La ne­go­cia­ción ini­ciada en 2015 sigue aún pen­diente de un acuerdo de­fi­ni­tivo

Telefónica Brasil amaga con renunciar al proceso de canje de multas por inversiones

El re­gu­lador Anatel apoya a Telefónica frente a las crí­ticas de sus com­pe­ti­dores

Telefónica Brasil
Telefónica Brasil

Telefónica lo tiene claro en Brasil, uno de sus mer­cados más ren­ta­bles y cui­da­dos. Tras más de dos años de ne­go­cia­ciones con el re­gu­lador Anatel, Telefónica Brasil des­co­noce aún las con­di­ciones de­fi­ni­tivas y la via­bi­lidad fi­nan­ciera del lla­mado Termo de Ajuste de Conducta (TAC). O sea, un atí­pico pro­ceso de canje de multas re­gla­men­ta­rias por in­ver­siones tec­no­ló­gicas y de red en zonas ru­rales y en ciu­dades con ca­ren­cias de co­ber­tura y de com­pe­ten­cia, que en este caso re­pre­sentan res­pec­ti­va­mente 2.700 y 5.400 mi­llones de reales, unos 675 y 1.350 mi­llones de eu­ros.

Para forzar una concreción del viejo compromiso, Telefónica Brasil se ha puesto firme y ha dado a entender que a falta de un acuerdo rápido no descarta renunciar a una operación cuyos méritos siguen sembrando serias dudas, tanto en la Agencia Nacional de Telecomunicaciones -cuyos servicios técnicos son contrarios al acuerdo negociado entre el consejo de la reguladora y la operadora-, como en el seno del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), muy exigente en relación con la aplicación de recursos públicos como las multas reglamentarias canjeadas por inversiones.

De hecho, la lectura que se hizo en el sector tras la publicación del primer comunicado de Telefónica Brasil, después de que Anatel anunciara la sustracción del TAC de unos 100 millones de Euros de multas, por un presunto riesgo de prescripción de los plazos de pago, la opinión unánime de los analistas fue que la operadora española, harta ya de tanta incertidumbre, habría tomado la decisión de renunciar al conjunto de la operación, que de concretizarse hubiera representado un esfuerzo financiero adicional global de unos 675 millones de euros.

Además del cambio de los parámetros previstos del TAC negociado (con las tasas de interés y los reajustes monetarios, el peso para Telefónica Brasil de las multas sustraídas ascendería a 700 millones de Reales, unos 175 millones de Euros), el comunicado de la operadora avanzaba otra razón para justificar el cambio de estrategia: al margen del interés social y económico del TAC (llevar la tecnología 3G y 4G y la fibra óptica a regiones y a ciudades del interior aun poco desarrolladas), Telefónica Brasil hacia saber que sus inversiones debían obedecer también a loa criterios comerciales de flexibilidad, oportunidad y rentabilidad. Para algunos analistas, lo que había echo Anatel, con el anuncio del cambio unilateral de los parámetros del TAC, fue facilitar la tarea de Telefónica Brasil para denunciar un acuerdo que de seguir adelante en las condiciones previstas hubiera tenido un importante desgaste para la reguladora.

O sea, para Anatel lo prioritario era frenar las divisiones internas, entre el consejo y el área técnica; evitar cualquier atisbo de enfrentamiento con el TCU; y responder a las preocupaciones del sector (la asociación patronal Abrint, las grandes operadoras Oi, Tim y Claro…) y de los consumidores hostiles a cualquier presunto trato de favor a Telefónica Brasil.

Bajar tensión

En todo o caso, lo que intenta ahora la filial brasileña de Telefónica es quitar hierro al asunto, con la publicación de otro comunicado, donde niega haberse planteado, en ningún momento, la posibilidad de renunciar al TAC. Lo único que pretende, ante el desequilibrio provocado por la exclusión de 400 millones de Reales de multas, y también por la inviabilidad de congelar inversiones por tiempo indeterminado, no es negociar un “nuevo TAC”, lo que según Anatel seria legalmente imposible, sino volver a estudiar las condiciones de lo acordado.

Pero, aunque evite utilizar el término “renegociación”, a los analistas queda claro que lo que Telefónica Brasil descarta es la posibilidad de avanzar con el TAC en las condiciones actuales. Así, ante los “desequilibrios” introducidos por Anatel, la salida planteada por Telefónica, que tiene hoy en Brasil su mayor mercado (casi 100 millones de accesos, de los cuales unos 75 millones son líneas móviles, lo que representa un 31,7% de cuota de mercado, con destaque para el segmento del contrato, el más rentable y donde tiene un 41,8% de “share”), pasa por una revisión del volumen del canje de multas por inversiones y de los plazos de ejecución.

Aplicación TAC

De lo que no cabe duda, es que Telefónica Brasil no se plantea cambiar la lista de aquellas 105 ciudades donde tiene previsto, en aplicación del TAC, llevar u ampliar la red de banda ancha 3G y 4G. Al margen del volumen del canje de multas por inversiones, esa es la parte polémica de TAC: las operadoras rivales Oi, Tim, y Claro, la asociación de defensa de los consumidores Protest, la organización patronal de los proveedores d Internet Abrint, etc., denuncian que la mayoría de dichas ciudades tienen ya uno o más proveedores de servicios de banda ancha, y con tasas de cobertura superiores a las de muchas otras zonas que no figuran en el TAC.

Cabe recordar que al margen del TAC, de la participación a la nueva subasta de espectro 4G prevista este ano y de alguna eventual adquisición (el futuro de las rivales Oi y Tim lleva años alimentando las especulaciones, lo mismo que la venta de la operadora líder de televisión de pago por satélite SkyBrasil en manos de DirecTV Latín América), Telefónica acaba de anunciar que entre 2018/2020 invertirá en Brasil 24.000 millones de Reales (casi 6.000 millones de Euros), principalmente en la expansión y mejora de las redes móviles, siguiendo la misma estrategia desarrollada en España con la expansión de la fibra óptica hasta el hogar (FTTH).

Es que, con más de 220 millones de accesos, Brasil no es solo el mayor mercado de Telefónica, sino también donde la operadora española saca la mejor nota prácticamente en todos los registros. En 2017, la operación brasileña fue la única que creció en ingresos, un 8,4% más, superando así los 12.000 millones de euros (casi una cuarta parte de los ingresos del grupo); el Oibda alcanzó los 4.191 millones (+13,2%, casi el doble del crecimiento registrado por el grupo); y su beneficio neto 1.149 millones (+12,8%) representó 25% del resultado del grupo.

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