La venta de Aqualia des­peja la in­cóg­nita sobre la es­tra­tegia de la com­pañía

La recuperación de FCC aviva las ansias de Slim del dividendo

El mag­nate me­xi­cano busca em­bol­sarse casi 200 mi­llones vía re­tri­bu­ción

FCC
Esther Alcocer Koplowitz, pta- de FCC

La re­es­truc­tu­ra­ción del grupo sigue en curso, tras volver a be­ne­fi­cios des­pués de su tra­vesía en el de­sierto du­rante cinco años plas­mando nú­meros ro­jos. La cap­ta­ción de ca­pital a través de la venta de Aqualia abre las dudas a los in­ver­so­res, entre los que se en­cuentra el mul­ti­mi­llo­nario Carlos Slim, sobre si se va a volver al pago del di­vi­dendo. Sin em­bargo, aún se des­co­noce la hoja de ruta de la em­presa en esta ma­teria y los si­guientes pasos a se­guir. Esa vía se po­dría co­nocer pró­xi­ma­mente.

FCC va olvidando los problemas del pasado. Así se pudo observar en sus últimas cuentas, las correspondientes a 2017, con un beneficio neto de 117 millones de euros, pese a la caída en ingresos y Ebitda. Pero por fin las cifras cuadraron después de un lustro en los que se temía lo peor por parte de expertos y analistas que seguían a la compañía.

Por eso, después de esta resurrección, la incógnita se abre para los accionistas en si se repartirá dividendo que, recordemos, lleva suspendido desde el año 2011. En este sentido, Carlos Slim, que controla el 81% del grupo a través de la inversora Carso, está deseando embolsarse cerca de 200 millones de euros por esta compensación al inversor que podría plantear el equipo gestor en el futuro más inmediato.

El magnate mexicano sigue con el interés en reestructurar la compañía. Como muestra encontramos varias desinversiones a lo largo de los últimos meses: la venta del negocio de cemento en Estados Unidos, la venta de unas cuantas joyas de la corona de y la reducción de la deuda de Aqualia al deshacerse del 49% hacia el fondo IFM.

Slim tiene cada vez más agotada su paciencia y podría presionar para recibir liquidez después del nivel de compromiso que ha ido adquiriendo. Y es que la deuda de FCC solo se ha reducido un 0,3% desde que desembarcara en el capital hasta los 11,4 millones de euros y el nivel de facturación sigue sin repuntar de manera cuantiosa. Es hora de captar inversión y qué mejor manera que el compromiso con los accionistas.

Esther Koplowitz y Deutsche Bank se suman

Pero Slim no es el único interesado en que se pueda acometer cuanto antes un plan de retribución vía dividendos. Sin ir más lejos, Esther Koplowitz, segunda mayor accionista de la compañía, ya que posee hasta 76 millones de acciones, podría sacar tajada al embolsarse unos 50 millones de euros en caso de que la firma opte por la vía de compensar a los inversores con los resultados del 2017.

Además, otro de los inversores más relevantes, como en este caso es Deutsche Bank, también espera el reparto dividendo de manera impaciente. La entidad financiera germana adquirió doce millones de títulos de la empresa, representa un 3,3% del total del capital. De este modo, el banco recibiría más de ocho millones de euros. Una cantidad bastante apetitosa, teniendo en cuenta que desde 2011 no se ha acometido este tipo de estrategias.

Arabia Saudí, una de las joyas de su estrategia

Por otra parte, la dinámica de FCC puede ser bien distinta en los próximos meses. Al margen de los números del último ejercicio, en el que se observó descenso de ingresos y de Ebitda, su futuro más inmediato está siendo distinto. Una muestra de ello es que ya tiene ejecutado el 70% del “macroproyecto'”de obras de construcción de tres líneas del metro de Riad (Arabia Saudí) que la firma se adjudicó a través de un consorcio en marzo de 2013 por una cantidad que ascendía hasta los 6.344 millones de euros.

Es solo el reflejo de la actividad que está teniendo la compañía últimamente y la apuesta por una mayor generación de caja para intentar reducir su apalancamiento de manera efectiva. De hecho, es una de las mayores obras de infraestructuras actualmente en construcción y también una de las mayores logradas hasta ahora por empresas españolas en el exterior.

Además, FCC dio recientemente a conocer que el pasado mes de enero concluyeron todos los trabajos de obra civil de las tres líneas de metro. Esto es, los 64 kilómetros de líneas ferroviarias, de los que 33 kilómetros discurren de forma elevada, a través de viaductos, y otros 24 kilómetros en túneles. A partir de ahora, se emplearán en las instalaciones de la infraestructura.

Siguiendo esta línea, apuntan fuentes del mercado, “el dividendo se aprobaría no solo para este año, sino también para los próximos ejercicios” al ser “un ejemplo de recuperación”.

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