ACS ob­tendrá 241 mi­llones que ayu­darán a su te­so­re­ría, que ne­ce­si­taba an­gus­tio­sa­mente

El fondo GIP obtendrá una rentabilidad acumulada del 33% con la OPA sobre Saeta

La co­ti­za­ción de Saeta subió por en­cima del precio de la OPA por el efecto di­vi­dendo

florentino
Florentino Pérez, ACS.

Un ne­gocio re­dondo. Eso es lo que va a hacer en Saeta Yield el fondo es­ta­dou­ni­dense GIP con la OPA lan­zada por Brookfield, un fondo ca­na­diense que va acu­mu­lando in­ver­siones en ener­gías re­no­va­bles sa­liendo de com­pras por el mundo. GIP habrá lo­grado una ren­ta­bi­lidad muy di­fícil de igua­lar, con lo que lo­grará uno de sus ob­je­tivos cor­po­ra­ti­vos, al tiempo que pro­por­ciona a ACS una nueva in­yec­ción de li­qui­dez.

Corría el mes de febrero de 2015 cuando Saeta Yield, una compañía en la que ACS, la constructora presidida por Florentino Pérez, había puesto activos de energías renovables, vandía de golpe un 75% del capital. El 51% salió a Bolsa. Y otro 24% acabó en manos del fondo estadounidense Global Infraestructure Partners (GIP). ACS se embolsó 642 millones de euros, de los que 208 fueron puestos por GIP.

Saeta Yield tuvo el honor de ser la primera compañía Yieldco que cotizaba en la Bolsa española. Este tipo de compañías se caracterizan por su reparto de un dividendo más que generoso que procede generalmente de una generación de caja asegurada por ingresos regulados por las administraciones públicas. GIP acudió a la llamada motivado por una de sus enseñas. Este fondo tiene como uno de sus principales objetivos “obtener retorno” suficiente a sus inversiones.

Adebayo Ogunlesi, un inversor y rico nigeriano, nacido en diciembre de 1953, que pasó por Credit Suisse y estudió en el King’s College de Lagos y en Oxford, es el presidente de GIP y tiene a gala poner el dinero del fondo en lugares donde la rentabilidad es más que jugosa. En su página web, el fondo señala que su estrategia de inversión “es conservadora” y con “el perfil de riesgo adecuado”. Se jacta de no hacer ingeniería financiera, sino de buscar valor, y por eso ha elegido el sector de las infraestructuras.

Rentabilidad

Pero vayamos a los datos. GIP fue el socio preferido por Florentino Pérez en 2015 para sacar Saeta a Bolsa. El fondo compró 19.587.058 acciones de la filial de ACS a un precio de 10,45 euros por título. Desembolsó por ello 208 millones de euros y quedó a la espera de dos cosas: cobrar importantes dividendos y esperar una ocasión propicia para obtener plusvalías para sus inversores.

El primero de los objetivos lo ha cumplido con creces, ya que, desde su salida a Bolsa, Saeta ha repartido desde su salida a Bolsa 10 dividendos que suman 1,72 euros por acción en tres años. Para el próximo 28 de febrero tiene previsto otro reparto de 20 céntimos, con lo que antes de que se cierre la OPA habrá repartido entre sus accionistas actuales 1,92 euros por título. Esto responde a su compromiso de repartir el 85% de su caja cada año.

GIP habrá recibido a final de mes 37,6 millones de dividendos acumulados desde febrero de 2015. También ha anunciado, junto con ACS, que acepta los términos de la OPA, por lo que cuando terminen los plazos legales recibirá 239 millones de euros por su 24% de Saeta. Esto implica que los 208 millones que invirtió en 2015 se habrán convertido en 276,6 millones entre dividendos y OPA. La rentabilidad acumulada obtenida en estos tres años sumará un 32,98%, que no está nada mal para los tiempos que corren.

ACS, por su parte, también habrá sacado en estos tres años los 642 millones que se embolsó en 2015, más otros 38 millones en dividendos y ahora se llevará otros 241 millones por el 24% que le queda de Saeta. En total, pues, 921 millones de euros. El fruto de la OPA le ayudará, seguramente, a cuadrar sus cuentas de tesorería en caso de tener que hacer frente a la OPA que tiene lanzada sobre Abertis y, en cualquier caso, supondrá un alivio para la constructora, cuyo nivel de caja siempre ha sido un problema.

Efecto dividendo

Cuando Florentino Pérez sacó a Bolsa Saeta lo hizo con la clara intención de potenciar sus ingresos en efectivo (a través de la venta de acciones y del dividendo), así como de sacar del balance activos que no formaban parte de su negocio principal. Aquella recomposición del balance tuvo resultados diversos en sus cuentas.

La creación y salida a Bolsa de Saeta aportaron a ACS un beneficio de explotación de poco más de 120 millones de euros en sus cuentas consolidadas, que también auguraban una generación de caja de poco más de 60 millones de euros al año. Pero lo más importante es que desconsolidó 800 millones de deudas ligados a los activos que traspasaba a Saeta.

En cuanto al lanzador de la OPA, el fondo Brookfield, es socio de ACS en proyectoes energéticos en Brasil, entre los que se encuentran la explotación de líneas de alta tensión. Por lo que respecta a GIP, el beneficiado por la oferta, es a día de hoy uno de los accionistas principales de Gas Natural junto a Criteria (La Caixa) Y Repsol.

Tras hacerse oficial la OPA, la cotización de Saeta se disparó en Bolsa y cerró la sesión del miércoles 7 de febrero a 12,28 euros. El precio estaba un poco por encima de la oferta (12,20 euros), lo cual llevó a algunos inversores a pensar que el mercado daba por hecha una mejora en el precio. Sin embargo, fuentes consultadas por Capitalmadrid señalaban que algunos compradores buscaban una rentabilidad a corto plazo vía dividendo.

Comprando acciones ahora a 12,28, podrán venderse en la OPA a 12,20. Aparentemente es un mal negocio. Pero si antes han cobrado el dividendo previsto de 0,20 euros por acción el 28 de febrero, resulta que el precio real obtenido será de 12,40 euros. Una rentabilidad del 1%, en un mes, que es más de lo que dan los bancos en un año.

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