DESDE EL PARQUET

BME, la plataforma fantasma

Casi un año del anuncio del pro­yecto más re­vo­lu­cio­nario de la in­dus­tria fi­nan­ciera, la pla­ta­forma de fondos de in­ver­sión de BME (Bolsas y Mercados Españoles) sigue de­sierta.

El objetivo era y, de momento, sigue siendo permitir a los inversores comprar directamente participaciones de fondos como si fueran acciones, con el consecuente ahorro del abono de las comisiones a intermediarios.

Este punto, clave que los responsables del proyecto no han querido tener nunca en cuenta, explica por qué la industria de los fondos de inversión –dominada por la poderosa red de distribución bancaria– le estaría haciendo el vacío. Y es que en juego hay un suculento negocio de miles de millones que las entidades financieras no están dispuestas a perder bajo ningún concepto.

La plataforma quedaría así básicamente destinada a gestoras independientes o extranjeras. Y ni siquiera, pues según se comenta entre los expertos del sector, se estarían produciendo fuertes presiones para que tampoco coticen.

A ello se suman algunos requisitos burocráticos como la necesidad de crear una nueva clase de participaciones de sus fondos con el fin de poderlas negociar en este segmento del mercado electrónico.

Para cotizar, las participaciones de los fondos deben registrarse como anotaciones en cuenta –al igual que las acciones– en vez de cómo resguardos que como se negocian estas participaciones. Un proceso que genera importantes gastos que solo se compensarían si consiguen captar un patrimonio considerable.

Trámites que estarían entorpeciendo la llegada de fondos a la plataforma y que BME achaca a la CNMV. El organismo regulador, por su parte, afirma que es rigurosamente falso que se estén produciendo retrasos por “exigencias burocráticas”.

Al respecto, la entidad asegura que “no hay pendiente ningún registro o autorización de ningún fondo para esta plataforma”. Es más, apunta, “hace unos meses hubo una solicitud que fue retirada por la propia compañía y desde entonces no se ha producido ninguna petición”.

Por eso, al menos de momento, este gran proyecto sigue siendo una plataforma fantasma a pesar de los esfuerzos del “holding” de las bolsas para atraer fondos rebajando los costes e incluso regalando el primer año.

Solo un puñado de gestoras independientes nacionales que no tienen redes de distribución cautivas (Abante, Alpha Plus, Buy and Hold, Cartesio, Fonditel, Gesconsult, Gesiuris, Gestifonsa, Merchbanc, Metagestión y Mutuactivos) han mostrado algún interés, pero sin acabar de dar el paso.

Todo queda así en un compás de espera pendiente también de la fiscalidad de los ETF y de la reforma de las plataformas de fondos con Mifid II. Este es un aspecto importante sobre todo, señala el economista Javier Santacruz, para las gestoras extranjeras. “En el momento en que las españolas decidan comercializar solo productos internos”, señala Santacruz, “entonces las extranjeras tendrán el incentivo de negociar a través de la plataforma de BME”.

Lo cierto es que ya a sea por trámites burocráticos internos, por exceso de costes o por exigencias regulatorias, no hay ni un solo fondo cotizando casi un año después del lanzamiento. Y lo peor de todo es que ni los hay ni se los espera de momento.

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