Conviene es­tu­diar el tras­fondo de su con­flicto con Iberdrola para sacar con­clu­siones

Siemens Gamesa, oportunidad para asumir riesgos rentables

Los in­ver­sores señalan que la ac­ción puede irse a 22 eu­ros, precio de venta

Siemens Gamesa
Siemens Gamesa

Los que co­nocen bien el mer­cado ase­guran que Siemens Gamesa se en­cuentra en unos de esos puntos donde me­rece la pena asumir riesgos para ob­tener buenas ren­ta­bi­li­da­des. Si bien es verdad que es el valor del se­lec­tivo que pre­senta la mayor vo­la­ti­lidad de las úl­timas se­siones con un 39% frente al 14% de la media de este in­di­ca­dor, según Bloomberg, es tam­bién uno de los más al­cistas en el con­junto del año. La pelea con Iberdrola, azu­zada por ambas par­tes, es un mo­tivo adi­cional que en­can­dila a los in­ver­so­res.

Estos movimientos se deben en buena medida a las dudas generadas en sus cuentas tras las dos advertencias sobre beneficios realizadas el año pasado, debido al parón eólico en India, y por el conflicto interno entre los accionistas por la gestión del grupo una vez completada la fusión.

La mejora del 70% de su primer trimestre fiscal cerrado el diciembre, y la consecución de varios contratos en lo que va de año, entre los que destacan los proyectos a realizar en Dinamarca y Turquía, ha ayudado a apaciguar estas tensiones. Al menos de puertas hacia afuera. Una mayor confianza que los expertos esperan se traduzca en una progresiva mejora de las recomendaciones, hasta ahora muy conservadoras.

Conviene recordar que la energía renovable está en pleno “boom” inversor y no parece lógico pensar que una de las mayores y más sólidas empresas del sector en el mundo se vaya a quedar en fuera de juego. Máxime con los precios del crudo disparados y, según algunos, artificialmente altos.

Con todos estos factores sobre la mesa, muchos operadores están apostando por una progresiva tendencia alcista a medio plazo que sitúe el valor de la compañía en zonas de máximos del año pasado, en torno a los 20,5 euros por acción. Eso supondría un potencial de revalorización cercano al 50%.

Para lo cual, sin embargo, hay que asumir ciertos riesgos inherentes tanto a la propia compañía, actividad de negocio y gestión interna, como a la propia inestabilidad del mercado, que puede frenar el apetito inversor.

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