España con­centra un tercio de la pro­duc­ción mun­dial y sigue su­biendo

Deoleo pierde aceite y no gana suficiente ni para reparaciones

El sector acei­tero se en­cuentra en grave riesgo fi­nan­ciero y de im­pagos

Deoleo
Deoleo

España es la pri­mera po­tencia mun­dial pro­duc­tora y ex­por­ta­dora de aceite de oliva. Una po­si­ción de li­de­razgo in­su­fi­ciente para sacar al sector de la fuerte de­pre­sión que viene su­friendo en los úl­timos años. De acuerdo con los es­tu­dios de la con­sul­tora Insight View, re­co­gido por Crédito y Caución, más de un 12% de las em­presas pro­duc­toras de aceite de oliva se en­cuen­tran en ele­vados o má­ximos riesgo de im­pago.

Una cifra que podría elevarse si se confirman los datos de la última cosecha, que apuntan a unas malas perspectivas para España con caídas en torno al 15% frente al crecimiento que vienen experimentando otros países competidores como Italia, Grecia o Portugal.

España representa por si solo un tercio de la producción mundial que se eleva a dos tercios si se suman estos tres países europeos gracias a la expansión de regadíos y cultivos intensivos de olivos que impulsan la producción y reducen la variabilidad anual que caracteriza al sector y que afecta a los precios y a los márgenes comerciales.

A medio plazo, por otro parte, las expectativas son optimistas con previsiones de fuerte crecimiento de la demanda mundial, que deberían impulsar las exportaciones europeas de aceite de oliva del orden de un 3% anual de media hasta 2030.

Unas favorables perspectivas que están alentando la creación de nuevas empresas de pequeña capacidad. No en vano, según los datos de la consultora, cerca de la mitad del sector español se encuentra compuesto ya por microempresas y un 36% adicional por pequeñas empresas. Segmento donde se concentran los riesgos de impago.

En este complicado contexto sectorial se mueve Deoleo, empresa española de referencia en la producción y exportación de aceite de oliva. En su caso, sin embargo, se han rebajado notablemente los riesgos financieros tras alcanzar casi el punto de equilibrio en el resultado de explotación (Ebit) tras el deterioro de la compañía en los últimos años.

Las pérdidas del grupo se redujeron al cierre de 2017 hasta los 18,4 millones de euros, 90% inferiores a los 179,4 millones contabilizados en números rojos un año antes. Una notable mejoría sustentada en el mantenimiento de las cifras de ventas, a pesar de los altos precios experimentados por las materias primas.

Los altos precios del aceite de oliva, 3,8 euros por kilo, han afectado negativamente en el consumo en los principales mercados internacionales. En España, la demanda cayó un 6%, en línea con la contracción del consumo mundial, mientras que en EEUU sufrió una caída del 2%.

Las dificultades a la hora de revertir la subida de los precios de la materia prima al cliente final, así como un criterio más restrictivo en la contabilización de los gastos no recurrentes y la evolución del tipo de cambio, se han visto reflejados en una contracción del Ebitda de Deoleo de un 32%, hasta los 31,3 millones de euros.

Otra buena noticia ha sido la reducción de los costes operativos y los gastos no recurrentes en más de un 60%, hasta los 14 millones de euros, gracias al plan de ahorro y eficiencia implementado a lo largo del año. Del mismo modo, los resultados financieros mejoraron un 26% en el ejercicio.

La deuda financiera neta, sin embargo, sigue siendo una fuente de preocupación al experimentar un ligero incremento del 4% respecto a 2016. Afortunadamente, la buena gestión del circulante ha permitido mantener la deuda en unos niveles razonables y con unos niveles de caja y de utilización que aseguran la liquidez suficiente y poder ampliar, de esta forma, la base de proveedores con los que se mantiene al día en sus compromisos financieros.

Los bolsistas, de momento, no parecen muy confiados de la mejora apuntada por Deoleo. Algunos operadores, sin embargo, señalan que si se mantienen los esfuerzos de control de gastos y crece la demanda en un entorno de recuperación económica podría volver pronto a la senda del beneficio, lo cual impulsaría notablemente su depauperada cotización actual.

En este sentido, los operadores también recogen la iniciativa adoptada por la compañía en busca de cambiar el modelo productivo y de comercialización del sector para dar más valor al producto. La compañía considera que competir por precio solo beneficia a los distribuidores y genera una negativa imagen al banalizar el aceite de oliva como un producto indiferenciado y de escaso valor.

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