DESDE EL PARQUET

Bayer, luz verde a Monsanto

El re­ciente visto bueno de la Comisión Europea a la ad­qui­si­ción de Monsanto po­dría servir de bál­samo a la cas­ti­gada ac­ción de Bayer, una ac­ción que no le­vanta ca­beza en los mer­cadlos eu­ro­peos.

Aunque la aprobación está condicionada a la venta de determinados activos, lo cierto es que el grupo farmacéutico alemán ya ha recibido una respuesta favorable para la transacción por más de la mitad de las aproximadamente 30 autoridades reguladoras, incluidas las de Brasil y China.

Eso supone un tremendo éxito para la el laboratorio que quiere convertirse en la referencia del sector con el objetivo de impulsar el cultivo alrededor del mundo de alimentos más nutritivos y de una manera más sostenible que beneficie tanto a los consumidores como al medio ambiente.

Las condiciones fijadas por la Comisión Europeo se refieren, en concreto, a la venta de determinadas actividades de Bayer, entre las que se incluyen el negocio global de semillas de cultivos como la canola, el algodón y la soja (con pequeñas excepciones restringidas a la región de Asia), la plataforma de investigación y desarrollo para el trigo híbrido, la plataforma mundial de investigación y desarrollo para la producción de trigo híbrido de semillas de hortalizas, el negocio global de glufosinato de amonio, así como ciertas herbicidas a base de glifosato en Europa, principalmente para uso industrial.

Por si eso fuera poco, a ello se suma la desinversión del negocio global de Monsanto con el nematicida NemaStrike. Las condiciones también estipulan la transferencia de tres proyectos de investigación de Bayer en el ámbito de la investigación no selectiva y la concesión de una licencia a la cartera de productos agrícolas digitales de Bayer.

El grupo alemán ya tiene firmado un acuerdo para que Basf sea el comprador de estos activos. Eso le permitirá ingresar un buen pellizco de dinero que le sirva para mitigar los costes de la operación cifrada en cerca de 60.000 millones de euros.

Aunque aún quedan algunos flecos regulatorios pendientes, no parecen que vayan a ser ya un obstáculo para la operación. En este sentido, tanto Bayer como Monsanto están trabajando ya con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para que la transacción quede totalmente cerrada en el segundo trimestre de este año.

Con este final feliz, los analistas esperan ahora que Bayer se sacuda definitivamente las incertidumbres que tanto han estado pesando sobre su cotización en el último año. Solo en 2018, el valor acumula una caída del 10% que le ha llevado a perder incluso la psicológica cota de los 100 euros, cuando hace apenas tres años sus acciones se movían en torno a los 140 euros.

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