OPINIÓN

Un pronóstico atrevido: ¿desplazará Vox al PP de su espacio político?

Hasta las elec­ciones eu­ro­peas es pre­ma­turo afirmar que Abascal ha ve­nido para que­darse

Se han cum­plido los 40 años de la Constitución con una si­tua­ción po­lí­tica no­ve­do­sí­sima en la his­toria de estas cuatro dé­ca­das. La cir­cuns­tancia más lla­ma­tiva es la apa­ri­ción de lo que se ha de­no­mi­nado la ex­trema de­re­cha, hasta ahora inexis­tente. Pero las cir­cuns­tan­cias preo­cu­pantes de verdad se en­cuen­tran en otros lu­ga­res.

Primero, en la relevancia que en la vida pública han alcanzado los separatistas de Cataluña a los que el Gobierno de España les da un crédito desmesurado. Como también lo hace con la extrema izquierda que, abiertamente, pretende cambiar a toda costa el régimen constitucional.

Porque a día de hoy, según se ha visto en estas fechas recientes, no ha sido el nuevo partido surgido en las urnas de Andalucía (así lo han querido los votantes) el que está poniendo en riesgo la paz en las calles. Han sido los seguidores de Pablo Iglesias, atendiendo a su llamamiento revolucionario la noche de los comicios.

Simplemente porque lo que han dicho los votantes no les gusta. Y en esto sigue la pauta de la violencia que ya se registra, en mayor o menor medida, en las calles de Cataluña o en las del País Vasco.

Y a esta situación responde que 400.000 andaluces hayan expresado su rechazo votando a un partido cuyo líder ha expresado con claridad y una buena dosis de candidez lo que un buen sector de ciudadanos piensa. A la vuelta del camino están las elecciones europeas, cuyos resultados no comprometen a nada, en las que se podrá medir esta tendencia.

En este punto cabe hacer un pronóstico atrevido: ¿Y si a medio plazo, los ciudadanos otorgan su confianza a Vox de manera contundente en esas elecciones y luego persisten en los siguientes comicios? Este partido podría desplazar al PP en el espacio de centro derecha.

Después de todo, aquella formación ha surgido de esta última, y hay muchos militantes que piensan lo mismo para sus adentros: poner coto al independentismo, que los nacionalistas no sean la clave de la política nacional simplemente porque la ley electoral les favorezca, aunque sean pocos en número respecto a todo el territorio nacional.

De la misma manera, en el otro lado del espectro, Ciudadanos podría quedarse con el espacio del centro izquierda, sustituyendo a un PSOE que ha perdido los cuatro puntos cardinales de la política, y seguiría el camino hacia la irrelevancia de otros partidos socialdemócratas europeos.

Pero de momento conviene celebrar los 40 años de la Constitución de la monarquía democrática y parlamentaria que ha dado a todos los españoles el periodo de paz y prosperidad más extenso de toda la historia.

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