Las sa­lidas a bolsa y las opas dis­paran la re­mu­ne­ra­ción de los pesos pe­sados

¿Burbuja inmobiliaria? Sí, en la retribución de la alta dirección

Los sueldos de los nuevos reyes del ne­gocio in­mo­bi­liario es­pañol co­rren mucho más que el ne­gocio

Viviendas de lujo
Más viviendas de lujo que sociales.

Fue allá por el año 2006. Tiempos fe­lices y de ex­cesos en el mer­cado in­mo­bi­liario es­pañol, cuando los per­misos con­ce­didos para la cons­truc­ción de vi­viendas al­can­zaron un má­ximo his­tó­rico de más de 860.000 vi­vien­das. Al cierre del año pa­sado, la cifra no su­peró las 81.000 uni­da­des. El ne­gocio pro­motor avanza en su pro­gre­siva re­cu­pe­ra­ción, pero sigue a años luz de los ni­veles pre­vios al gran pin­chazo de la bur­buja, sobre cuya vuelta gira y gira el de­bate en los úl­timos me­ses.

Si la promoción inmobiliaria apenas está empezando a levantar el vuelo, los negocios de las socimi especializadas en el arrendamiento de activos y que salieron en bloque a bolsa en 2014 navegan a buen ritmo. Ya suman activos por valor de cerca de 10.000 millones de euros, por más que siguen siendo unas empresas muy jóvenes con estrategias que todavía deberán madurar para llegar a la velocidad de crucero. Siempre que la economía española sigue acompañando, claro.

Sin embargo, la retribución de los nuevos reyes del negocio inmobiliario español corre mucho más que el negocio. Las cifras dicen que la alta dirección del sector está viviendo una edad de oro sin precedentes en plena resurrección en Bolsa. "Estamos viendo esquemas de remuneración muy poco habituales en el mercado español. Antes del comienzo de la crisis el ladrillo era una máquina de ganar dinero, pero las retribuciones que estamos viendo ahora son muy superiores a las entonces, la envidia de otros sectores representados en bolsa", señalan fuentes del sector.

Las cifras confirman el argumento. Juan Velayos, consejero delegado de Neinor (la primera promotora pura en volver al parqué desde el desplome del sector en 2008) cobró el año pasado un bonus de 10,6 millones por la salida a Bolsa de la compañía, participada por entonces (apenas le queda un pequeño paquete de acciones) por Lone Star. Velayos cobró 3,3 millones de euros en 'cash' y el resto en acciones de Neinor.

Pero hay mucho más. Los dos hombres fuertes de Inmobiliaria Colonial, el histórico Juan José Brugera y su lugarteniente, Pere Viñolas, cobraron el año pasado 2,9 y 3,6 millones el año pasado, por encima del 50% de subida respecto al año anterior. La razón, el lanzamiento de una OPA de Axiare que ha culminado con éxito en el transcurso de ya de este año y que sobre todo ha llenado las alforjas del presidente de la socimi adquirida. Luis Lopez de Herrera-Oria ganó el año pasado 11,5 millones de euros. De ellos, 10,6 millones corresponden al bonus.

La oleada de operaciones en el sector (salidas a bolsa y ofertas públicas) han disparado la retribución de los pesos pesados del sector. La cúpula de Metrovacesa se ha asegurado un bonus de cerca de 7 millones de euros por la reciente vuelta de la compañía al parqué. Cifras extraordinarias que contrastan con el desempeño de las compañías en bolsa. Las tres compañías con perfil promotor (Neinor, Aedas y Metrovacesa) cotizan por debajo del precio de salida a bolsa.

“Se ha producido un cambio cultural. Las nuevas compañías que han salido al mercado estaban o están participadas mayoritariamente por grandes fondos internacionales. En la cultura anglosajona, los pagos de grandes bonus por operaciones corporativas son habituales. Lo que más sorprende en el caso de los negocios de las promotoras españolas es que están lejos de la madurez. La burbuja no es la del ladrillo, sino la de los salarios de los ejecutivos del sector”, señalan en una consultora.

Tras un 2017 que ha llenado el bolsillo de los ejecutivos (el consejero delegado mejor pagado del Ibex 35 es del de Merlin Properties, Ismael Clemente), el futuro promete más pagos millonarios. Hay comprometidos bonus por objetivos de nuevo de muy altos vuelos, por encima de los 10 millones de euros en varias compañías. Algunos de ellos ligados a la evolución de las cotizaciones. En algunas compañías, el retorno al inversor es la asignatura pendiente.

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