MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La cre­ciente in­fluencia eco­nó­mica de Pekín en la zona alarma en Washington

Las grandes potencias, a la greña por Latam

Trump arre­mete contra China y Rusia, a los que tilda de ‘actores de­pre­da­do­res’

Estados Unidos y China
Estados Unidos y China

La cada vez mayor pre­sencia eco­nó­mica, in­ver­sora y co­mer­cial de China en Latam co­mienza a in­quietar a EEUU, que teme ser des­pla­zado de una re­gión que du­rante años con­si­deró su zona ex­clu­siva de in­fluen­cia. Tras poner en solfa el libre co­mercio y forzar la re­ne­go­cia­ción del TLCAN con México, Donald Trump trata de re­co­brar el es­pacio per­dido con una gira por Latam de su se­cre­tario de Estado, cuya crí­tica a la in­fluencia china ha sus­ci­tado ya una agria po­lé­mica con Pekín.

El secretario Rex Tillerson, de gira por México, Perú, Colombia, Argentina y Jamaica, advirtió a los países de Latam que tengan cuidado con China, país que “sólo busca enriquecerse con planes de inversión y desarrollo”. “Los gobiernos deberían protegerse de actores depredadores que se presentan en el hemisferio. Aunque la inversión china pueda parecer positiva, tendrá un alto precio”, apuntó Tillerson, que evocó el colonialismo europeo antes de destacar que la meta de su viaje es impulsar el comercio con EEUU, “la mejor alternativa a China”. “No buscamos pactos a corto con ganancias desequilibradas”, dijo.

“China ofrece en apariencia una vía atractiva al desarrollo, pero que implica ganancias comerciales a corto a cambio de dependencia a largo”, según Tillerson, para quien las ofertas chinas suelen exigir el uso de fuerza laboral china, enormes préstamos, deuda insostenible y violaciones de derechos humanos. “Latam no necesita nuevas potencias imperiales que sólo buscan el beneficio propio”, destacó el político, al que le han llovido recordatorios sobre la política económica seguida por Washington en la región en el pasado y críticas por la actitud proteccionista de la Administración Trump. Tillerson también censuró a Rusia por vender armas a gobiernos autoritarios que no respetan la democracia. “La creciente presencia de Rusia en Latam es alarmante”, apuntó.

La diatriba llega cuando Latam estrecha su relación con China, con un reciente pacto en la II cumbre Celac-Pekín que ha escocido a Washington, y cuando entes como BID y Cepal respaldan una mayor cooperación regional con Pekín. De momento, India y Japón, que también avanzan en Latam quedan fuera de la crítica de un Tillerson que visita Perú tras pedir en México a ese país estar alerta ante posibles injerencias rusas y quitar hierro a la controversia el TLCAN.

La respuesta china, que en los últimos años se ha volcado en la región, ha sido inmediata. Tras rechazar las críticas a su estrategia en Latam y el riesgo de ‘chino-dependencia’, ha señalado que los intercambios China-Latam se basan “en intereses comunes y necesidades mutuas” y que se trata de “una relación recíproca e igualitaria” que “no excluye ni afecta” intereses de terceros. “En vez de perder tiempo criticando a China, sería bueno que EEUU rebajara la retórica hostil hacia Latam con propuestas como endurecer la inmigración, construir un muro o querer inclinar tratados comerciales a su favor”, según Pekín.

La II Reunión Ministerial China-Celac marcó un aumento de la cooperación bilateral. En ella ambas partes firmaron una declaración de apoyo a la iniciativa china de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, megaproyecto de interconexión mundial ideado por el presidente Xi Jinping, que posibilita el acceso a miles de millones en inversión en infraestructuras para mejorar la conectividad. Los críticos ven en esa iniciativa el deseo de Pekín de elevar su influencia en el mundo en desarrollo.

Lo cierto es que China es ya el segundo socio comercial de Latam tras EEUU (y el primero en Argentina, Brasil, Chile y Perú), gran inversor y primer prestamista. El comercio supera los 200.000 millones y Pekín se ha convertido en prestamista clave para Brasil, Ecuador y Venezuela. Según Cepal, el comercio China-Latam se multiplicó por 22 entre 2000 y 2013 y en 2017 alcanzó 266.000 millones. El año pasado el stock de IED china en el área fue de 115.000 millones (+46%) y comienza a diversificarse de ‘commodities’ a infraestructuras, telecos y renovables. Latam es segundo destino inversor chino tras Asia. Pekín, que dio financiación en la última década por 141.000 millones, se fijó en 2015 como meta de cooperación a 10 años llevar el comercio bilateral a 500.000 millones y la inversión acumulada a 250.000 millones.

La mayoría de países de Latam ven a China no como una amenaza sino como una oportunidad, máxime en tiempos en los que EEUU ha regresado al proteccionismo. Se destaca el respaldo chino con inversiones y cooperación en ciencia y tecnología y el vital desarrollo de infraestructuras. China ha prometido participar en la construcción de transportes e infraestructuras regionales y apoyar corredores como el Ferrocarril y el Túnel Bioceánicos. Semanas atrás, la Cepal destacaba la “relevancia” de estrechar vínculos entre Latam y China “en todas las dimensiones” y apuntaba que ambas regiones deben avanzar juntas hacia la revolución digital, la economía verde y la creación de empleo.

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