Monitor del Seguro

Las ase­gu­ra­doras se lanzan a au­mentar po­si­ciones en estos ac­tivos

Inversión en infraestructuras: quiero y no puedo

Falta por re­solver asuntos tan de­ci­sivos como la cer­ti­dumbre de la ren­ta­bi­lidad

Sede de ICEA
Sede de ICEA

La car­tera de in­ver­siones del sector ase­gu­rador es­pañol su­maba 292.064 mi­llones de euros a fi­nales de 2017, según datos de ICEA. A nivel eu­ro­peo, la in­dus­tria ges­tiona ac­tivos por valor de más de 10 bi­llo­nes, es el mayor in­versor ins­ti­tu­cio­nal, lo que con­vierte a estas com­pañías en pro­vee­doras clave de fi­nan­cia­ción para apoyar el cre­ci­miento eco­nó­mico. Mucho di­nero para in­ver­tir, ¿pero dónde?

Tradicionalmente ese capital se ha destinado a comprar deuda. De media los bonos representan el 64,4% de la cartera de inversiones de las aseguradoras de la Unión Europea (UE), según los últimos datos de Eiopa (European Insurance and Occupational Pensions Authority); porcentaje que aumenta en el caso de algunos países, como España, donde roza el 78%. La mayoría, además, es deuda pública (31,4% de media en Europa y 55,4% en España).

En total, las inversiones consideradas tradicionales (bonos, acciones, cash y depósitos) suponen casi el 84% de la cartera de las aseguradoras europeas. Un porcentaje muy elevado, pero que se va reduciendo poco a poco. Esto ocurre porque estas inversiones clásicas están sufriendo las consecuencias de un contexto prolongado de bajos tipos de interés, y ante esta situación las aseguradoras se han visto abocadas a buscar activos alternativos que ofrezcan mayores retornos, eso sí, a cambio de asumir mayores riesgos. Un activo que gusta mucho en el sector, y del que se habla de forma recurrente, es la inversión en infraestructuras.

Las ventajas de invertir en infraestructuras para la industria aseguradora son varias. EY destaca cuatro en su informe ‘Infrastructure Investments: An attractive option to help deliver a prosperous and sustainable economy’. En primer lugar, el ya mencionado potencial de rentabilidad. Además, destaca que se trata de una exposición a largo plazo, lo que ofrece un apropiado casamiento para los pasivos a largo plazo del sector. En tercer lugar, la iliquidez y la diversidad de sectores contribuyen a incrementar la diversificación de la cartera. Y, por último, supone una oportunidad para prestar dinero a sectores que necesitan financiación, lo que podría redundar en la mejora de la reputación del sector.

Tampoco hay que olvidar que Eiopa analiza la posibilidad de que en la formula estándar de Solvencia II estos activos tengan una calibración especial, y más ventajosa que la actual, para animar precisamente a las aseguradoras a invertir en infraestructuras y, con ello, apoyar la economía europea.

Pero, de momento, no parece fácil encontrar oportunidades que se ajusten a las necesidades del seguro. Antonio Huertas, presidente de Grupo Mapfre, reconocía en la presentación de resultados de 2017 que ya tienen colocados 292 millones en inversiones alternativas, pero, de momento, nada en infraestructuras: “No hemos encontrado nada que nos llene el apetito que tenemos”. Sí que ha encontrado algo Mutua Madrileña. El presidente del grupo, Ignacio Garralda, informó durante la presentación de sus cuentas anuales de que la entidad tiene invertidos en infraestructuras 79 millones, básicamente en fondos gestionados por terceros.

No son las únicas compañías europeas que están pendientes de este mercado. De hecho, algunas han dado pasos decididos para aprovechar las oportunidades que puedan surgir. Generali anunció a finales de marzo el lanzamiento de Generali Global Infrastructure (GGI), una plataforma que desarrollará estrategias de inversión de deuda de infraestructuras para clientes internos y externos. La aseguradora espera que los activos de los inversores institucionales externos gestionados asciendan a 2.500 millones de euros en los primeros cinco años y luego al doble en los cinco años posteriores. La entidad comenta que “la naturaleza a largo plazo de este tipo de inversiones encaja perfectamente con los pasivos de un grupo global de seguros como Generali”.

La aseguradora también afirma que el interés de los inversores institucionales, como las compañías de seguros, por las infraestructuras es muy fuerte, y está justificado: “Está respaldado por los bien conocidos atributos del tipo de activos, como la diversificación de la cartera y los atractivos rendimientos ajustados al riesgo, así como, cada vez más, su contribución a los objetivos de inversión sostenibles”. Generali espera que esta iniciativa aporte al beneficio neto del grupo aproximadamente 150 millones de euros en 2020.

Allianz también ha hecho cosas interesantes en este mercado. Un consorcio formado por Allianz Capital Partners (ACP), el gestor de inversiones alternativas del grupo asegurador alemán, y el grupo canadiense CPPIB compraron a finales de agosto de 2017 el 20% de la red de Gas Natural por 1.500 millones de euros. El director de inversiones de ACP, Christian Fingerle, aseguró que se trataba de una oportunidad y destacó que la operación se encuentra "completamente alineada" con la estrategia de la firma en inversiones.

Aunque la tendencia y el interés existen, estas iniciativas son, de momento, algo aislado, y la exposición del sector asegurador a estos activos es mínima. Todavía hay asuntos que resolver. La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, comentaba recientemente que la inversión en infraestructuras “es una alternativa técnicamente viable y muy interesante, pero también es cierto que hace falta aclarar muchas cosas antes de que sea una realidad”. Explica que tanto aseguradoras como supervisores coinciden en que los compromisos a largo plazo es mejor soportarlos con inversiones cuya rentabilidad tenga importantes elementos de certitud, “y todavía está por ver cómo se va a poder definir ésta en el caso de muchos proyectos de infraestructura”.

Además, tampoco conviene olvidar que si bien es cierto que se trata de inversiones más rentables que las tradicionales, también lo es que entrañan más riesgos, algo que no escapa a los supervisores. El presidente de Eiopa, Gabriel Bernardino, en el Informe de Estabilidad Financiera, afirmaba que “más inversiones en activos no tradicionales, como infraestructuras, mejora por un lado la diversificación, pero al mismo tiempo requiere la gestión de nuevos riesgos por parte de las aseguradoras y una mayor atención por parte de los supervisores”.

En cualquier caso, lo que está claro es que el sector asegurador tiene una gran capacidad para movilizar recursos, “es un actor importante que puede participar en mecanismos de financiación alternativos a los clásicos”, afirma la presidenta de Unespa, quien también comenta que éste puede ser un campo más de la colaboración público-privada. Actualmente hay unos 177.000 millones de dólares invertidos en infraestructuras solo en Europa. La inversión estimada en todo el mundo para 2030 es de casi 49 billones de dólares.

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