Las co­ti­za­ciones del sector apenas reac­cionan mien­tras el vo­lumen de ne­gocio decae

La Bolsa ignora los cantos sobre fusiones bancarias, al menos a corto plazo

Los ex­pertos con­si­deran que no hay vi­si­bi­lidad su­fi­ciente sobre la fu­tura subida de tipos

Junta de accionistas de Bankia
Junta de accionistas de Bankia

Alentada desde dentro (el pre­si­dente de Bankia se deja querer y el del BBVA sueña des­pierto) o desde fuera (los bancos de in­ver­sión si­guen bus­cando ma­tri­mo­nios ge­ne­ra­dores de buenas co­mi­sio­nes), vuelve al mer­cado la es­pe­cu­la­ción sobre fu­siones ban­ca­rias. De mo­mento no pasa de eso, de meras qui­nie­las, porque los in­ver­sores bur­sá­tiles están ha­ciendo un gran ejer­cicio de es­cep­ti­cismo.

La pobreza de los volúmenes de negocio y unas cotizaciones incapaces de remontar el vuelo demuestran que el mercado cree poco en operaciones corporativas.

Al menos a corto y medio plazo, porque como señala un prestigioso analista del sector, “nadie está para tirar cohetes. Cada cual tiene sus problemas domésticos y en un entorno de tipos de interés al 0% que todavía puede dilatarse mucho en el tiempo es muy difícil hacer previsiones más o menos realistas en las que encaje una fusión. Creo que cualquier operación sería mal recibida en estos momentos por los inversores. Hay muchas piezas que encajar todavía”.

Una de ellas es, efectivamente, qué pasa con el precio del dinero. Los inversores han puesto una interrogación sobre las expectativas tanto de Bankia como de Sabadell en sus respectivos planes estratégicos hasta 2020 presentados en los últimos días. La principal pega es que creen que sus previsiones de Euribor para ese año son demasiado optimistas: un 0,73% en el caso del banco nacionalizado y 0,94% en el caso de la entidad catalana.

La cerilla encendida por Bankia postulándose como un buen compañero de viaje para los gigantes bancarios nacionales se está encontrando con la mecha de los mercados mojada. Las cotizaciones de los bancos siguen bajando en marzo y los volúmenes de contratación han decaído, en línea con la sensación general de depresión que invade a las bolsas desde que Wall Street dio el primer aviso serio de corrección en los primeros días del pasado mes de febrero.

Bankia ha reaccionado ligeramente en los últimos días, pero lo ha hecho desde los mínimos del año, por debajo de los 3,80 euros. Es decir, muy lejos de una referencia clave como los 4,06 euros a los que el Estado enajenó el 7% del banco a mediados del pasado diciembre. Una operación que no ha despejado demasiadas incertidumbres en Bolsa, como tampoco lo ha hecho al menos a corto plazo el plan estratégico que tantas expectativas había levantado.

BBVA, el otro gran protagonista de la historia, es el banco que más baja en el Ibex este año. Por debajo de los 45.000 millones de euros de capitalización bursátil, una gran operación como la de Bankia le obligaría a una ampliación de capital muy exigente que el mercado, de momento, no ve. “En el actual escenario de tipos de interés, cualquier movimiento es complicado. No veo nada en el horizonte hasta que el mercado tenga una idea clara de cuánto se pueden beneficiar los bancos según la subida de tipos”, señalan fuentes financieras.

Estas mismas fuentes señalan que el comportamiento de los dos bancos que están en todas las quinielas, Liberbank y Unicaja, demuestra que en estos momentos las expectativas inmediatas de concentración en el sector son mínimas. Los dos bancos apenas han reaccionado ligeramente tras la fuerte caída que sufrieron la semana pasada. Unicaja se ha instalado alrededor de los 1,40 euros, lejos de los máximos del año, mientras que Liberbank está también clavado aldedor de los 0,45 euros.

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