La re­tri­bu­ción media al ac­cio­nista en las bolsas eu­ro­peas sube al 7,7%

El dinero mira a los dividendos ante la tormenta bursátil

En España la ren­ta­bi­lidad por di­vi­dendo su­pera el 4% y su­pone una al­ter­na­tiva de in­ver­sión

Telefonica
Telefónica, un dividendo atractivo.

Las grandes caídas en las bolsas de los mer­cados desa­rro­llados em­piezan a desatar mo­vi­mientos de los in­ver­sores e in­quie­tudes sobre de qué ma­nera pueden in­vertir su di­nero. De entre al­gunas po­si­bi­li­da­des, como la huida hacia ac­tivos re­fu­gio, surge de nuevo la apuesta por los di­vi­den­dos, más aún cuando la ren­ta­bi­lidad au­menta con los des­censos que se han pro­du­cido en la renta va­ria­ble. Además, la re­tri­bu­ción al ac­cio­nista pre­senta una ten­dencia as­cen­dente, sobre todo en Europa.

No hay mal que por bien no venga. Si las caídas asustan a algunos analistas y operadores, siempre hay una ventana por la que colarse con el fin de que el patrimonio personal no sufra en exceso. Los más de ocho años y medio de mercado alcista abren la puerta a otras posibilidades. Con los datos encima de la mesa, lo que se observa que una opción que barajan los inversores es la de protegerse vía dividendos.

Las políticas de las compañías cotizadas cada vez van más orientadas a compensar a sus accionistas. De hecho, la rentabilidad por dividendo de la Bolsa española se encuentra en un 4,1%, con lo que lleva diez años por encima del 4%, según los últimos datos ofrecidos por Bolsas y Mercados actualizados a fecha de 31 de diciembre de 2017.

Tanto es así que BME detalló que las empresas cotizadas repartieron a sus accionistas 28.225 millones de euros en dividendos, devolución de aportaciones por primas de emisión y reducciones de nominal, con un leve aumento del 2,3% respecto al pasado ejercicio. Así, según este informe, el Ibex 35, principal índice de la Bolsa española, consiguió un rendimiento del 11,25%, si se tienen en cuenta los dividendos.

El refugio vía dividendo está más que claro. Solo hay que ver como compañías como Endesa, Repsol, Iberdrola, Técnicas Reunidas, Gas Natural, Enagás o Telefónica, ofrecen una rentabilidad por dividendo en estos momentos que es superior al 5%. Un porcentaje a tener en cuenta a la hora de tomar posiciones y que, como indican los expertos, hay que sumar al performance del valor en el parqué.

Atractivo también en Europa

Pero la protección del inversor vía dividendos no se encuentra únicamente en España, sino que también se nota en el resto del Viejo Continente. Según explicaba Jörg de Vries-Hippen, CIO de Renta Variable en Allianz Global Investors, los pagos de dividendos europeos alcanzarán un total récord de 323.000 millones en 2018. Es decir, aproximadamente 23.000 millones o un 7,7% más que el pasado año.

Tanto es así, que apuntaba que la retribución al accionista es una de las razones por las que las compañías europeas son especialmente interesantes. “No hemos tenido una perspectiva tan optimista como la que tenemos ahora en 2018 desde hace bastante tiempo”, sostenía a lo largo de un último informe.

“La economía en Europa está marchando bien y se espera que los beneficios empresariales sigan mejorando, lo que supone un impacto positivo en los pagos de dividendos y lo ratios de pagos”, añadía.

En términos generales, se puede esperar un crecimiento en las ganancias sobre el 8%. Posiblemente algo inferior si se mantiene la tendencia alcista del euro. ¿Esto en qué se traduce? En 2017, el 80% de los beneficios se distribuyeron como dividendos. Algo que nunca antes se había visto. Por tanto, las empresas ya no tienen intención de crecer a cualquier coste, sino que se presta más atención al interés de los inversores, en tanto en cuanto, cómo dan uso a su resultado financiero neto.

Así las cosas, en 2017 en territorio europeo, la rentabilidad media de los dividendos fue más elevada en Portugal con un 4,47%, por delante de España (4,07%) y Finlandia (4,02%). “Estos promedios son un importante punto de referencia y revelan mucho sobre el grado de valoración que hay en cada mercado, pero en mi opinión, los factores decisivos son la cantidad dividendo en términos individuales y de qué manera una empresa traduce los flujos de caja previstos en una de retribución al accionista óptima”, completaba Vries-Hippen .

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