DESDE EL PARQUET

Inditex y H&M, gigantes con barro

Según un in­forme de Seur y DPDGroup, las com­pras on­line su­ponen el 11,3% de todas las rea­li­zada en Europa con un cre­ci­miento del 0,2% res­pecto a 2016. En España, el “ecommerce” se sitúa muy cerca de la media con un 11%.

Tal y como refleja el estudio que busca conocer las características, demandas y motivaciones de los compradores “online” en Europa, la moda es el producto que más se adquiere a través de Internet, que acapara una de cada cinco compras realizadas en Europa. Una tendencia al alza extrapolable al resto del mundo.

Cifras que explican por qué las empresas textiles empiezan a considerar el comercio “online” como un canal de venta fundamental en su estrategia de crecimiento. Sociedades como Cortefiel reconocen ganar ya más dinero con el negocio virtual que con el físico, aunque eso no impide que sigan abriendo tiendas porque el consumidor reclama omnicanalidad.

El negocio electrónico y físico, señalan en Inditex, está tan entremezclado que resulta imposible separar las cuentas. Internet hace de escaparate para las tiendas y en los establecimientos se devuelven prendas, compradas “online”. En los comercios se pueden recoger además paquetes encargados por Internet.

Y para ambos negocios se aprovechan servicios e instalaciones logísticas conjuntas. Lo que sí parece claro es que las ventas por Internet rondan ya un tercio de las ventas totales del grupo, permitiendo reducir costes y ampliar márgenes.

Pero no es oro todo lo que reluce. El comercio electrónico aumenta la competencia entre los distribuidores y amenaza el negocio de las grandes cadenas, gigantes con pies de barro, que no están sabiendo adaptarse adecuadamente a los nuevos tiempos.

Este podría ser el caso de H&M, el principal competidor de Inditex. Después de ser líder durante décadas en el sector, con crecimientos de ingresos y beneficios realmente extraordinarios, parece ahora cada vez más hundido. Después de tocar techo en 2015, el grupo sueco de moda textil ha perdido más de la mitad de su valor en los últimos tres años en una tendencia bajista que no parece encontrar suelo.

Un deterioro que los expertos temen se pueda estar contagiando a la cotizada española Inditex. El grupo de Amancio Ortega tocó máximos el pasado mes de junio por encima de los 36 euros por acción y menos de un año después cotiza a 25 euros. Dejándose casi un tercio de su valor por el camino.

Pese a operar en el mismo sector de actividad, ambas compañías vienen desarrollando un modelo de negocio distinto por lo que su evolución en el mercado no debería ser paralela. Es más, Inditex habría estado recogiendo hasta ahora las debilidades de su principal competidora. El problema de este deterioro, por tanto, estaría viniendo de la creciente competencia derivada del negocio “online” que estaría amenazando su potencial crecimiento futuro.

En estos días, de hecho, Inditex ha anticipado una caída de sus ventas comparables entre un 4% y un 4,5% para el cierre del ejercicio fiscal que cerrará el próximo 28 de febrero. Un descenso que contrasta con la evolución mostrada en el tercer trimestre cuando la compañía presumía de un satisfactorio crecimiento de las ventas de dos dígitos.

La respuesta del mercado ha sido inmediata. La cotización de la empresa textil cayó el viernes un 7%, acentuando la tendencia bajista registrada en los últimos meses al tiempo que se ha empezado a observar un incremento en las posiciones bajistas.

Este deterioro podría continuar como mínimo hasta la zona de los 22,5 euros por acción, donde encuentra su principal nivel soporte en la actualidad, pendiente de la publicación de sus cuentas finales en las próximas semanas.

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