La idea de la com­pañía es llegar a par­ti­cu­lares a través de al­guna aso­cia­ción

Telefónica apuesta fuerte por el 'Internet de las Cosas' como uno de sus motores futuros

La di­gi­ta­li­za­ción de la ope­ra­dora cada vez se hace más grande y sig­ni­fi­ca­tiva

Internet móvil
Internet móvil

Telefónica avanza hacia nuevas opor­tu­ni­dades dentro del campo de la tec­no­lo­gía. Se ha dado cuenta mi­rando las ten­den­cias al otro lado del Atlántico dónde se pueden captar más ren­ta­bi­li­dades a fu­turo y una de ellas se puede en­con­trar en la si­guiente re­vo­lu­ción: la del tra­ta­miento de los datos y el lla­mado Internet de las Cosas. Su po­si­cio­na­miento fuerte en esa área puede ga­ran­ti­zarle una línea de cre­ci­miento muy am­plia en la pró­xima dé­cada.

El grupo que preside José María Álvarez-Pallete avanza sin cesar hacia la estrategia que más réditos le puede proporcionar en el largo plazo. Desde la marcha de César Alierta como máximo responsable del grupo telefónico, el viraje de la directiva ha sido bastante claro. Tanto, que ha pasado desde un modelo tradicional a centrarse en la disrupción y en la innovación, viendo sobre todo la gran competencia dentro del mercado de las telecomunicaciones.

De esta manera, la compañía ahora se centra en la siguiente gran revolución que ya se está empezando a notar: el Internet de las Cosas. El tratamiento de los datos a gran escala abre un sinfín de posibilidades que pueden terminar monetizándose. Sobre todo, llevado al gran público, a los particulares. Por eso, está buscando una empresa que produzca una solución de tracking para el mercado de consumo.

Se trata de uno de los requerimientos del concurso que ha desarrollado para dar con un socio con el que sustente su oferta de servicios de Internet de las cosas (IoT en inglés, Internet of Things) para un público más minorista, puesto que hasta el momento ya ofrece este tipo de servicio a las empresas.

Además, dentro de los requisitos también se encontraría que las soluciones puedan ser soportadas por las dos tecnologías de transmisión que con más ahínco florecen en este sector en vías de desarrollo. En términos más concretos, estaríamos centrándonos en NB-IoT, LTE-M y LPWA.

Pese a que Telefónica posee parte Sigfox (tiene una participación en la compañía), firma que es poseedora de igual manera de los servicios tecnológicos de transmisión para IoT, la empresa que preside Álvarez-Pallete ha volcado más sus esfuerzos en LTE-M y NB-IoT con el fin de cubrir las necesidades de los usuarios. Así pues, la compañía de telecomunicaciones dará servicios a través de las dos tecnologías dependiendo del tipo de redes de cada región. Una fórmula inteligente, desde el punto de vista empresarial.

De hecho, se trata de un movimiento hacia adelante en la línea estratégica de la operadora con el fin de aumentar su oferta de Internet de las Cosas a un público más amplio del que existe a día de hoy. Sobre todo, por ganar enteros a la competencia, puesto que Vodafone hace escasas fechas se ha movida en esta línea con un dispositivo de seguimiento parecido al que Telefónica quiere realizar.

A la espera de la OPV de O2

Entretanto, Telefónica sigue avanzando también en el terreno de la generación de caja y la reducción de deuda. Para ello, sigue pendiente de su siguiente gran operación que, por circunstancias ajenas, se ha retrasado: la salida a bolsa de O2 en el Reino Unido. Una OPV qye está gestándose poco a poco y que está planteándose para “el momento adecuado”, según indican fuentes del mercado.

Y es que la compañía de telecomunicaciones estaría empezando dos transacciones en aras de colocar parte del capital de sus filiales en Reino Unido y Argentina. Se trata de dos movimientos que le ayudarían a cuadrar sus números. Principalmente a reducir su nivel de apalancamientos y a no comprometer a que el rating de su deuda se vea empeorado.

En el caso de su filial británica ha visto allanada la senda después de ganar en la subasta de del nuevo espectro móvil 4G y 5G y en la que puso encima de la mesa para invertir unos 600 millones de euros. Algo que haría que mejoraran los activos de la compañía, frente al salto al parqué de O2. De hecho, trabaja en que pueda ser valorada por más de 11.000 millones de euros, lo que podría ser de las mayores salidas a cotizar al mercado londinense en todo el ejercicio.

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