La compra del Popular y la acer­tada ges­tión de Botín ob­tiene su premio de los in­ver­sores

Santander supera en valor en Bolsa a BBVA y Teléfonica juntos

Sólo en el caso del banco de FG lo du­plica, con el BBVA per­diendo valor a mar­chas for­zadas

Banco Santander y BBVA
Banco Santander y BBVA

El banco que pre­side Ana Botín se ha dis­pa­rado en Bolsa en los úl­timos me­ses. No sólo ha su­pe­rado a Inditex en ca­pi­ta­li­za­ción, re­sul­tado en gran parte de la huida de in­ver­sores del grupo textil ga­llego, sino que además ha du­pli­cado al hasta hace tiempo su prin­cipal com­pe­tidor en el sector fi­nan­ciero, BBVA, que se ha visto des­pla­zado al tercer puesto del ran­king ban­cario por de­trás de CaixaBank. Es más, si se suma la ca­pi­ta­li­za­ción de los sus prin­ci­pales se­gui­do­res, BBVA y Telefónica, el Santander les su­pe­raría en tér­minos ab­so­lu­tos.

Francisco González, presidente de BBVA por la gracia e imposición de José María Aznar, lo tenía todo a favor cuando se hizo con la presidencia del banco bilbaíno, de eso hace más de 17 años. Lideraba el ranking bancario español, com apreciable ventaja sobre el Santander, y la fusión entre el BBV y Argentaria (ex Banco Exterior de España) le había dado alas, al contar además con el favor político de Moncloa.

Pero la banca no era cosa de FG. Ex comercial de ordenadores y seguros, el gallego se hizo con mérito con la carrera de agente de Cambio y Bolsa. De poco le sirvió, incluso contado entre amigos y clientes a destacados personales y políticos del Partido Popular, entr ellos Rodrigo Rato.

La venta de su sociedad bursátil, FG Valores, a Merry Lynch, no estuvo exenta de brumas, fuego, humo y escándalo y fue investigada en detalle por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (VNMV), que entonces presidía Luis Carlos Croissier. Le supuso una merma de sus ingresos personales de venta de casi 2.000 millones de pesetas al estimar los auditores que la operación incluía una sobrevaloración de activos financieros y derivados importante. Todo se pudo quedar en papel quemado en el incendio del edificio Windsor, donde tenía sus oficinas la auditora Deloitte, vigilante de la operación.

Desde su entrada, FG no ha hecho más que escalar puestos hacia abajo. Su cambiante discurso, año tras año, de por dónde debe ir la banca, ha sido una acumulación de tropezones, desde su apuesta por Brasil (donde vendió rápidamente, sin tener paciencia como su competidor), la entrada fallida en China y su pasional apuesta por Turquía, donde acumula pérdidas año tras año. Tan sólo la operación heredada de su antecesor en México, que se negó a firmar, ha aportado ingresos suculentos a la cuenta de resultados del banco, superando a veces el 45% de los beneficios totales.

En los resultados de 2017, BBVA ha perdido también el segundo puesto del ranking bancario español. Le ha superado con creces CaixaBank, y le ha duplicado en capitalización el banco que preside Ana Botín. La heredera de don Emilio apostó por el Popular, que FG tuvo ocasión de adquirir y que se negó a ello ante el Banco de España, y le ha batido en el terreno comercial en casa y fuera con políticas muy agresivas. Santander está fuertemente implantado en Brasil, Reino Unido y hasta tiene una red de 'consumer banking' en varios países europeos, donde FG ni las huele.

Pero lo más llamativo de este proceso acelerado de "surpasse" es la cantinela de FG con la banca digital, en la que cree que será su salvación. El gallego hace gala de dotar todos sus recursos a la transformación del banco hacia la banca del futuro, la digital. Pues bien: sus dos competidores principales, Santander y CaixaBank, le superan en resultados, obteniendo más beneficios que el BBVA de esa actividad. A la chita callando, además.

Capitalización

Santander cerró la sesión del viernes en Bolsa con una capitalización de 88.491 millones de euros.La del BBVA era de 44.228 millones, casi exactamente la mitad. La de Telefónica, era de 40.665 millones. La suma está clara. Pero también es superior a la de Inditex, ahora una empresa sumida en un abandono de algunos inversores ante la pujanza del comercio on line, no acertadamente atendido por la compañía que fundara Amancio Ortega.

Lo que es peor es la tendencia. En 2018, el banco cántabro ha subido un 1% acumulado (5,48 euros por acción, el pasado viernes), mientras que el preside Francisco González ha caído un 6,6%, hasta 6,64. Una tendencia marcada desde 2009, una década atrás, desde la crisis subprime y que se ha acelerado con las políticas monetarias expansivas.

Según el portal Bolsamanía, en los últimos años, el descenso de tipos hacia la zona cero no ha sido el mejor de los escenarios para el negocio típico bancario (cobrar por prestar, pagar por el ahorro), pero les ha permitido a los dos buques insignia convertirse en dos grandes consolidadores de entidades en problemas tanto en España como en EEUU o Reino Unido. La distancia en bolsa entre Santander y BBVA se ha ampliado hasta su nivel más alto y contrasta con la que mantenían en 2001, igualados e, incluso, cuando el segundo superaba al primero.

Desde 2007 han sido varios bancos extranjeros los adquiridos por Santander como el brasileño Banco Real (que era parte de ABN Amro), el estadounidense Sovereign o el británico Alliance & Leicester, entre otros. No obstante, su mayor compra sigue siendo la fusión con el británico Abbey National en 2004. La segunda mayor fue la realizada con el español Banco Popular en el verano de 2017, que supuso un coste de adquisición simbólico (1 euro) y un saneamiento de 7.000 millones.

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