ANÁLISIS

Turquía y Rusia echan una mano a un Maduro arruinado

Erdogan vi­sita al pre­si­dente cha­vista, y éste vuela de in­me­diato a ver a Putin

Vladimir Putin y Tayyip Erdogan
Vladimir Putin y Tayyip Erdogan

El pre­si­dente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, ha pro­me­tido “otros seis años de re­vo­lu­ción” a partir del 10 de enero pró­ximo, cuando está pre­visto que Nicolás Maduro tome po­se­sión de un se­gundo pe­riodo pre­si­den­cial (2019-2025). El pro­ceso elec­toral por el que se cons­ti­tuyó la ANC en 2015 fue el re­sul­tado de la di­so­lu­ción au­to­ri­taria de la Asamblea Nacional (AN) ele­gida meses an­tes, y que dio la ma­yoría ab­so­luta a la opo­si­ción. Su lugar fue ocu­pado por una asam­blea na­cional que debía pre­parar una nueva cons­ti­tu­ción.

Cabello anunció que Maduro será elegido por “los partidarios del Partido Socialista Unido de Venezuela y los funcionarios del gobierno”, según El Universal de Caracas. Esta desenfadada alegación de legitimidad contradice los informes de los observadores internacionales que supervisaron el proceso electoral, el cual arrojó una AN no chavista, y al que los observadores dieron su inequívoca aprobación.

El optimismo de Cabello puede deberse en parte a dos éxitos diplomáticos indudables del régimen, que habrían alentado sus esperanzas de supervivencia: la visita a Caracas del presidente de Turquía, Recep Tayib Erdogan, el pasado lunes día 3, y la visita del presidente Maduro a Moscú, el pasado día 5, para entrevistarse con el presidente Putin.

Erdogan acudía a firmar acuerdos comerciales con Caracas en momentos en que el régimen chavista se halla en medio de una profunda crisis financiera, mientras la mayor parte de su población pasa las mayores estrecheces económicas, de forma que son más de dos millones quienes se han visto forzados a salir del país para sobrevivir, en ago que el Fondo Monetario Internacional ha calificado como “una de las peores crisis económicas de la historia”.

Ambas visitas tienen un fondo económico de suma importancia para el régimen. Erdogan espera aprovechar la oferta del presidente Maduro, de entregarle la explotación directa de los yacimientos de oro. Sobre ellos pesa, desde el último noviembre, un régimen de sanciones del gobierno de los Estados Unidos, debido a las transacciones ilícitas que, según Washington, realiza el gobierno venezolano con ese metal. Por otro lado, se estima que Maduro ha repatriado 14 toneladas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra, con el que respalda las compras de los productos que mantienen a la población por encima del hambre, aunque en extrema carencia en muchas otras cosas, sobre todo productos farmacéuticos.

Erdogan, que acudió a Caracas acompañado de 50 empresarios turcos, aseguró que su país se dispone “a cubrir la mayoría de las necesidades de Venezuela”, para añadir: “Tenemos esa fuerza y tenemos esa oportunidad”. Turquía atraviesa en estos momentos una fase de depresión económica. Las expectativas de su integración en la Unión Europea se hallan ensombrecidas por la naturaleza autoritaria de la presidencia de Erdogan. En el ‘foro de negocios’ celebrado entre ambos grupos se estimó en $5.100 millones el volumen potencial del comercio entre Venezuela y Turquía, aunque dada la debilidad fiduciaria de Venezuela se puede calcular que un alto porcentaje de ese comercio se hará bajo la forma de trueque.

El miércoles día 5 fue el turno del presidente ruso para escuchar las llamadas de socorro del dirigente venezolano. Maduro está preocupado por la que se cree inminente decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de reducir la producción en momentos en que Venezuela depende como nunca de los ingresos por ese producto. La industria venezolana del petróleo está en franca decadencia, debido a la obsolescencia de su equipamiento, el desvío de sus ingresos a la corrupción o a la economía de subsistencia, etc., lo que ha dado lugar a un descenso drástico de las inversiones y la producción, y al despido de 20.000 trabajadores en muy pocos años.

La rusa Rosneft, por otro lado, tiene intereses en Venezuela, y Moscú tiene un acuerdo con Caracas para la exportaciones de 600.000 ton. de cereales. Hace algo más de un año Venezuela reestructuró su deuda con Rusia ($3.000 millones), con la garantía de sus recursos naturales.

La seguridad con que Cabello ha pronosticado la renovación del mandato presidencial de Maduro a partir de enero - tal como al comienzo del artículo se ha indicado -, arroja cierto aire de misterio sobre las informaciones que a mediados de noviembre corrieron en centros de poder, sobre la detención de un antiguo aliado de Cabello, Gustavo González López, antiguo jefe del Servicio Bolivariano de Seguridad Nacional (SEBIN), lo que parecería indicar una próxima caída en desgracia de Cabello, algo que sus pronunciamientos sobre lo que acontecerá en enero parecen desmentir.

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