ANÁLISIS

La comisión de investigación de la crisis deja escapar el caso Banca Cívica

La Audiencia Nacional am­plía su en­cuesta pero Enrique Goñi la pone de mo­delo de ges­tión

civica
Banca Cívica en su salida a Bolsa.

Algo falla en la co­mi­sión de in­ves­ti­ga­ción de la crisis fi­nan­ciera en España y el Programa de Asistencia Financiera del Congreso de los Diputados. Algo no en­caja cuando la Audiencia Nacional ha am­pliado la in­ves­ti­ga­ción del caso de Banca Cívica hasta fi­nales de este año.

Un caso en el que se investigan los presuntos delitos de estafa en el proceso de fusión y en su posterior salida a bolsa. Los ex presidentes de la entidad, Enrique Goñi y Antonio Pulido, se han permitido el lujo de aleccionar a los diputados y ponerse como ejemplo de gestión.

Según Goñi y Pulido, la actuación fue siempre respaldada y valorada por el Banco de España del que han aportado informes periciales muy elogiosos para la gestión de ambos.

En cambio hay que recordar que en los primeros test de resistencia realizados al sistema financiero español, Banca Cívica fue una de las cuatro uniones de caja que no superaron las pruebas. Cuando el 23 de julio del 2010 el Comité Europeo de Supervisores Bancarios difundió los resultados de sus pruebas concluía que en un supuesto macroeconómico de enorme dificultad, Banca Cívica hubiera sido incapaz de mantener la solvencia mínima exigida.

En concreto tenía un déficit de recursos propios en el escenario de estrés máximo por lo que necesitaba unos 406 millones de euros adicionales de capital. Meses después, en febrero de 2011, el FROB tuvo que inyectarle 977 millones de euros mediante suscripción de participaciones preferentes.

Tras el apoyo del FROB, meses después el 21 de julio, un día después de que lo hiciera Bankia, Banca Cívica salió a Bolsa. En su estreno bursátil, Banca Cívica cayó un 1,1%, tras haber captado casi 700 millones de euros.

Tras los distintos encuentros que mantuvo el Gobierno para reducir el número de uniones de cajas, nueve meses después de su salida a bolsa, Banca Cívica fue absorbida por Caixa Bank. El máximo ejecutivo de la entidad catalana, Isidro Fainé, ofreció a los accionistas de Banca Cívica un canje de 5 acciones de CaixaBank por cada 8 del grupo de cajas. La entidad catalana compró cada título de Banca Cívica a 1,97 euros, lo que supuso una rebaja de 11% respecto a su último valor de cotización en el mercado y del 27% sobre el valor de su salida a bolsa.

Habían sido meses de negociaciones, en los que hubo enfados, faroles y finalmente una reconciliación muy favorable para La Caixa. Esta que era la cuarta entidad en España, tras absorber a la undécima, se convirtió en la primera por activos, valorados en 342.000 millones de euros.

Un éxito para Caixa Bank, difícil considerarlo así para los accionistas de Banca Cívica que vieron como habían perdido en 9 meses el 27 % de su inversión.

En el ámbito de lo penal, tras la decisión de prorrogar la investigación hasta diciembre de 2018, se ha hecho cargo de la instrucción la jueza Carmen Lamela en sustitución del juez Eloy Velasco que pasó a la sala de apelaciones de la Audiencia Nacional. Pues pese a todas las dudas existentes por la bondad de la operación, Enrique Goñi, el ex máximo ejecutivo de la Entidad y Copresidente de Banca Cívica, Antonio Pulido, se ha permitido llamar sicofante a quien critica su gestión que ha llevado a dejar a Navarra sin su Caja, la que fuera una de las mejores cajas de la historia española.

Resultaba difícil comprender una deslavazada intervención del portavoz ocasional del Partido Popular, Carlos Floriano. Daba la sensación que no quería comprometer a nadie. Pero no se entendía muy bien que tuviera algún objetivo sus preguntas. Se repetía una situación similar a cuando asumió la interpelación de la presidenta de la JUR, cuya actuación provocó un gran enfado en la presidenta de la Comisión.

Con intervenciones la índole del portavoz hoy del PP y miembro de la dirección del Grupo Parlamentario, cuesta creer que algunos miembros de la comisión quieran esclarecer lo sucedido en las cajas.

Tan poco la intervención de los socialistas, en concreto de Antonio Hurtado Zurera, quien se ha centrado en el caso de Antonio Pulido, expresidente de Caja Sol, integrada en Banca Cívica, ha sido más clara. Ni una sola pregunta que pudiera hacer que Antonio Pulido tuviera que entrar a fondo a explicar esas tantas intervenciones que se le atribuyen que podrían haber supuesto un conflicto de intereses durante su mandato. Ha tenido que ser la portavoz de ERC, Ester Capella i Farré, quien le metiera los dedos en la boca para que tuviera que explicar algo al respecto.

Habrá que entrar en detalle en una próxima ocasión sobre la comparecencia de hoy. Pero quede constancia de que no se alcanza a entender el por qué de la actuación de hoy de los todavía dos grupos principales del arco parlamentario.

Contrariamente a la percepción de Ana Oramas, presidenta de la Comisión, cuya actuación en la gestión de las comparecencias es modélica, con actuaciones como la de este martes de PP y PSOE, no se puede garantizar como ella pregona que nunca más volverá a producirse una crisis como la que hemos sufrido. Este intento de cubrir las actuaciones de algunos de los exgestores de las cajas que han llevado a la desaparición de la mismas en España, con la desaparición de tantos miles de empleos, sería muy grave.

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