La ex­ce­siva re­gu­la­ción en España im­pide que se cie­rren in­ter­cam­bios de ac­tivos

Repsol, la deseada del baile de fusiones próximas en Europa

La ope­ra­ción de RWE y E.ON abre el melón de nuevas fu­siones o alianzas cor­po­ra­tivas

Sede de Repsol
Sede de Repsol

El sector ener­gé­tico eu­ropeo va a su­frir una pro­funda trans­for­ma­ción y el tiempo de­mos­trará los grandes cam­bios que se ave­ci­nan. El paso que acaban las com­pañías ale­manas E.ON y RWE de in­ter­cam­biar ac­tivos es un aviso a na­ve­gantes de lo que va a lle­gar. Las grandes em­presas ener­gé­ticas es­pañolas no van a estar ajenas a estos cam­bios. Fusiones, ad­qui­si­ciones o in­ter­cam­bios de par­ti­ci­pa­cio­nes, pero el caso es que habrá mo­vi­mientos y, al­gunos de ellos, de gran ca­lado.

Repsol es uno de las compañías que puede mover ficha en los próximos tiempos. En la presentación de los resultados del grupo petrolero, quedó meridianamente claro que la empresa no piensa quedarse quieta y que está explorando compras. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, vino a decir que la petrolera tiene como objetivo el crecimiento orgánico, una vez que ha realizado las desinversiones que tenía previstas y la situación financiera se ha estabilizado.

Llegados a este punto, sus directivos están buscando ahora oportunidades de negocio, tanto en el área del gas como en el de la electricidad. Dos parcelas donde la petrolera, precisamente, estaba metida a través de su participación en Gas Natural Fenosa y de donde ha salido tras vender el 20% del capital que le quedaba en la filial y por lo que ha ingresado 3.816 millones de euros. Esta participación le permitía únicamente estar en la compañía pero debía compartir su gestión con el resto de los accionistas por lo que ha decidido salir.

Imaz se anticipó y dejó claro que el grupo descartaba entrar en negocios regulados ni tampoco en el sector de las renovables donde se habían barajado varias hipótesis. La gran incógnita es saber el camino que el holding petrolero va a seguir. La negativa de que la compañía vaya a entrar en el negocio de las renovables es algo que no acaba de convencer del todo, ya que algunas fuentes internas reconocen que van a trabajar bastante en el negocio eléctrico.

El papel de Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa

Pero si Repsol es una de las firmes candidatas a tener una participación activa en el baile que se avecina, Iberdrola, Endesa a través de su matriz Enel, y Gas Natural Fenosa son también firmes candidatas a ser tocadas o realizar operaciones corporativas en otros mercados europeos.

Con la operación de intercambio de activos que han sellado RWE y E.ON se forman dos compañías en Alemania donde la primera se convierte en la mayor empresa productora de electricidad del país germano tanto en producción de energía convencional como renovable y la segunda en la distribución y comercialización de energía. El pacto ha supuesto un intercambio de activos de 20.000 millones de euros.

Ahora bien, en el mercado energético español es difícil que se hagan operaciones de esta envergadura a nivel interno pues la excesiva regulación que hay y el poco crecimiento del mercado doméstico hacen que no haya movimientos. Por otro lado, el Gobierno está centrando toda su artillería en impedir que las compañías puedan cerrar centrales nucleares o de carbón, todo lo contrario de lo que sucede en Alemania donde se están cerrando instalaciones atómicas.

El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha vuelto a recordar que “el Gobierno quiere mantener el carbón, el gas y la nuclear mientras sean rentables” porque, según ha reconocido, suprimir el carbón conllevaría un incremento de los precios de entre el 18% y el 25%; prescindir de la nuclear aumentaría entre un 13% y un 26% las tarifas, y eliminar ambas dispararía el recibo entre un 38% y un 65%.

Proposición de ley en el Congreso

El PP va a presentar en el Congreso una proposición de ley para regular el cierre de estas instalaciones pero para poder sacar adelante dicha propuesta necesita 176 diputados y solo cuenta con 135. Asimismo, Nadal ha considerado que las centrales de carbón “son imprescindibles, hasta que no haya cambios sustanciales en el mercados del gas”.

Por ese motivo, difícilmente en el mercado energético español podrán producirse operaciones de intercambios de activos, ya que un 60% de la energía que se produce en España es con nucleares, centrales térmicas de carbón y de gas. El otro 40% es renovable.

Las grandes operaciones energéticas que se esperan se harán a nivel europeo pues es donde se tendrá que abrir más el mercado. En ese baile, sí pueden estar presentes las energéticas españolas. En su momento, Iberdrola sondeó una posible operación de compra de Innogy, la empresa filial de renovables de RWE y que ahora ha sido traspasada a E.ON. Las exigencias medioambientales van a obligar a apostar más por las renovables y, paulatinamente, se tendrán que ir cerrando las centrales contaminantes. Las renovables y el gas son las centrales que, al final, van a cubrir la generación eléctrica.

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