Se ven re­du­cidas a la mitad en com­pa­ra­ción con los datos de hace un año

Las empresas se 'olvidan' de ampliar capital y se financian con bonos y créditos

El apla­za­miento de la subida de tipos con­di­ciona el apa­lan­ca­miento em­pre­sa­rial

El BCE.
El BCE.

El vo­lumen de am­plia­ciones de ca­pital por parte de las com­pañías para ac­ceder a mayor li­quides des­ciende es­tre­pi­to­sa­mente en com­pa­ra­ción con datos de ejer­ci­cios an­te­rio­res. La fi­nan­cia­ción em­pieza a llegar a través de otras fór­mulas y eso hace que, en las firmas de ta­maño más me­diano, tenga un mayor im­pacto. Sobre todo, los in­ver­sores mi­no­ristas ven con buenos ojos estas ci­fras, puesto que evitan una di­lu­ción más ele­vada dentro del ca­pital de las firmas donde tienen ex­po­si­ción. Es la muestra de que se opta por otro en­deu­da­miento.

Las estrategias empresariales empiezan a dar un viraje claro. Hace unos años, después de la crisis financiera y con el comienzo suave de la recuperación, las compañías tenían claro que uno de los principales métodos para captar liquidez y poder acometer nuevos proyectos era el de ampliar capital. Una fórmula que ha dado bastante manga ancha a las empresas y que, en algunos casos, ha tenido el efecto adverso de perjudicar al inversor más minoritario.

En los últimos años hemos asistido a grandes ampliaciones de capital de muchas áreas. Especialmente llamativo en la industria financiera donde se han producido este tipo de operaciones en los últimos años, Banco Popular, Banco Santander o Liberbank son tres ejemplos de lo que hemos podido observar en el pasado. Sin embargo, en el último año han cambiado las tornas.

Y es que según los datos recogidos por la agencia de rating Axesor, las ampliaciones de capital efectuadas por las empresas españolas durante el pasado mes de marzo alcanzaron un volumen de 2.326 millones de euros.

Esto significa un descenso de casi el 46% en relación a los mismos datos de hace un ejercicio y un 22% en el acumulado de lo que llevamos de 2018, hasta 8.726 millones, lo cual representa la cantidad más pobre en el primer trimestre del año desde el año 2002, cuando entró el euro en vigor.

La cuestión más relevante es cuáles son los sectores que más han reducido este tipo de vías de financiación. Los números ponen de manifiesto que las actividades empresariales más afectadas por el recorte en las ampliaciones en marzo fueron las de infraestructuras, las de la industria de la alimentación y las de promoción inmobiliaria.

En este sentido, hemos asistido en los últimos tiempos a otras opciones estratégicas para financiarse. Es el caso de las constructoras, que optan por la emisión de bonos corporativos o líneas de crédito para optar por nuevos proyectos. Hay algunas, incluso, como ACS, que han decidido emitir bonos verdes, ligados a segmentos muy concretos.

En términos más generales, las actividades profesionales, científicas y técnicas, que abarcan desde despachos de arquitectos hasta clínicas veterinarias, fueron los más perjudicados por la caída. Tanto que se desploman un 95,6%.

Siguiendo esta línea, fuentes del mercado argumentan que la política de tipos de interés que sigue baja y con las expectativas aún bastante limitadas en cuanto al crecimiento de la inflación, favorece que las empresas “opten por agotas las posibilidades de obtener líneas crediticias u otras opciones”.

Así, uno de los motivos más relevantes de esta caída es la falta de grandes operaciones en empresas de infraestructuras y de la industria de la alimentación en marzo que sí tuvieron lugar en marzo del pasado ejercicio cuando acumularon prácticamente 2.000 millones de euros de forma extraordinaria.

La renta fija, también es opción para las medianas

Las compañías medianas, por su parte, siguen prefiriendo el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) para captar conseguir financiación y así disminuir la dependencia con los bancos. De hecho, solo en los tres primeros meses del año se han registrado hasta 1.700,20 millones de euros de nuevas emisiones, lo cual supone un 50% más que en el mismo periodo de 2017.

Entre otras empresas, El Corte Inglés encabezó hasta el mes pasado la clasificación de firmas españolas que optaron por esta vía de financiación, con un programa de pagarés que alcanza los 500 millones de euros, tal y como publicó BME.

Otras de las empresas que evitan las ampliaciones de capital y que prefieren esta alternativa de financiación están las emisiones de Fortia, con 400 millones de euros, IM SUMMA, con 200 millones de euros, Sacyr con 150 millones de euros y Gestamp con 150 millones de euros. Bolsas y mercados también daba importancia al programa de pagarés de Grupo Siro por valor de 50 millones de euros, al haberse iniciado este año en el MARF.

Por tanto, el volumen emitido hasta marzo supone el 34% de los 5.000 millones previstos para todo el año por el operador de los mercados de valores y sistemas financieros en España. Las ampliaciones de capital están bajo mínimos, pero las empresas buscan otras opciones que les resultan más atractivas.

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