OPINIÓN

Vísperas andaluzas: un PSOE a la deriva sin asideros por la izquierda

VOX, se quiera o no, tiene de­recho a for­mular su propia al­ter­na­tiva, como en Europa

Susana Díaz
Susana Díaz

Sábado previo a las elec­cio­nes. Luce el sol en los ma­driles pero en lugar de en­filar hacia el Retiro me voy a una cata de vinos con viejos con­dis­cí­pulos del ins­ti­tuto. Amigos li­be­ra­le­s-­con­ser­va­dores un tanto desen­gañados con la am­bi­güedad del go­bierno Rajoy frente a los in­de­pen­den­tistas ca­ta­la­nes. Se trasiega el vino de la bo­tella al pa­ladar y me atrevo a lanzar un desafío. ¿Si vo­ta­seis mañana en Andalucía lo ha­ríais a favor de Ciudadanos?

Vísperas andaluzas

Carraspeo. Silencio. Se habla de las condenas a la caza y a las corridas de toros y a la necesidad de una mano firme allí donde haga falta. Algún susurro femenino más liberal pero gran consenso a favor de VOX como la candidatura elegida.

Las elecciones andaluzas que debían provocar la división de la derecha y un firme respaldo al PSOE han tenido un desenlace muy distinto. Una derecha unida aunque sea bajo distintas denominaciones. Un PSOE a la deriva sin asideros por la izquierda. En términos electorales un PP reforzado por su derecha más reconquistadora. Sumados los votos con los de VOX superan a los del PSOE de Susana Díaz que reclama ser la candidata de la lista más votada. Un triunfo irrelevante frente al bloque PP-VOX con su gregario bien posicionado en futuros escaños: Ciudadanos.

La cuestión de Cataluña en lugar destacado y el contencioso de la inmigración junto a la orfandad que provocó la moción de censura han encontrado en VOX al libertador esperado.

Un PP revigorizado y un gregario de lujo Ciudadanos capaz incluso de adelantarse y presidir la carrera. Un bloque de derechas lo suficientemente cohesionado para desbancar al PSOE de la presidencia de la Junta de Andalucía. Podemos por su lado se mantiene alejado de la realidad y rabioso por el ascenso “democrático” de VOX. Son también votos de ciudadanos españolas como fueron votos los de los diputados que desalojaron a Rajoy de la jefatura del gobierno.

PSOE, gobierno y partido giran alrededor del fracaso sin saber si achacarlo o no a la candidata Susana Díaz.

La presidenta en funciones de Andalucía se empeñó en una campaña en solitario. Ninguna defensa por su parte de sus predecesores Chávez y Griñán en el proceso de los EREs.

Una campaña dirigida sobre todo contra VOX y su significado. Pocas referencias a lo conseguido en Andalucía en los últimos 36 años. La comunidad autónoma ha salido del estancamiento y del subdesarrollo. Es hoy una economía moderna y competitiva. Ocupa el segundo lugar como autonomía exportadora además de avanzar el ritmo de sus ventas al exterior a mayor velocidad que el de cualquier otra. Una posición exterior en superávit con el resto del mundo frente a los déficits de Madrid y Cataluña.

Susana Díaz no ha sabido vender el desarrollo de Andalucía y los beneficios que han llegado a muchos de sus ciudadanos. La señora Díaz se ha encelado contra el fascismo de VOX que, se quiera o no, tiene el derecho democrático, como también ocurre en otros países de la Unión para formular su propia alternativa.

Una mala estrategia la del PSOE andaluz en estos tiempos de mudanza en los Estados Unidos, el Brexit británico o las nuevas formaciones en la Europa democrática, Dinamarca y Austria sin ir más lejos. Es cierto que se ha abierto un camino a una derecha menos tolerante más independentista y con un mensaje capaz de destruir los logros de la solidaridad social y política europea. Un último interrogante: Ciudadanos es un testimonio liberal y democrático o un partido ansioso de poder como objetivo principal. La entrevista en la cadena SER con el candidato Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona no ha despejado ninguna duda.

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