos mercados para la energía eólica, que si estuvo concentrado en el norte de Europa en su mayor parte’, en adelante se ampliarán por Asia y EEUU. Lo apostilla: ‘Va en serio’.

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