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Banco Mundial: España está entre los 20 países con menor discriminación femenina

’En todo el mundo las leyes son una línea recta para los hom­bres y un la­be­rinto para las mu­je­res; esto tiene que cam­biar’

Mujeres empresarias
Mujeres empresarias

Buenas no­ti­cias para quienes piensan que las pro­testas por la dis­cri­mi­na­ción a las mu­jeres son ex­ce­sivas y no están res­pal­dadas por la reali­dad: España está entre los me­jo­res. Y tam­bién buenas para el mo­vi­miento por la igualdad entre hom­bres y mu­je­res: to­davía hay que me­jo­rar. Son los re­sul­tados de un in­forme re­cién sa­lido de la fac­toría del Banco Mundial que ya está te­niendo re­per­cu­sión in­ter­na­cional este Viernes Santo pese al pa­rén­tesis fes­tivo.

El estudio, de 187 páginas repletas de datos, estadísticas, valoraciones, porcentajes y gráficos, se titula Mujer, Empresa y el Derecho 2018. Es el quinto que cada dos años realiza la institución sobre el particular, y registra los retrocesos (escasos o más bien nulos) y los avances hacia la igualdad en los 189 países analizados.

Lo que tiene de particular esta quinta entrega es la oportunidad, el momento en el que se publica, como subraya el Banco Mundial, es el éxito del movimiento en redes sociales, llámese #MeToo en EEUU, #YoTambien en América Latina, #我也是 en China y otros en diferentes regiones.

Párrafo terriblemente negativo, como para llevarse las manos a la cabeza de indignación: ‘En 104 economías las mujeres tienen prohibido trabajar durante la noche o en determinados empleos en muchos sectores, como la industria, la construcción, la energía, la agricultura, el agua y el transporte, lo que afecta a las decisiones de más de 2.700 millones de mujeres’. Es el dato que utiliza Josh Zumbrun para titular su información en The Wall Street Journal.

Y párrafo esperanzador: ‘En los últimos dos años los Gobiernos de 65 economías han tomado medidas, aprobando 87 reformas legales para mejorar la inclusión económica de las mujeres’.

Ahora, el párrafo que podría permitir a algunos hinchar el pecho: ‘Aunque ninguna economía obtiene la puntuación perfecta de 100 en los siete indicadores, entre las economías con un buen desempeño en todos los indicadores incluyen el Reino Unido, Nueva Zelanda y España. En general, las economías de ingresos altos de la OCDE tienen la puntuación promedio más alta en la mayoría de los indicadores’.

De los siete indicadores (acceso a las instituciones, uso de la propiedad, obtención de empleo, incentivos de trabajo, presencia en los tribunales, obtención de crédito y protección de la mujer contra la violencia), España obtiene un pleno de 100 puntos en cinco de ellos. Sin embargo, baja a 93 en el de ‘obtención de empleo’ y todavía queda más atrás con un 75 en el de ‘obtención de crédito’.

Aunque en realidad, parece haber una confusión, porque el hecho de que una mujer no pueda obtener un crédito determinado tiene más que ver con las garantía y los avales de una propiedad compartida en términos de gananciales que con otra cosa. Total, 667 puntos de un máximo posible de 700.

El informe constata la mejoría en el mundo y por regiones y continentes, sí, pero también señala con el dedo a los países más remisos: 45 países no tienen leyes contra la violencia doméstica, entre ellos Rusia y Afganistán, 59 carecen también de legislación para evitar el acoso sexual en el lugar de trabajo, y en 37 tampoco se blinda del despido a la embarazada. En 19, los maridos pueden prohibir a la mujer que trabaje. Y 21 países logran un cero patatero en protección a la mujer contra la violencia, particularmente en el África subsahariana, Norte de África y Oriente Medio.

Guinea Ecuatorial, para vergüenza de quien se pueda sentir aludido, ‘está entre los países donde las leyes son tan regresivas que una mujer todavía necesita la firma del marido, o de un familiar varón, para un contrato de trabajo, para tomar un préstamo o para comprar una casa’. Así lo señala con especial repelús Hannah Summers en The Guardian.

En resumidas cuentas y como conclusión del informe sobre la situación de la discriminación de la mujer, la directora del informe, Sarah Iqbal, advierte para que no se baje la guardia: ‘Lamentablemente, en todo el mundo las leyes son una línea recta para los hombres y un laberinto para las mujeres; esto tiene que cambiar’.

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