La ren­ta­bi­lidad del mer­cado es­pañol se ha que­dado lejos de los otros grandes ín­dices

Las grandes fortunas aflojan en la Bolsa española y miran cada vez más hacia fuera

Alicia Koplowitz o Juan Abelló, entre quienes han ele­vado su car­tera de va­lores in­ter­na­cio­nales

Sobre las SICAV
Sobre las SICAV

El de las so­cie­dades de in­ver­sión de ca­pital va­riable (sicav) es un de­bate in­ter­mi­na­ble. El ruido de fondo aso­ciado a un su­puesto cambio nor­ma­tivo que nunca llega pero que pesa como una losa ha re­du­cido su nú­mero y el pa­tri­monio ges­tio­nado cayó un 2% en 2017. Cifras preo­cu­pantes que no pueden ocultar que, a pesar de los pe­sa­res, estos ins­tru­mentos si­guen siendo los reyes a la hora de ca­na­lizar las in­ver­siones en renta va­riable y renta fija de las grandes for­tu­nas, sus brazos eje­cu­tores en los mer­ca­dos.

La sensación de cierta tristeza que trasmite el negocio de las sicav contrasta con la gestión muy activa de sus carteras que están realizando los más grandes patrimonios. De los números presentados al cierre de 2017 se deduce que sus preferencias están cada vez más lejos de España. Los mercados de valores internacionales ganan cada vez más peso en las carteras en una demostración de que la diversificación se impone en las apuestas bursátiles de las grandes familias del país.

Los datos generales del sector dicen que al cierre primer semestre del año pasado (los últimos oficiales conocidos), la cartera nacional de las sicav se había reducido más de un 5%. Un paso más dentro de una tendencia siempre a la baja en los últimos años. En los últimos cinco ejercicios, se ha producido un giro radical. El peso de España en las sicav (tanto de renta variable como de renta fija) ha pasado desde casi el 50% hasta algo más del 20%. Cifras que expresan muy clara y drásticamente el cambio de sesgo en la orientación de estos vehículos de inversión.

“Hay un cambio claro de mentalidad que tiene mucho que ver con que la Bolsa española lo ha hecho mucho peor que el resto de mercados en los últimos años. A todo el mundo le gusta más lo conocido, lo cercano, pero cuando las cuentas no salen hay que cambiar de estrategia. Las sicav, con equipos cada vez más profesionales, han buscado fuera las rentabilidades que España les niega. Y a la vista de los resultados, la apuesta está saliendo muy bien”, señalan fuentes financieras.

Las grandes cifras expresan que la gestión de las sicav pasa por un momento dulce. Alrededor del 90% de estas sociedades terminaron el año 2017 con rentabilidades positivas. Un porcentaje muy elevado, como también lo es que una de cada diez alcanzó ganancias de doble dígito. Unos números que hablan bien de cómo y dónde han elegido destino las grandes fortunas españolas en los últimos trimestres a la vista de la debilidad del mercado valores nacional.

El año pasado, el Ibex 35 subió algo más de un 7% y fue el peor índice de Europa. El Dax alemán subió más de un 12% y el CAC 40 francés superó el listón del 9%. Y en otros mercados periféricos europeos como el italiano o el portugués las ganancias alcanzaron el 13% y el 15% respectivamente. Al otro lado del Atlántico los grandes índices cerraron en máximos históricos, con subidas entre el 20% y el 28% muy superiores a las de un Ibex lastrado por la crisis política catalana.

En este escenario, muchos de los ricos de cabecera españoles han movido ficha. Cartera Inmobiliaria (asociada a la familia Botín), Gesprisa (Alberto Palatchi), Morinvest (Alicia Koplowitx) o Arbarin (Juan Abelló) redujeron sensiblemente en 2017 su exposición a Bolsa española. Son sólo cuatro ejemplos entre las torres más altas de un negocio en el que hacer las maletas al exterior es una práctica cada vez más habitual entre las sicav patrias. Cuestión de rentabilidad.

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