DESDE EL PARQUET

CAF, optimismo contenido

Muchos se pre­guntan qué le pasa a CAF, in­capaz de salir de la ten­dencia la­teral pri­maria de hace ya casi una dé­cada. Va ca­mino de ce­rrar el ejer­cicio en el mismo nivel de los má­ximos anuales de 2010. Ha su­frido al­gunos im­por­tantes mo­vi­mien­tos, tanto a la baja como alza para acabar tarde o tem­prano en el punto de par­tida.

Una escasa respuesta en bolsa a los buenos fundamentales que presenta la compañía. En este sentido, los analistas destacan su intensa actividad en lo que va de año, que le ha permitido cerrar el tercer trimestre con un crecimiento del beneficio de 31 millones de euros, un 10% superior al del mismo período del año anterior.

El importe neto de la cifra de negocios se ha elevado a 1.372 millones de euros, lo cual supone un incremento interanual del 30%, mientras que el Ebitda se ha elevado a 136 millones de euros, aproximándose al 10% de margen EBITDA en el período y elevando en un 5% la cifra del mismo período del año anterior. El resultado financiero, por su parte, se ha saldado con un gasto de 47 millones de euros a 30 de septiembre de 2018, un 20% inferior al del mismo período del año anterior. Uno de los factores que han impulsado su beneficio a pesar del mayor gasto contable derivado de la nueva Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades.

Al cierre del pasado mes de septiembre, CAF contaba con una cartera de contratos pendiente de acometer por importe de 6.246 millones de euros, si bien este volumen no incluye pedidos adjudicados pero aún pendientes de firma por otros 1.200 millones. De todos estos pedidos, el 86% proceden también de fuera de España.

Solo en los nueve primeros meses del año, el fabricante de trenes ha logrado nuevos contratos por un importe total de 1.303 millones de euros. A pesar de ello, CAF quiere seguir siendo ambiciosas con el fin de mantener esta histórica cartera de proyectos. No en vano, se encuentra pendiente de contratos en distintos procesos de contratación por valor de 7.000 millones de euros.

Con estas cifras sobra la mesa, los gestores de la compañía esperan cerrar tanto este año como el siguiente con un crecimiento de la cifra de negocio del orden de los dos dígitos. Una fortaleza de la actividad que le permitirá mantener la tendencia al alza de su beneficio.

No obstante, el grupo deberá continuar con sus medidas de eficiencia y diversificación para contrarrestar el fuerte hándicap que supone la creciente competencia internacional, con dos megagrupos copando el mercado y presionando a la baja sus márgenes. A ello hay que sumar además la mayor tasa fiscal y los problemas del tipo de cambio en los países donde opera.

En este sentido, los analistas valoran muy positivamente la reciente adquisición de la empresa de autobuses polaca Solaris, especializada en autobuses eléctricos, en línea con los planes de la UE de impulsar el transporte eléctrico en las ciudades.

Buenas noticias en general que, sin embargo, no evitan el estancamiento de la compañía en el mercado. Las acciones de CAF apenas registran una mínima rentabilidad del 2% desde el principio de año. Un avance muy reseñable comparado con las pérdidas del 10% del conjunto del mercado. Un mal de muchos que no consuela a los accionistas. Máxime teniendo en cuenta su complicado perfil técnico a corto plazo.

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