Monitor del Seguro

Mapfre lanza un vehículo para in­vertir en ca­pi­tales de la zona euro

El seguro español, de compras por los mercados inmobiliarios europeos

El valor de los in­mue­bles que el sector posee en el ex­tran­jero crece un 120,5% en un año

Mapfre, informe del sector seguros en España
Mapfre, informe del sector en España

El valor de mer­cado de los in­mue­bles en el ba­lance del sector ase­gu­rador es­pañol roza los 10.500 mi­llones de eu­ros, según los úl­timos datos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) co­rres­pon­dientes al tercer tri­mestre de 2017. El in­cre­mento en un año ha sido del 8,2%, un por­cen­taje con­si­de­ra­ble, pero aún lo es más otro: el cre­ci­miento del valor de los in­mue­bles fuera de España de las ase­gu­ra­doras ha sido en ese mismo pe­riodo del 120,5%.

En dinero contante y sonante hablamos de cantidades pequeñas comparado con lo invertido en el mercado nacional, algo más de 122 millones a precios de mercado, pero la tendencia está muy clara. Fuera hay muchas oportunidades de inversión.

Y así lo han percibido entidades como Mapfre. La aseguradora acaba de anunciar una alianza con. El objetivo es invertir, a través de un vehículo inmobiliario, hasta 300 millones de euros en oficinas ‘prime’ de los principales mercados de la zona euro en un plazo de 2 o 3 años. Los principales objetivos a atacar son Alemania y Francia, sin perder de vista mercados cercanos como Ámsterdam, Bruselas, Milán o Luxemburgo.

La iniciativa es pionera. Según los datos de la DGSFP, a septiembre de 2017 no había ningún inmovilizado material o inversión inmobiliaria en el balance de las aseguradoras en ninguno de estos países. En Europa, el interés de las compañías españolas se había centrado hasta ahora fundamentalmente en Portugal (con inmuebles por valor de casi 60 millones de euros), Reino Unido (35 millones) e Italia (24,6 millones). Y de manera residual también han puesto un pie, o más bien medio, en Noruega, Andorra, Holanda y Suecia, con inversiones que en ningún caso llega ni al millón de euros.

Es muy probable que la dispersión geográfica de la inversión en inmuebles de las aseguradoras dentro de 12 meses sea mayor. Además de la iniciativa de Mapfre, hay que tener en cuenta que el sector asegurador se mueve rápido. No hace ni un año solo existía un país para estas entidades aparte de España, Portugal. Ahora tienen ya presencia en prácticamente una decena de mercados inmobiliarios, no sólo europeos, también latinoamericanos (Venezuela y Ecuador).

El objetivo fundamental de estas inversiones no es un secreto: incrementar la rentabilidad de la cartera de inversiones, una cartera castigada actualmente por el prolongado contexto de bajos tipos de interés. La meta que se ha marcado Mapfre con su nueva aventura europea es obtener un retorno de entre el 4% y el 6% anual de forma recurrente. La entidad, además, con esta iniciativa da un nuevo paso en su anunciada estrategia de incrementar el peso de las inversiones alternativas. El CFO de Mapfre, Fernando Mata, anunció recientemente, en la Junta de Accionistas, que la entidad ya tiene comprometidos casi 300 millones en estas inversiones, sobre todo en inmuebles, a los que “esperamos sacar una rentabilidad superior al 4%”.

Las inversiones inmobiliarias dan alegría a los ingresos financieros y al resultado de las entidades. En 2017, Mapfre ha realizado operaciones inmobiliarias que han generado un beneficio neto de 36 millones de euros en Mapfre España (88 millones en 2016 por la venta de Torre Mapfre).

Otra de las aseguradoras con mayor actividad en el mercado inmobiliario es Mutua Madrileña. La entidad todavía no ha presentado las cuentas de 2017, pero las cifras del año anterior dan una idea: el patrimonio inmobiliario del grupo está formado por 25 inmuebles con un valor de 1.446,5 millones de euros, lo que supone una plusvalía latente de 501,8 millones. También es muy importante la inversión en estos activos de Catalana Occidente. A finales de 2017, el valor de estas inversiones inmobiliarias ascendía a 1.170,7 millones, con unas plusvalías de 476,6 millones.

Hay otras aseguradoras que están explorando y explotando las posibilidades que ofrece este mercado. Los últimos movimientos lo dejan claro. Un ejemplo es Mutualidad de la Abogacía. La entidad acumula una inversión de 582 millones de euros de valor contable y 713 millones de valor de mercado en estos activos. La última operación la firmó este mismo año, a mediados de enero, la compra de un inmueble por 12,6 millones en Burgos. En total, la aseguradora es propietaria de 45 activos inmobiliarios. Otra de las últimas adquisiciones la protagonizó MGS, que no hace ni ocho meses que amplió su cartera de inmuebles con la compra de un edificio en Madrid. Según los últimos datos de la compañía (2016), el valor de los activos en inmuebles de su cartera de inversiones supera los 120 millones.

También es interesante el último movimiento de PSN en este ámbito. La aseguradora creó una socimi para su cartera inmobiliaria que empezó a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) a finales de diciembre de 2017. Cuenta con 27 edificios que en el momento de su salida a Bolsa tenían un valor de mercado conjunto de casi 37 millones de euros y un valor contable de 22 millones.

En total, según los datos que maneja el supervisor europeo, Eiopa, el 2,4% de los activos de las carteras de inversión de las aseguradoras españolas son inmuebles. Eso en general, los datos individuales revelan mucha dispersión. Sólo de entre las entidades analizadas, nos encontramos desde el 4,4% de Mapfre al 11,2% de MGS o el 8% de Mutualidad de la Abogacía. En cualquier caso, las cifras de 2018 mostrarán probablemente un incremento del peso de estos activos en el conjunto del sector.

No es una tendencia aislada. Según el informe anual de BlackRock elaborado a partir de encuestas a 300 directivos de aseguradoras en todo el mundo, el 34% de los encuestados quiere aumentar sus activos inmobiliarios, los preferidos dentro de los no cotizados, seguidos de infraestructuras y capital riesgo. Parece lógico. Son inversiones estables y compensan su falta de liquidez con una atractiva rentabilidad, más en el actual contexto de tipos de interés.

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